Nacido durante el confinamiento de la pandemia en 2020, el proyecto “Hueco Mundo” de Marco Ronconi es un bello estudio de las similitudes entre dos de los ambientes más duros del mundo. Marco ha trabajado en el proyecto con sus Sony Alpha 1 y Alpha 9, las mejores cámaras para hacer fotografías en ambientes extremos.
“La idea del proyecto la concebí durante la pandemia. Quería escaparme mentalmente y me imaginé viajando a esos lugares y las escenas que allí fotografiaría. En cuanto pude, viajé e hice realidad las imágenes que había visto ya en mi imaginación”, dice Marco.
Marco viajó a dos desiertos del Ártico Estos lugares están tan lejanos como nos podríamos esperar, pero aún así, Marco encontró una similitud sorprendente en su estructura física y en las sensaciones que generan ambos ambientes.
“Estos dos lugares opuestos son más similares de lo que podríamos creer. El clima y la temperatura pueden ser muy diferentes, pero existe una similitud en cuando a su vacuidad y paz. Los espacios tienen un efecto terapéutico sobre mi alma”, dice Marco. “Esa paz era lo que estaba buscando. Para mí fue algo sanador”.
Marco casi nunca utiliza la cámara cuando está en casa; “No soy un fotógrafo cotidiano. Hago muchas fotos cuando estoy de viaje y luego igual no utilizo la cámara durante meses. Siempre que uso mi Alpha 1, no tengo que pensar en ella. En cuanto tengo la tarjeta de memoria dentro y las pilas están cargadas, ya sé que va a funcionar como yo quiero”.
La confianza de Marco en su Alpha 1 le da seguridad para hacer fotografías en ambientes extremos. “En Svalbard estaba a -35 ºC, pero todo funcionó perfectamente en todo momento", explica, “al igual que en el calor”.
Como muchos otros fotógrafos que se aventuran a lugares lejanos, Marco solo lleva lo que necesita, pero tiene que estar preparado para distintas situaciones. “Soy un chico muy sencillo”, explica, “casi siempre uso objetivos con zoom: los objetivos FE 24-105mm f/4 G OSS y FE 70-200mm f/2.8 GM OSS II, a los que he añadido recientemente el FE 100-400mm f/4.5-5.6 GM OSS. Por último, tengo el FE 20mm f/1.8 G. Mi trabajo consiste básicamente en la composición, así que uso objetivos con zoom y sacrifico un poco de la calidad en comparación con los objetivos prime. No obstante, ese pequeño sacrificio me permite una mayor flexibilidad en la composición. Uso una apertura más pequeña, por lo que no necesito las grandes aperturas que ofrecen los costosos objetivos prime. Dependiendo de lo que pienso fotografiar, llevo dos cuerpos de cámara y dos o tres objetivos, y todo me cabe en una pequeña mochila”.
Los áridos desiertos de nieve y arena en el proyecto de libro “Hueco Mundo” de Marco proporcionan el telón de fondo gráfico perfecto para los elementos clave de cada imagen.
“Es muy minimalista en términos de paleta de colores e imágenes”, dice Marco. “Durante mucho tiempo me inspiré en los dibujos de tinta tradicionales de Japón y China, que muestran muy pocos elementos y son muy monocromáticos. También estudié la filosofía oriental, y eso se refleja en mi obra. En Oriente, el concepto de vacuidad es muy diferente. Forma parte fundamental de una imagen o una pieza de música. En Occidente, ‘vacuidad’ suele tener connotación negativa, como si faltase algo. Creo que el espacio y la vacuidad son esenciales en cualquier composición artística”.
Para crear estas imágenes gráficas minimalistas de los animales en sus hábitats, Marco apura al máximo la exposición de sus fotografías. Una capa de nieve queda casi como un fondo blanco uniforme en muchas de las imágenes de Marco. La característica que hace esto posible es el visor electrónico de la Alpha 1. “Una vez que lo pruebas, ya no hay vuelta atrás”, dice refiriéndose al visor EVF. “La simulación de exposición que proporciona me resulta esencial. Mis fotografías de nieve tienden a estar un poco sobreexpuestas para conseguir esa imagen gráfica tan luminosa. El EVF me permite ver con antelación la imagen final para comprobar que tengo la exposición correcta y que no me he cargado ningún detalle”.
Hay tantas imágenes increíbles en “Hueco Mundo” que Marco no tiene una fotografía favorita. “Por eso no participo en concursos”, nos confiesa, “me centro más en la fluidez del conjunto de mi obra que en una sola imagen”.
Sin embargo, Marco recuerda con cariño algunas imágenes por el momento en que las tomó. “Hay una imagen de un zorro ártico que baja corriendo una pequeña colina. La luz era bella, y había partículas de hielo y nieve en el aire.
Fue un momento alegre y hermoso”.