En la red metropolitana de la ciudad de Nueva York hay 472 estaciones y casi 1125 km de vías que crean una narrativa en constante crecimiento que se desarrolla en tiempo real. Los trenes circulan las 24 horas del día, dando lugar a un caos de oportunidades. Así qué, ¿cómo espera un fotógrafo encontrar los momentos decisivos en el flujo y movimiento constantes? La respuesta, según Natan Dvir, es la dedicación.
«En esas plataformas», explica Natan, «el ir y venir de los trenes es como una cortina que se corre en el escenario de un teatro. Cada vez que para un tren, se da paso a un nuevo acto. Nuevas personas, nuevos gestos. Lo que significa que siempre hay mucho que observar».
«Siempre aspiro a lo mejor», prosigue, «y, para este proyecto que hice para la revista New York Magazine, me resultó útil que mis instintos estuvieran centrados en una serie muy parecida que había realizado unos años antes. La revista examinaba la forma en la que la gente ya no se siente segura en el metro. Personalmente, también quería examinar ideas de soledad, aislamiento y cómo los viajeros se comportan en estos 'no lugares', que de alguna forma son anónimos y genéricos».
En la línea de su proyecto original, llevado a cabo de 2014 a 2017, Natan utilizó un motivo repetido en su obra, y fotografió desde la plataforma de enfrente, utilizando las columnas de la arquitectura del metro para dividir las escenas en trípticos. «Es un estilo que me ha llamado la atención durante mucho tiempo, sobre todo cuando está recortada como una panorámica, pues replica tanto el estilo de una tira de película antigua como los trípticos religiosos de la Edad Media».
A través de una cuidadosa exploración de las estaciones de metro –y una repetición fortuita de la arquitectura– Natan pudo conservar su estilo con consistencia, pero fue un proceso que implicaba levantar cámaras pesadas. «Las composiciones eran multidimensionales en el sentido de que, cada vez que hacía una foto, tenía que pensar en tres formatos. Se trata del formato de fotograma completo de mi Sony Alpha 1, recortado con vista panorámica, que incluye tres cuadrados. Y dentro de cada uno, hay que estar pendiente de lo que ocurre en paralelo».
El proyecto, que Natan realizó en 30 estaciones de metro distintas, entre ellas las de Manhattan, Queens, el Bronx y Brooklyn, le llevó una semana, durante la cual fotografió en diversas condiciones: desde las ajetreadas horas de la mañana para ir al trabajo, hasta en mitad de la noche, y creó miles de instantáneas.
Cuando trabajaba en las plataformas, «no me ceñí a un solo lugar», cuenta Natan, «porque cada pocos pasos las columnas forman un nuevo set de encuadres y diferentes disposiciones de personas –y, por tanto, relaciones distintas en el tríptico–. Tienes que mantenerte activo y atento al fotografiar, pero a veces en el encuadre ocurren cosas de las que no te habías percatado –los gestos humanos más alucinantes que solo ves cuando estás editando–».
Aunque es más observadora, formal y distante que muchos otros tipos de fotografía callejera, Natan tuvo que trabajar rápido y asegurarse de que obtenía imágenes nítidas y detalladas que podría usar para impresiones de gran tamaño. Así que escogió su Sony Alpha 1 sin pensárselo. «Como he fotografiado virtualmente el mismo proyecto en una réflex, puedo poner la mano en el fuego por la superioridad de mis cámaras Sony sin espejo», explica. «Fotografiar cámara en mano en la penumbra de las estaciones y evitar lo borroso, significa que tenía que concentrarme en las personas que no se movían, pero aún así debía utilizar una velocidad de obturación de aproximadamente 1/80 s a 1/125 s, lo que implicaba trabajar a ISO más altos».
«La Alpha 1 es genial a un ISO alto, y también me di cuenta de que, en posproducción, podía sacar detalles de las sombras sin exponerme a ruido de color o cualquier otro ruido que pudiera afectarme. Solía fotografiar con un ISO 2500, pero cuando tuve que cambiar a un ISO 4000, no fue muy complicado. Con mi antigua réflex no habría estado muy seguro, sobre todo si estuviera imprimiendo con unas medidas de 150 x 50 cm, ya que cada pérdida de detalle o ruido incrementado podía salir caro».
Como la Alpha 1 es pequeña y ligera, resulta ideal para la movilidad del trabajo en la calle, pero Natan también hizo uso de las guías del visor electrónico de la cámara para mantener las columnas que formaban el tríptico completamente verticales. «Ninguna de estas fotografía se endereza en posproducción. Así es como fueron fotografiadas, y para mí es algo importante desde un punto de vista ético. El visor también es muy preciso para la imagen final. Así que, incluso con poca luz o luz artificial como la del metro, sabes al instante que vas a obtener la exposición adecuada».
Por último, habiendo hecho un número considerable de fotos, ¿cómo las redujo Natan a las utilizadas en la revista y su sitio web? «El principio para seleccionar las mejores imágenes es escoger las que te hacen sentir algo, son imágenes con las que interactúas. Te cautivan y sacan conversaciones que quieres tener».
"Ser fotógrafo no es lo que hago, es lo que soy"