Mientras el dos veces Campeón del Mundo de Enduro Johnny Aubert serpentea por un lago seco en la provincia turca de Ankara, el especialista en fotografía de acción, Philip Platzer, sigue su evolución, a un ritmo trepidante de exposición de 30 fps. La moto serpentea en torno a rocas blanqueadas por el sol y se precipita por áridos barrancos, y la Sony Alpha 1 de Philip es lo único lo bastante rápido para afrontarlo. Cada fotograma rebosa dinamismo y detalle... pero estuvo a punto de no suceder así.
Horas antes, en otro lugar, las cosas no pintaban tan bien. “Habíamos decidido hacer las tomas en un lago salado que habían elegido para nosotros”, explica Philip, “pero enseguida notamos algo raro: no había polvo... solo una delicada capa de cristales de sal. Era precioso, pero nada adecuado para nosotros porque para estas fotografías yo quería energía y aventura y para ello necesitaba un lugar donde pudiéramos arrasar, lanzando al aire arena, piedras y polvo”.
Sin embargo, darse cuenta de los errores, levantarse y volver a empezar es exactamente lo que permite alcanzar grandes logros en el deporte, y también en la fotografía. “Eso es probablemente lo más importante que he aprendido en las sesiones de fotografía de acción”, continúa Philip: “Esforzarme al máximo y no conformarme con lo fácil. No me da miedo experimentar. Encontrar el lugar adecuado es un factor muy importante, al igual que ser creativo en mis exposiciones”.
Esta experimentación consiste en comunicar la potencia y la velocidad de la moto a través del movimiento, continúa, “que a menudo proviene de velocidades de obturación más lentas, efectos como la panorámica y la forma de interactuar con los caminos de tierra. Quiero que el espectador sienta cada bache y cada acelerón de la moto a 200 km/h.”
"Para una fotografía como esta”, prosigue Philip, “reduje drásticamente la velocidad de obturación a 1/60 s para conseguir el desenfoque del movimiento y sentir la potencia de la moto. En las tomas panorámicas no me preocupa obtener una nitidez perfecta, sino más bien captar la emoción. Lo único que hace falta es un punto de nitidez, por ejemplo, en el casco o en la parte delantera de la moto, para que el ojo se fije en él”.
En otra situación, en la que Johnny Aubert zigzagueaba por un camino de tierra, se necesitaba un planteamiento diferente. “Se trataba de un terreno más técnico, por lo que buscaba imágenes que mostraran cómo se desenvolvía la moto”, explica Philip. “En este caso se trataba más de experimentar con la composición, rodeándola de obstáculos para reflejar la aventura, pero con la escasa profundidad de campo de f/2.8 para encuadrarla saliendo airosa de la adversidad”.
Al tratarse de un proyecto de marketing, también se necesitaban obviamente otros tipos de fotografías. “Siempre es una combinación”, explica Philip, “así que, además de la acción pura y dura, es importante que se vean los logotipos o las marcas, por lo que hay que elegir bien los ángulos. Una vez más, la ubicación era importante. Teníamos mucho espacio para dejar la huella perfecta del neumático, y la iluminación del atardecer funcionó a la perfección”.
Con la Sony Alpha 1 a su lado, Philip destaca tres ventajas principales, las cuales le permiten concentrarse en la composición y la dirección, en lugar de preocuparse por los ajustes. “La mayor ventaja es el enfoque automático de la Alpha 1”, afirma. “Es algo en lo que puedes confiar al 100 %, sabiendo que no se va a enturbiar con la velocidad de la moto o el polvo que se extiende alrededor. La mayor parte del tiempo hago tomas con el 70-200mm f/2.8 GM totalmente abierto, por lo que el enfoque tiene que ser exacto, y con esta cámara el enfoque no queda nunca por delante o por detrás. Esto supone un avance enorme en la fotografía deportiva”.
Philip también percibió la ventaja del modo de 30 fps máximo de la Alpha 1. “Se trata realmente de una forma de trabajar extraordinaria”, explica, “porque entre toda una ráfaga de fotogramas, uno de ellos siempre tendrá el mejor ángulo o pose. Es cuestión de una fracción de segundo en la que la rueda puede deslizarse hasta el lugar perfecto, y enseguida vuelve a desaparecer. Utilizar la Alpha 1 en ese modo es como congelar un vídeo, pero con la calidad de una instantánea de alta resolución”.
Y la resolución de 50 megapíxeles de la Sony Alpha 1 es algo en lo que Philip ve grandes ventajas. “La posibilidad de recortar las imágenes de acción es muy útil, pero no solo por el hecho de acercar la imagen. Dado que, tanto en impresión como en web, se necesitan imágenes en formato horizontal y vertical, con la Alpha 1 es muy fácil hacer tomas en horizontal y luego recortarlas para obtener un formato vertical. Por ejemplo, en la salida de una carrera de motocross no hay tiempo para cambiar la orientación, así que resulta muy útil”.
Al recordar otro exitoso proyecto con la Sony Alpha 1 a su lado, Philip siente que siempre está aprendiendo. “Esta sesión me ha recordado lo importante que es la ubicación en la fotografía de acción”, concluye, “y que no debo conformarme con algo que no me convence. Con unos cuantos cambios en nuestra sesión, y con la Alpha 1 respaldándome, volvíamos a estar en el lugar adecuado y listos para triunfar”.
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