¿Cómo explicas un problema tan grande que afecta a todo el planeta? Por muchos aspectos, el cambio climático es el problema más grande al que la humanidad se ha enfrentado, y tiene unas consecuencias globales que necesitan comprenderse antes de combatirlo. Una forma de eficacia comprobada es analizar el problema y entenderlo desde una perspectiva humana.
Por ello, nos encontramos en el Parque Nacional Dovrefjell, en Noruega, un mítico paisaje montañoso en el que habita el buey almizclero. Es un lugar muy personal para el fotógrafo de vida salvaje Floris Smeets, que ha estado documentando al buey almizclero durante una década. Junto al videasta Nicolai Brix, han creado una película que demuestra cómo el buey almizclero sufre en un entorno que ya no es el suyo.
“Llevo tanto tiempo fotografiando a bueyes almizcleros en Dovrefjell que puedo reconocer claramente cómo les están afectando los cambios climáticos”, afirma Floris. “He visto cómo ha sucedido delante de mis ojos, y eso es exactamente lo que Nicolai y yo queríamos reflejar en esta película”.
“Para nosotros es mucho más impactante mostrar ejemplos de especies que sufren, así como los efectos que tienen en las personas que han crecido cerca de ellos. Si echamos un vistazo a producciones de historia natural, suele resultar más convincente cuando se crea una respuesta emocional. Pensamos en los osos polares hambrientos en los casquetes glaciares que se derriten, pero algo igual de devastador le está ocurriendo al buey almizclero”.
Con su equipo infalible de Sony, Floris y Nicolai comenzaron el proyecto seguros de que contaban con el mejor equipo para contar la historia. “La Alpha 1 de Sony se ha convertido en mi cámara imprescindible para fotografía de vida salvaje”, afirma Floris, “porque estoy convencido al 100 % de que el enfoque automático clavará cada instantánea, incluso cuando haya mucha nieve en el aire o una iluminación difícil. También uso la Alpha 7R III como segunda cámara e intercambio los objetivos FE 400mm f/2.8 GM OSS y FE 600mm f/4 GM OSS, según la distancia respecto a los animales y los alrededores”.
Dados los nuevos patrones en la meteorología que insuflan más aire cálido en el entorno del buey almizclero, el dúo se ha comprometido a demostrar su impacto nocivo en la especie. “Un día, la temperatura en las montañas es de -20 ºC o -30 ºC, y el siguiente está lloviendo, lo que significa que se forma una capa de hielo en el suelo y provoca un problema para comer y desplazarse. En invierno, el buey come pasto, escarbando en la nieve para encontrarlo, pero el hielo lo dificulta o incluso lo imposibilita, y algunas laderas inclinadas son demasiado resbaladizas para que puedan alcanzarlas”.
“Además”, continúa, “cuando la temperatura ronda los 0 ºC, la nieve se vuelve mucho más acuosa y pegajosa. Los bueyes no están adaptados a esto, ya que se pega en su pelaje cuando escarban, formando grandes bolas de hielo. Todo esto les ralentiza y les hace gastar más energía al moverse durante una estación en la que deberían conservarla. Han evolucionado para vivir a temperaturas de -40 ºC, por lo que también se sobrecalientan. El cambio climático los destrozará”.
Floris admiraba la gran conexión que la cinematografía de Nicolai brindaba al sujeto. “He hecho miles de fotos de bueyes almizcleros a lo largo de los años, pero no siempre resulta fácil demostrar en una fotografía los efectos del cambio climático en sus vidas. El vídeo de Nicolai enfatiza algunos de los problemas conductuales a los que se enfrentan. Me gusta obtener una mezcla de imágenes que muestran el ambiente, así como estudios más cercanos de los animales, pero un vídeo puede mostrarlos en plena acción, intentando sobrevivir a unas condiciones a las que no están preparados”.
Nicolai recuerda que, aunque una gran parte de su trabajo es trabajar en la sombra y dar apoyo a Floris en sus entrevistas, la necesidad de dar parte del ambiente en continuo cambio supuso aprovecharse de situaciones en las que podía capturar la lucha constante de la especie.
“Siempre que es posible”, menciona, “quiero mostrar lo duro que tuvo que trabajar el buey almizclero para conseguir un poco de comida, para recolectar los trozos de hierba más pequeños. Había tanto que filmar sobre los devastadores efectos del cambio climático que habría deseado tener a más gente conmigo”.
Con la amplia gama de imágenes que necesitaba, Nicolai utilizó dos objetivos zoom, el FE 24-70mm f/2.8 GM II para sus elementos documentales y el FE 200-600mm f/5.6-6.3 G OSS para capturar a los bueyes almizcleros. Ambos se utilizaron con una Alpha 9 III. “La calidad general del metraje era impresionante”, afirma. “El nuevo obturador global de la cámara es estupendo cuando tienes mucho movimiento, y el AF es una gran actualización. Otro punto es la estabilización, que me ayudó a hacer todo el metraje cámara en mano. Es increíblemente útil cuando quieres viajar sin mucho peso. También utilicé el micrófono ECM-M1 de Sony para todo el audio que grabamos en las montañas”.
Si resumimos el proyecto, ambos lo ven como algo que no podrían haber hecho solos. “Los dos hemos crecido en la naturaleza”, explica Nicolai, “y aunque tenemos un gran respeto por el trabajo del otro, nuestra creatividad es muy distinta, pero eso ha sido un enorme punto fuerte. No podría haber contado esta historia solo y, para crear el impacto que queríamos, los dos éramos necesarios”.
“Eso también ha sido lo que me ha abierto los ojos”, afirma Floris. “Juntos, hemos creado algo que no habría sido posible si hubiéramos trabajado solos. Y esperamos que el mensaje cale hondo tras concentrarnos en los bueyes almizcleros y mostrar su lucha durante esos cuatro días. Al menos creemos –sobre todo en lo que respecta a luchar contra el cambio climático–, que demuestra que trabajar juntos puede hacerte lograr más cosas de las que conseguirías si las hicieras solo”.
"Es el cambio constante de la naturaleza lo que hace que la fotografía de naturaleza sea tan interesante. Puedes visitar el mismo lugar un día tras otro y aun así volver a casa con una imagen diferente cada vez"
"La historia es lo más importante"