vista aérea de un bosque sueco

Dar la talla

Marcus Westberg

Al caminar por los antiguos bosques frondosos, todo el mundo tiene la misma sensación: reina el silencio y la seguridad.
Esto contrasta con la experiencia al entrar en una zona de bosque talado, cada vez más habitual en Suecia, al igual que en muchas otras partes del mundo. La tala destroza los bosques, los arranca del suelo y los dispersa. Al terreno y a cualquier visitante no les deja más que tierra removida y un cielo abierto indiferente.

árboles solitarios en lo antes había sido un bosque © Marcus Westberg | Sony α1 + FE 24-70mm f/2.8 GM | 1/250s @ f/8.0, ISO 800

Hay quienes han evocado imágenes aún más perturbadoras. «Mucha gente que viene aquí de Alemania o Francia dice que le recuerda a la devastación de Chernóbil», cuenta el fotoperiodista Marcus Westberg. «Son lugares que están completamente devastados y desprovistos de vida sustancial. Y cada vez son más, por todas partes».
Marcus, que trabaja para numerosas ONG y publicaciones, ha sido galardonado con múltiples premios de fotografía y ha apoyado muchas campañas medioambientales a lo largo de los años. Así que, tras haber trabajado en proyectos para otras personas, era inevitable que un día se fijara un cometido propio. Ahora, decidido a contar la historia de la implacable deforestación de Suecia, Marcus nos describe su proyecto actual como «el único proyecto "personal" de fotografía que he tenido, y al que he estado volviendo desde hace más de tres años».

pila de troncos cubiertos de nieve © Marcus Westberg | Sony α9 II + FE 24-70mm f/2.8 GM | 1/200s @ f/8.0, ISO 1600

«Mi mujer es alemana y yo sueco, pero vivimos en Portugal. Justo antes de la pandemia decidí llevarla al norte de Suecia para observar la aurora boreal. Evidentemente, tuvimos muy mala suerte porque el cielo estaba nublado, pero hicimos excursiones en motonieve a través de un par de áreas boscosas y conocimos a varias personas y guías que nos hablaron de la deforestación, las plantaciones y la pérdida de la biodiversidad de los bosques. Fue muy impactante».

Es fácil creerse que Suecia es el país más verde y sostenible del mundo», añade Marcus, «Pero ver la deforestación industrial en la vida real te abre los ojos a la verdadera realidad y, a partir de ese momento, resulta imposible ignorarla. El mayor problema no es cultivar árboles y cortarlos, sino la destrucción de ecosistemas forestales intactos y su sustitución con nuevos árboles, los cuales también serán talados en cuanto alcancen su madurez».
árbol talado frente a un paisaje desolador © Marcus Westberg | Sony α1 + FE 12-24mm f/2.8 GM | 1/60s @ f/16, ISO 1600

Ahora, dice Marcus, apenas queda nada de los bosques antiguos, sobre todo fuera de los parques nacionales. La mayor parte de la madera se destina no a productos de «larga duración», como mobiliario, sino a artículos de un solo uso, como el papel o el biocombustible. «Lo único que tiene de verde esta industria es el color de los árboles», explica Marcus, «Y esto es especialmente cierto si se tiene en cuenta cómo los árboles capturan y almacenan el carbono. En el nivel superior, si los árboles se queman, se libera el carbono; y aunque se planten árboles nuevos, tardarán tiempo en crecer lo suficiente como para capturar el carbono de la atmósfera al mismo nivel».
«El problema aún mayor relacionado con la tala rasa está en el subsuelo. El proceso arranca literalmente las raíces de la tierra y, en bosques como los que hay en Canadá, Suecia y Finlandia, la mayor parte del carbono se encuentra en esas raíces y micelios. Una plantación de pinos de 10 años o incluso de 100 años, no puede reparar ese récord histórico, lo que significa que la industria forestal es, con diferencia, la mayor emisora de carbono de todo el país. Y, sin embargo, se les contabiliza como neutrales en cuanto emisiones de carbono porque consiguen contabilizar cada árbol en pie como beneficio».

un puñado de árboles frente a un cielo taciturno © Marcus Westberg | Sony α1 + FE 24-70mm f/2.8 GM | 1/320s @ f/10, ISO 400

La pérdida de bosques más antiguos y la dependencia de las plantaciones para rellenar los huecos afecta a todo el ecosistema en estos lugares, afirma Marcus, y mientras el público tiende a focalizarse en los grandes mamíferos y las aves, estas no son las especies que mayor peligro corren, al menos al principio.
«La mayor diferencia entre un ecosistema forestal saludable y el de una nueva plantación es que en esta última todos los árboles tienen la misma edad, y apenas hay madera muerta por el suelo», explica. «En un bosque natural hay árboles en todas las etapas de la vida: jóvenes, maduros, los que siguen en pie pero se están muriendo y los que se han caído y se están descomponiendo. Un pino o un abeto muerto puede proporcionar alimento al liquen, hongos e insectos durante cientos de años, y esa vida es la base de nuestra cadena alimentaria».

