Justo antes del amanecer, un helicóptero atraviesa el desierto de Mojave, en California. Conforme el sol despunta por el este, el Sistema de Generación Eléctrica Solar Ivanpah reluce bajo el Monte Clark, con sus 200 000 espejos enfocando el sol hacia las agujas centrales. Desde este ángulo parece una creación de ciencia ficción. Pero, desde el suelo, ¿te llegarías a dar cuenta?
"Eso es lo que más me gusta de la fotografía aérea: la sensación de descubrimiento y los detalles tan increíbles que aporta", dice Joris Kuijper, pasajero de dicho vuelo; aunque, él mismo, un experimentado piloto profesional. "Debido a su singularidad, estas vistas resultan hipnotizantes, pero encontrarlas es también muy emocionante. Por todo el mundo hay vistas que simplemente no se pueden apreciar a nivel del suelo. Y ese espectáculo es la razón por la que me metí en la fotografía. Ahora, mirar desde el cielo me resulta sencillamente natural".
Aunque según iba creciendo le gustaba capturar el mundo con una cámara de acción, la carrera de Joris como piloto fue lo que más influyó en su fotografía. Al trabajar para una importante aerolínea internacional, KLM, "empecé a ver el mundo", explica, "a menudo los lugares más bellos con la luz más hermosa del amanecer o del atardecer. Eso me hizo darme cuenta de que quería capturar esos momentos, no solo para mostrárselos a los demás, sino también para poder rememorar posteriormente mis viajes". Cuando se lo empezó a tomar más en serio y se dio cuenta de que muchas de esas vistas eran desde el aire, invirtió en su primera cámara Sony, una Alpha 6500, pasando después a una Alpha 7 III de fotograma completo, y, ahora, a la nueva Alpha 7 IV.
"Durante el confinamiento de 2020", continua, "me dediqué a fotografiar el Aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol. Resultaba muy interesante ver aquel lugar así, cerrado, con todos los aviones aparcados en la pista, ¡aviones que yo debería haber estado pilotando! Así que alquilé un helicóptero para plasmarlo desde el aire. Era la primera vez que grababa de esa manera y la adopté por completo. El equipo de redes sociales de KLM vio las imágenes en mi Instagram y me preguntó si podía utilizarlas, sin darse cuenta de que yo formaba parte de la empresa”
Ahora, con todo el apoyo de KLM para tomar fotos desde la cabina de sus aviones surcando el cielo (algo que normalmente no está permitido), Joris está conociendo la nueva Sony Alpha 7 IV y descubriendo cómo llevar su fotografía a nuevas dimensiones. "Por supuesto, cuando se hacen fotos desde el aire, la nitidez es un reto", dice, "porque todo se mueve muchísimo y tu posición de captura está en constante movimiento. Pero la combinación de determinadas funciones incluidas en la Alpha 7 IV me ayuda mucho en ese sentido; principalmente el estabilizador de imagen integrado (IBIS) de 5 ejes, que me permite disparar a velocidades de hasta 5,5 pasos más lentas y seguir obteniendo resultados nítidos".
Las imágenes de Joris desde la cabina le muestran disparando a una velocidad de tan solo 1/13 s sin trípode, y disfrutando de las ventajas de nitidez del IBIS, incluso al estabilizar manualmente su cámara; incluso con un trípode, una pinza o un puf, la vibración del avión sigue siendo un factor importante. Pero gracias al IBIS de la Alpha 7 IV consigue que incluso velocidades moderadas parezcan ajustes mucho más rápidos. "Disparo en modo prioridad de obturación", explica, "y aunque no tengo una regla estricta respecto a la velocidad, intento no bajar de 1/320 seg. en la mayoría de las tomas. Por supuesto, esto también depende del objetivo: cuanto más ancho sea, más lenta será la velocidad, puesto que el movimiento es menos visible. Y en cuanto al diafragma, el objeto está tan lejos que puedo utilizar ajustes como f/2,8 o f/1,4 para obtener más luz, sin perder nitidez".
"En cuanto a la velocidad de obturación, la sensibilidad ISO de la Alpha 7 IV también es de gran ayuda", explica Joris. "Suelo trabajar en ISO automático y ajusto el máximo en función de la luz. En el desierto de Mojave, como estaba oscuro cuando empezamos, subí a 3200, que es un valor bastante alto, aunque el sensor de la Alpha 7 IV sigue dando estupendos resultados en ese caso. A medida que iba habiendo más claridad, iba reduciendo el máximo, y a la luz del día me mantenía entre ISO 100 e ISO 640, donde los resultados son prácticamente idénticos. El sensor de la Alpha 7 IV es una buena combinación de resolución y rendimiento acústico –continúa–, porque con 33 megapíxeles también hay un montón de detalles".
Para Joris, la frecuencia de imagen en el aire también es de vital importancia. Y, una vez más, la Alpha 7 IV responde satisfactoriamente. "En un viaje en helicóptero como el de Mojave, hago muchas tomas", explica, "así que el modo ráfaga de 10 fps, el enorme búfer de la cámara y el uso de una tarjeta CF Express ultrarrápida contribuyen a lo que necesito: no ralentizar. El tiempo en el aire es muy valioso, por lo que es importante no perderse nada. Además, al ver las escenas desde arriba, también te das cuenta de lo rápido que cambia la luz. En un viaje normal, hago por lo menos un par de pasadas por encima del objeto, por lo que es imperativo seguir disparando".
Deseoso de seguir descubriendo el mundo desde el aire, Joris se está centrando ahora en la preparación de un libro de fotografía aérea de su país natal, los Países Bajos. "Una vez más", concluye, "el placer está en encontrar esos lugares increíbles que he buscado, pero también hay un enorme placer en descubrir imágenes inesperadas. El mejor ángulo suele ser el que no anticipabas. Y, en el aire, las oportunidades aparecen y desaparecen a toda velocidad. Ese sería mi consejo más importante para el trabajo aéreo: sigue mirando, sigue disparando y sigue disfrutando del mundo que te rodea. Con la Alpha 7 IV no tienes excusa para no hacerlo".