hombre de pie por encima de las nubes observando el amanecer

Llueva o truene

Mickaël Peralta

El archipiélago de Madeira, que se alza sobre las profundidades del océano a más de 600 millas de la costa de Portugal, es conocido como el Jardín del Atlántico. Las benévolas corrientes del Golfo que bañan sus costas favorecen el crecimiento de plantas y flores subtropicales, y sus ensenadas y cañones rebosan de vegetación. Sin embargo, la historia cambia en las zonas montañosas del interior. El Atlántico envuelve sus cumbres en una espesa niebla que cubre los antiguos bosques de laurisilva y, por encima de ellos, la nieve salpica las cimas en invierno.

"Me interesa mucho esa variedad de condiciones meteorológicas", reconoce sonriendo Mickaël Peralta. Atraído tanto por el clima como por el lugar, "siempre elijo destinos en los que puedo encontrar ‘mal tiempo’ porque añade una atmósfera muy especial a mis fotos. Suelo viajar a estos lugares en invierno, justo cuando la mayoría de los turistas van en dirección contraria. Considero que el tiempo forma parte del carácter de un lugar y que contribuye a conseguir grandes fotografías de viajes. Todo consiste en crear emociones y estados de ánimo", añade.

una montaña reflejada en un lago tranquilo © Mickaël Peralta | Sony α7C + FE 24mm f/2.8 G | 1/320s @ f/2.8, ISO 800

"Aunque el tiempo es mi aliado, por supuesto, no puedo controlarlo. Por este motivo, como para cualquier viaje de campo, me aseguré de contar con un itinerario adecuado para el viaje a Madeira, en el que utilicé la Sony Alpha 7 IV y la Alpha 7C por primera vez. Busqué los lugares más espectaculares, consciente de que si estaba en el lugar adecuado, el momento adecuado llegaría. Afortunadamente, esto es fácil en Madeira. Es un gran paisaje volcánico de picos, océanos y cascadas, así que parte de la diversión está simplemente en caminar de un lugar a otro", continúa Mickaël.

Tras encontrar la perspectiva perfecta y las condiciones meteorológicas adecuadas, Mickaël busca el equilibrio en sus imágenes. Los componentes de luz, enfoque y encuadre se sincronizan para crear imágenes como esta de un árbol muerto durante un bonito momento. "El sol se estaba poniendo y las nubes bailaban alrededor de las montañas, creando esta sensación mágica", explica. Tomada con la Sony Alpha 7 IV y el FE 24mm f/1.4 GM a f/1.4, también es un ejemplo de cómo a Mickaël le gusta aislar el enfoque en los objetos para darles profundidad y una perspectiva más íntima.

un árbol desnudo en una ladera con niebla © Mickaël Peralta | Sony α7 IV + FE 24mm f/1.4 GM | 1/8000s @ f/1.4, ISO 100

Trabajar con el tiempo no significa simplemente esperar las efímeras puestas de sol. "Esta es otra de mis imágenes favoritas de Madeira , donde se ve a mi amigo junto a otro de los viejos árboles retorcidos. Cuenta la historia de lo rápido que el poder de la naturaleza puede cambiar la atmósfera de un lugar. En esta ocasión, utilicé de nuevo la Alpha 7 IV y el 24mm GM y subí el ISO para tener en cuenta la penumbra de la niebla", añade.

un hombre saca una fotografía de un árbol entre la espesa niebla © Mickaël Peralta | Sony α7 IV + FE 24mm f/1.4 GM | 1/3200s @ f/1.8, ISO 800

En otra imagen del viaje, en esta ocasión capturada con la Sony Alpha 7C y el FE 24mm f/2.8 G, "encuadré a mi amigo a través de una abertura en la roca de un árbol con una montaña detrás, con el fin de recrear la impresión de una foto dentro de una foto. La Alpha 7C es muy compacta y cómoda para los viajes, y lo mismo ocurre con los objetivos compactos de la Serie G. Todo ello se suma para conseguir resultados profesionales con una cámara que puedo llevar en el bolsillo", explica Mickaël.

un hombre encuadrado en la entrada de una cueva sacando una foto © Mickaël Peralta | Sony α7C + FE 24mm f/2.8 G | 1/640s @ f/2.8, ISO 100

En cuanto a la Sony Alpha 7 IV, "ha evolucionado mucho con respecto a la Alpha 7 II, y me encanta la pantalla ajustable para ángulos muy altos y bajos, o para disparar desde la cintura", afirma. "Además, es muy ligera y la calidad de los archivos RAW que consigue su sensor de 33 mp es increíble. Es algo esencial para mí, ya que siempre perfecciono mis imágenes con Lightroom para extraer todos los detalles de luces y sombras posibles, así como para conseguir una gradación de color fiel a mi estilo".

En lo que respecta al estilo visual, Mickaël prefiere recurrir más a los objetivos gran angular normales que a los extremos: "Utilizo principalmente el FE 24mm f/1.4 GM porque me permite capturar el carácter natural de un paisaje sin deformar las proporciones, como hacen algunas distancias focales mucho más amplias. Además, es relativamente compacto y tiene esa amplia apertura que necesito para disparar sujetando la cámara con la mano, trabajar con poca luz o centrar la atención en el sujeto".

Por supuesto, tanto la Alpha 7 IV como la Alpha 7C tienen un buen sellado frente a las inclemencias del tiempo, al igual que los objetivos GM y G de Sony, por lo que son los compañeros perfectos para las aventuras de Mickaël. "Creo que mi fotografía seguirá sin duda por este camino de búsqueda del dramatismo, pero manteniéndome fiel a la realidad de los paisajes que descubro. Esto significa trabajar en cualquier condición que pueda encontrarme, llueva o truene, para contar la historia. Quiero que mis fotos transmitan todas las emociones que siento cuando fotografío estos maravillosos lugares y mi equipo Sony es esencial para ello", concluye.

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