enorme pila de troncos frente a un bosque © Marcus Westberg | Sony α1 + FE 100-400mm f/4.5-5.6 GM OSS | 1/60s @ f/5.6, ISO 1000

Al trabajar con la Sony Alpha, las fotografías de Marcus capturan la situación de forma sincera y ayudan a crear conciencia sobre el daño de la tala rasa y la explotación forestal industrializada. También presenta un contrapunto a la narrativa de las grandes empresas. «La industria forestal en Suecia es comparable a las grandes petroleras o tabacaleras, en el sentido de que llevan a cabo campañas muy inteligentes», explica. «Durante mucho tiempo, tuvimos una campaña denominada «El bosque sueco», con bonitas fotografías en las estaciones de autobuses de las grandes ciudades, que mostraban bosques saludables rodeando un tocón de árbol. Sobre ese tocón había varios productos y un texto que rezaba: "Los bosques son la alternativa sostenible al petróleo y el plástico". Es una gran mentira. Menos del 3 % de la tala en Suecia no es tala rasa. Mis fotos cuentan la historia del 97 % restante».
«Me llevó un tiempo averiguar cómo podía mostrar de forma adecuada la escala de destrucción», continúa, «porque fotografiar desde el suelo no te permite presentar la magnitud de las áreas afectadas. Y desde el cielo, uno se desconecta en cierto modo de la devastación y se pierde la magnitud a nivel del suelo. Algunos de los surcos que dejan las máquinas de tala rasa son más grandes que yo. Hay que trepar por ellos».

rocas esparcidas donde antes había un bosque © Marcus Westberg | Sony α1 + FE 24-70mm f/2.8 GM | 1/100s @ f/16, ISO 800

A Marcus no le cabe duda de que la fotografía está marcando la diferencia. Equipado con los cuerpos de su Sony Alpha 1 y sus zooms y primes ligeros pero rápidos, Marcus es capaz de capturar las talas rasas ocultas que encuentra durante sus caminatas lejos de las carreteras principales. Sus imágenes han llegado a los medios de comunicación, contribuyendo a arrojar luz sobre el problema y demostrando la hipocresía en los mensajes del gobierno y la industria.
«Cuando pensé en la fotografía como herramienta para el cambio en esta lucha, supe que no solo tenía que ser especial o estéticamente atractiva: eso ayuda a la hora de ganar un concurso (y algunas de estas imágenes sobre tala rasa han creado conciencia de esa forma), pero lo que importa de verdad es poner de relieve la amenaza colectiva. También quería asegurarme de que las instantáneas fueran útiles para las personas y las organizaciones dedicadas a proteger nuestros bosques». En la actualidad, muchas ONG suecas utilizan sus imágenes sobre tala rasa; y en una reciente conferencia europea sobre prácticas forestales, se expusieron 30 fotos a gran escala a las puertas de la sala de reuniones.
«Gracias a una combinación de decenas de imágenes fue posible mostrar la magnitud de lo que está ocurriendo», continúa Marcus. «No es una historia que se pueda contar con una o dos fotos, porque el efecto es muy amplio. Además, cuanto más podamos enseñar, más difícil les resultará a la industria y a los políticos justificar las aberraciones que están viendo. Esto ocurre en todas partes».
«Adoptar la Sony Alpha al principio de este proyecto fue sumamente útil, sobre todo porque suelo trabajar con poca luz pero necesito imágenes de alta resolución para hacer impresiones a gran escala. Por eso trabajar con la Sony Alpha 1 fue una decisión fácil. El hecho de que sea pequeña, ligera y silenciosa viene muy bien, sobre todo cuando no quieres que te vean o escuchen».

un tocón con un lazo atado en la parte superior © Marcus Westberg | Sony α1 + FE 12-24mm f/2.8 GM | 1/320s @ f/10, ISO 400

«Y, aunque algunas de las instantáneas son en gran medida ejemplos llamativos (como la ironía poco sutil de una jaula de pájaros sin la parte inferior tirada sobre un tocón muerto, y los lazos de "conservación de la naturaleza" que los leñadores dejan en los árboles solitarios para demostrar su acuerdo con los límites de la deforestación), me interesa hacer un volumen de imágenes que pueda convencer al público de los peligros a los que nos enfrentamos. Al igual que un bosque saludable, lo importante es tanto el número como la variedad de imágenes.
«Hay gente que ha dedicado su vida a proteger los bosques de Suecia. Yo soy relativamente nuevo en esto, por lo que me niego a llevarme el mérito de los incansables esfuerzos de otras personas. Sin embargo, esto es lo más convencido que he estado nunca de que mis imágenes están ayudando a marcar una diferencia palpable», concluye Marcus.

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