Como fotógrafo de paisajes, İlhan Eroğlu ha podido disfrutar de las mejores ubicaciones que el planeta puede ofrecer. Sin embargo, como todos los fotógrafos de paisajes saben, la época del año y el tiempo son los factores que definen la luz que puede crear una imagen.
"El invierno es como un cuento de hadas. La primera nieve virgen de la temporada tiene algo mágico, por eso esta es una de mis épocas favoritas del año para hacer fotos", explica İlhan.
En los viajes por el mundo de İlhan, siempre le acompaña su fiel Sony α7R III. La cámara le proporciona la combinación ideal de tamaño y peso, y el sensor BSI de 42,4 megapíxeles es capaz de capturar hasta 15 EV de rango dinámico, lo que le permite exprimir al máximo cada detalle de la escena elegida. En cuanto a los objetivos, lleva tres que le permiten capturarlo todo entre 12 mm y 200 mm: el objetivo FE 12-24mm f/4 G y los objetivos G Master FE 24-70mm f/2.8 y FE 70-200mm f/2.8.
Además, İlhan utiliza un mando a distancia para no tener que disparar con las manos, lo que permite evitar hasta el más ligero movimiento. Con el mando Sony RM-VPR1, también puede disparar el obturador de la cámara con las manos en los bolsillos para que no se le enfríen. "Siempre llevo guantes, pero prefiero no utilizarlos cuando estoy disparando y configurando la cámara. Prefiero llevar calentadores en los bolsillos".
El encanto del paisaje invernal resulta evidente, como explica İlhan: "La luz del invierno tiene un efecto mágico. Durante el amanecer, puedes captar una luz resplandeciente que reluce en la nieve. Las condiciones también me permiten capturar más cosas durante el día, ya que el sol no es tan luminoso ni está tan alto durante los meses de invierno. A mí me encanta el café —bromea—, así que siempre llevo conmigo un termo de café para beber, disfrutar de las vistas y calentarme un poco mientras espero la luz perfecta".
Si solo pensamos en la resplandeciente luz solar, puede ser fácil obviar que los aislados paisajes invernales suelen ser entornos muy duros en los que trabajar. Las heladas temperaturas, el viento y la lluvia pueden convertir la sesión en todo un desafío. Las condiciones climáticas también pueden cambiar rápidamente, por lo que İlhan recomienda a los fotógrafos estar muy bien formados y preparados para estas condiciones y para fotografiar paisajes.
"Un día, en Baviera, Alemania, mi esposa y yo fuimos a fotografiar el amanecer en un paraje precioso donde el sol se alza por detrás de una montaña, con un lago y varias cabañas de madera en primer plano —relata İlhan—. Estaba nublado y oscuro, pero nos acercamos en coche todo lo posible al lugar. Debido a la oscuridad y la intensa nieve, decidimos esperar en el coche. El sol estaba a punto de salir, pero, con las nubes, parecía que no tendríamos la ocasión de hacer una buena foto. Como ya podrá suponerse, de repente las nubes se abrieron y tuvimos que correr rápidamente por la nieve. Conseguí la foto que buscaba y también aprendí una lección muy valiosa: hay que estar preparado y en el lugar adecuado para hacer la foto que quieres, aunque pienses que el tiempo no es nada bueno".
Como usuario de Sony desde el lanzamiento de la Alpha 7R original, İlhan ha ido creciendo a medida que la cámara se ha desarrollado. "Creo que la cámara ahora es como una parte de mí", señala. Un área de mejora que İlhan observó mientras trabajaba en climas fríos era la duración de la batería. Con las baterías NP-FZ1000 que se emplean en las actuales cámaras Sony Alpha 7 y Alpha 9, İlhan no tiene problema para hacer cientos de fotos en ambientes fríos. "La cámara me ofrece un excelente rendimiento en climas fríos", afirma.
"Recuerdo una sesión en las Islas Lofoten, en Noruega —cuenta İlhan—. Estaba intentando fotografiar la aurora boreal en una playa durante una noche muy fría y ventosa. Llevaba nueve días haciendo fotos en esas condiciones, pero una noche la marea estaba distinta y las olas de repente empezaron a salpicarme. Después de buscar esta imagen durante tanto tiempo, lo último que me preocupaba era la cámara, así que seguí disparando, decidido a conseguir mi foto. Al final, conseguí la imagen y la cámara no sufrió ningún daño".
Si todo lo dicho del clima frío no te ha quitado las ganas de fotografiar paisajes invernales, entonces el mejor consejo que İlhan puede ofrecer es el siguiente: "Hay que asegurarse de disfrutar de la aventura al aire libre. La fotografía de paisajes invernales exige pasar mucho tiempo en el frío, por lo que, además de concentrarnos en la foto, también debemos acordarnos de apreciar el entorno".
"Para mí, el mundo es como un lienzo de gran tamaño. En cada país que visito, pinto mis propios cuadros haciendo fotos"