En las profundidades de la fundición Fundição De Sinos De Braga, en Portugal, el calor es máximo, tanto en sentido literal como figurado. El hierro fundido fluye desde el horno de la fábrica de campanas y se introduce en grandes moldes y patrones. Pero, mientras los fundidores de campanas trabajan para fundir el metal a temperaturas de más de 50º, hay alguien más que está sudando. El fotógrafo Gonçalo Delgado está aquí para crear algo propio, documentando la historia de estos artesanos del metal con la ayuda de su Alpha 9 II de Sony.
Gonçalo, un experimentado fotoperiodista, ya ha trabajado en esta fábrica, pero el día de hoy viene con nuevas situaciones que capturar y nuevas circunstancias que plasmar en una historia. “Hice un proyecto similar aquí hace unos seis o siete años”, explica, “pero en aquella ocasión se trataba más bien de que el equipo terminara su trabajo con las campanas. Esta vez el horno estaba encendido, y el trabajo consistía en seguir la restauración de las campanas de la iglesia, en la que se trabaja aquí, en la última fábrica de campanas en funcionamiento de Portugal. Para mí, a nivel personal, también significó poder terminar una historia que empecé hace años”.
Volviendo a la fábrica, “lo que he aprendido es que, en el reportaje, todas esas experiencias se suman para convertirte en un narrador más eficaz”, dice. “Todas las horas que llevas a la espalda te ayudan a resolver problemas y a enfrentarte a nuevas situaciones. Cada lugar de trabajo es diferente, así que es vital que pueda adaptarme, y tener la velocidad y la habilidad para hacer las fotos más oportunas.”
¿Cómo fue la sesión en una fundición? “Es un ambiente caluroso, lleno de humo e incómodo”, explica Gonçalo, “pero también peligroso, y si te quemas, será una quemadura de verdad. Aunque, con este tipo de trabajo, estoy acostumbrado a esas presiones y al caos. De hecho”, ríe, “parafraseando una cita famosa, la mayor parte del tiempo ser fotoperiodista 'es como montar en bicicleta. Salvo que la bicicleta está en llamas. Y tú estás en llamas. Y todo lo demás también está en llamas'”.
Además de la experiencia y el trabajo de campo acumulados durante años, los fotoperiodistas de éxito también necesitan un equipo en el que puedan confiar. Al fotografiar con la Alpha 9 II, Gonçalo ha encontrado una cámara que es “una combinación perfecta” para lo que hace. Gonçalo añade que si bien “la Alpha 9 original era increíble, la Alpha 9 II lo hace todo un poco mejor. Un color precioso, poco ruido gracias al sensor de 24 megapíxeles, y aún así mucho detalle y mucho rango dinámico en los archivos sin procesar”.
De hecho, en el entorno de la fundición, Gonçalo utilizó especialmente las imágenes cargadas de latitud de la Alpha 9 II.
Allí está más bien oscuro”, explica, “pero hay un gran contraste entre las luces del fuego y las sombras que proyecta. Así que estaba haciendo fotos con una ISO entre 500 y 2000 y procuré subexponer uno o dos puntos para mantener el detalle de las llamas y los reflejos metálicos, sabiendo que podría recuperar el detalle de las sombras en el procesado”.
Si añadimos el legendario enfoque automático de detección de ojos y rostros de la Alpha 9 II, “que captaba a los trabajadores en la oscuridad, permitiéndome disparar con toda la apertura”, dice Gonçalo, “tenemos el tipo de cámara que puede hacer frente a todo. Aunque suelo utilizar la empuñadura para batería VG-C4EM, aquí la dejé fuera porque el espacio era reducido y la Alpha 9 II demostró, como siempre, tener también un cuerpo maravillosamente portátil”.
Gonçalo también eligió objetivos Alpha de nivel profesional que son excelentes para situaciones de poca luz en el FE 14mm f/1.8 GM, el FE 35mm f/1.4 GM y el FE 50mm f/1.2 GM. “Por supuesto, busco objetivos rápidos, pero aunque el 14mm me ayudó mucho en el interior de la fábrica, siempre me atraerán las vistas más humanas de las ópticas del 35mm y 50mm. Para historias como esta, dan una perspectiva más natural, que engancha al espectador, como si estuviera ahí dentro conmigo”.
Al final, al igual que las campanas recién forjadas que dan la hora a los habitantes de Penha, es el tiempo lo que Gonçalo considera más revelador del éxito. “En proyectos como este”, explica, “las horas que pasas siempre se notan. El peso de tu experiencia y la voz que has encontrado aparecen en el encuadre, mientras que el tiempo que inviertes en seguir y grabar una historia también será visible”.
Esto se extiende también a la revisión de las imágenes. “En un proyecto, es bueno tomarse un tiempo y dejarlo que repose”, termina. “Entonces, con una mirada fresca puedes ver realmente los cambios y las diferencias en lo que has hecho; lo que funciona y quizá también lo que falta”. Aunque, una cosa que no falta es una cámara en la que pueda confiar, y la Alpha 9 II de Sony lo es de verdad”.