"Considero que la fotografía de retratos es un 99 % comunicación y tal solo un 1 % presionar el botón del obturador. Es lo que me aleja de tener una forma estándar de trabajar. Mi intención es adentrarme en la persona que fotografío y conocer su personalidad, su música o su arte y que todos estos elementos resuenen en mis imágenes", afirma Frank Doorhof. Este enfoque ha ayudado mucho al trabajo de Frank, especialmente cuando fotografía a famosos, músicos y otros artistas, y ha dado a sus imágenes un toque íntimo y vibrante. Y el secreto reside en gran parte en mantener los pies en la tierra durante estas interacciones. "No creo que los famosos sean diferentes de la gente normal. Sí, se ganan la vida en un escenario, pero siguen siendo tan humanos como tú o como yo. He descubierto que se sienten más cómodos si los tratas así y les permite confiar en mí", reconoce Frank.
No cabe duda de que para que un fotógrafo pueda invertir gran parte del tiempo en ganarse la confianza del sujeto también debe tener plena confianza en su cámara. La elección segura de Frank es la Sony Alpha 7R IV. "El equipo no hace la imagen, pero definitivamente ayuda, sobre todo cuando sabes que puedes confiar en él. Creo que lo que diferencia a Sony es que nunca te defrauda cuando lo necesitas. Para mí, la serie Alpha 7R ha sido extraordinaria, y el último cuerpo combina un rendimiento espectacular de ISO alto con grandes imágenes de 60 MP. Si a eso le sumas el obturador silencioso, se convierte en una herramienta que me permite trabajar sin preocupaciones. Ni siquiera tengo que pararme a pensar en la cámara entre disparo y disparo", explica Frank.
Frank recuerda fotografiar al pianista Wibi Soerjadi durante conciertos en directo. "En esas condiciones, me conformo con un ISO inferior a 64.000 (sí, 64.000 porque el rendimiento es magnífico) pero he llegado a subir hasta 102.400 y, después de su procesamiento, la imagen se utilizó para un enorme póster A0. Hace unos años hubiera sido inimaginable. Además, gracias al obturador silencioso, puedo acceder al escenario y disparar a un brazo de distancia de artistas como Wibi. De hecho, él me envió un mensaje durante un descanso para decirme que no oía absolutamente nada. Y así es como la tecnología refuerza la confianza entre el fotógrafo y el sujeto, porque sé que la Alpha 7R IV rendirá a la perfección incluso cuando la llevo al límite".
Este elemento de confianza es más que evidente en las fotografías de Frank y le permite conseguir una impresión más real de sus sujetos y aprovechar algunas oportunidades creativas para realizar retratos más fuertes e impactantes. "Creo que mucha gente subestima la importancia de que el artista o el modelo se sientan cómodos con el fotógrafo. Ellos son plenamente conscientes de su imagen y de su importancia, así que para generar esta confianza me aseguro de que las primeras imágenes consigan la iluminación y la atmósfera perfectas. Configurar y probar los flashes, así como utilizar exposímetros, ayudan a conseguirlo y a no perder tiempo (ni confianza) manipulando los ajustes. Además, muestro constantemente al sujeto las fotografías que voy sacando y, si algo no le gusta, me aseguro de que sepa que lo borro de inmediato", añade Frank.
"En cierta medida —continúa Frank— los fotógrafos tenemos mucho poder. Una gran imagen puede llevar la carrera de alguien a lo más alto". Frank recuerda cómo concibió una idea con el flautista Nathanael Carré que les entusiasmó a los dos. "Podría parecer que, con los músicos clásicos, hay que mantener la formalidad, pero él quería algo diferente. Hablamos sobre el nombre del álbum, los colores que percibía en la música… y acabamos con unas imágenes superoriginales, con colores chillones y humo. A él le encantó la sesión tanto como a mí, y es una muestra de lo que se puede conseguir cuando se hacen retratos personales o que se ajustan a proyectos propios".
En adelante, y sin dejar de disfrutar de la confianza que le aporta la libertad creativa, Frank no ve el final de fotografiar a artistas y músicos. "Algunas veces estos trabajos son encargos puntuales, pero, personalmente, me gusta seguir colaborando con las personas a las que fotografío. Esto habla del lado más humano y social de la fotografía que me gusta. A través de esas relaciones te acabas dando cuenta de que todos somos iguales, famosos o no. Si conectas realmente con alguien de esa manera, la sesión fotográfica será más natural y real, tu sujeto disfrutará delante de la cámara y tus retratos serán mucho mejores gracias a ello".
"Por qué imitarlo cuando puedes crearlo".