Para Jan Tichy, la fotografía urbana es una pasión, una fuente de expresión artística, y no solo eso: es una fuente de conocimientos y experiencia.
Cualquiera que se haya adentrado en el mundo de la fotografía urbana sabrá que se trata de una disciplina muy exigente. Puede ser un trabajo duro, arriesgado, agotador, e incluso una fuente de adrenalina. Una vez comienzas a hacer fotos en la calle… cambias. Y gracias a todo esto, nos cuenta, se ha convertido en un mejor fotógrafo, tanto de fotografía urbana como de cualquier otro tipo.
«La calle te enseña muchísimas cosas buenas», nos cuenta Jan, «la manera en la que aprendes a manejar la cámara más rápido, y el modo en el que empiezas a ver las cosas. Aunque lo más importante es la forma en la que te enseña a reaccionar: te vuelves más rápido y empiezas a capturar cada vez más momentos de esos que apenas duran unos segundos. Todo esto se puede aplicar a los retratos, las fotos de boda o cualquier evento en el que interactúes con gente».
«Como fotógrafo urbano, quiero pasar inadvertido y desapercibido... No me gusta estropear la esencia de los momentos con mi presencia. Es lo mismo que ocurre cuando hago fotografías de bodas. En ambos casos la gente se muestra más natural cuando no saben que estoy ahí. Mi objetivo es capturar reacciones naturales. A algunos fotógrafos de calle les gusta formar parte de la foto y ver reacciones, yo, en cambio, prefiero ser invisible».
Y lo mejor de todo, según Jan, es que el campo de entrenamiento de la calle siempre está a tu alcance cuando lo necesitas: “Puedes fotografiar en la calle en cualquier momento y lugar. Y es adictivo, te empieza a gustar y acabas dedicándole todo el tiempo libre que puedes”. Esto nos lleva a una de las reglas de oro de la fotografía callejera: siempre debes llevar una cámara. Consciente de que este tipo de fotografía consiste básicamente en aprovechar las oportunidades, Jan siempre lleva consigo una cámara, ya sea la Sony α9 o la RX1. “Todo lo que fotografío en la calle son oportunidades. Absolutamente todo. Y siempre hay algo que fotografiar, incluso cuando estás esperando el autobús o el tranvía. Solo tienes una oportunidad. No volverá a repetirse. Estoy seguro de que si dejo la cámara en casa un solo día, veré lo más asombroso del mundo y me arrepentiré”.
Entonces, ¿qué técnicas utiliza para hacer fotografías sin que le vean? En parte el enfoque, comenta, y en parte se ayuda de la tecnología. «En realidad, una de las cosas que más me ayudan es la pantalla inclinable, que me permite hacer fotos a la altura de la cintura. De esta manera la gente no me ve, y cuando no me ven, actúan de forma natural. Cuando haces una composición así, piensan que estás ajustando la cámara, o que estás viendo las fotos, pero en realidad les estás fotografiando. La técnica de la cintura es muy importante para mi estilo».
También es una ventaja, comenta Jan, hacer fotos en lugares llenos de gente a horas muy concurridas, donde no solo encuentras más protagonistas, sino que la gente está demasiado distraída como para fijarse en tu presencia. También le encanta trabajar en lugares turísticos «en los que todo el mundo tiene una cámara en la mano».
Otra manera de no llamar la atención, y de conseguir fotos de calle realmente impresionantes, es encontrar una buena composición, o una buena fuente de iluminación y esperar a que los protagonistas de la instantánea se coloquen justo ahí. Así es como suele hacerlo Jan, que considera que es una manera más eficiente de capturar momentos que ir detrás de los protagonistas en sí. «Lo más complicado en la calle es conseguir un buen momento; no sabes ni cuándo ni dónde ocurrirá. A veces tienes suerte, aunque a mí me gusta encontrar una composición y esperar. Puede ser un buen encuadre, o un reflejo… espero a que la gente pase, interactúe, y suceda algo. De hecho, muchas veces piensan que están en medio y se disculpan, pero no pasa nada, porque en realidad no se dan cuenta de que ellos son los protagonistas».
Jan configura su cámara de una manera concreta, simplificando todo al máximo para no desperdiciar tiempo y energía en cambiar los ajustes cuando puede estar observando y disparando. «Así puedo reaccionar más rápido», nos cuenta, y continúa: «Conozco a algunos fotógrafos, por ejemplo, que prefieren cambiar los modos de medición constantemente, dependiendo de lo que están fotografiando. Sin embargo, a mí eso me ralentizaría. Y hace que sea más fácil cometer errores. Yo utilizo un ajuste neutro y estándar, para poder trabajar incluso con una sola mano».
«Disparo en modo de prioridad de apertura, aunque lo utilizo con el ajuste Auto ISO. Es una función bastante cómoda ya que selecciona la mayor velocidad de obturación que puedes mantener en función de la ISO más alta que quieras utilizar. La ajusto probablemente en 1/500 s y no bajo de ahí, en lugar de forzar la ISO, y estas cámaras trabajan genial con ruido. Puedo pasar de una escena de sol brillante a sombras y saber que la cámara se adaptará».
Con respecto al enfoque, Jan utiliza el enfoque automático continuo con el punto de enfoque automático seleccionable más pequeño, y lo mueve en función de sus necesidades. Aunque también utiliza el Eye-AF de la α9, en sus palabras, «especialmente cuando no puedo comprobar el enfoque en la pantalla. Cuanto más grande es el área, mayor posibilidad hay de cometer errores, por lo que si pudiera lo haría incluso más pequeño. Y solo hago fotos de un solo fotograma, no ráfagas de 20 fps. Esto me ayuda a concentrarme en un momento concreto».
Pero, ¿hay casos en los que capturar cierto momento prima sobre los aspectos técnicos de la nitidez? «Sí, creo que si hay un gran momento, o puedo captar ciertas emociones, puedo llegar a cerrar los ojos y pensar; no es perfecto, vale, pero la hago porque es algo auténtico. Como la fotografía de las mujeres cruzando la calle, que están casi todas borrosas, pero me la quedé porque la imagen tenía fuerza, más que nitidez. La nitidez es importante, sí, tienes que saber cómo conseguirla, pero no hará que una imagen de calle sea fantástica por si sola, solo le añade valor. Todas las imágenes están formadas por capas: la luz, el enfoque, la composición, la historia… cuantos más elementos puedas añadir, mejor será la foto».
"La fotografía me ha dado el mayor de los dones: ver el mundo desde una perspectiva única. Estamos rodeados de tanta belleza y magia que merece la pena capturar... Solo hay que seguir buscando y estar siempre preparado"