La sensación de descubrimiento es una de las experiencias más emocionantes de la fotografía, tanto si se trata de nuevos sujetos y nuevos logros, como de nuevas técnicas. Para Burak Bulut, esa sensación se produjo cuando empezó a trabajar con luz ultravioleta. «Como fotógrafo, jugar con la luz es maravilloso –explica Burak–, pero la mayor parte del tiempo es luz visible. Eso significa mover o modificar las luces en el estudio, o trabajar con el sol para crear el aspecto que deseas. Experimenté una epifanía cuando empecé a usar luz ultravioleta y maquillaje de neón».
Burak compara esta revelación con sus primeras experiencias con pintura de luz. «Algo hace clic en tu cabeza –dice–, y de repente piensas: “Oh, esto es sumamente expresivo, podría tener posibilidades increíbles”. Seguimos iluminando un objeto con pintura de luz, pero, con luz y maquillaje ultravioleta, la piel de la modelo se convierte en la propia luz». Como profesor de iluminación y como fotógrafo, Burak se sintió intrigado por la técnica. «Siempre intento superar los límites de la creatividad, especialmente en la iluminación –explica–, y lo mismo ocurrió cuando empecé a trabajar con luz ultravioleta. Pero había mucho que aprender y experimentar». La configuración es sencilla, explica, aunque requiere ciertos ajustes. «Básicamente, el maquillaje neón se ve muy apagado con luz normal, pero con los rayos UV –o “luz negra”, como a menudo se la denomina– brilla intensamente».
«Sin embargo, no se puede usar cualquier luz ultravioleta, porque algunas pueden ser peligrosas –continúa–, así que empleamos la intensidad más baja. Además, se necesita un espacio oscuro y un fondo negro o muy tenue, porque no queremos que la luz normal interfiera con el efecto. ¡Cualquier superficie blanca se reflejará fuertemente, incluidos los dientes de la modelo!» La oscuridad en una sesión con luz ultravioleta presenta retos y oportunidades, explica Burak. «Por un lado, la ausencia de luz normal significa que tenemos que exponer de forma diferente a como se hace en una sesión de estudio convencional. Aunque la pintura brilla intensamente a la vista, en términos fotográficos es relativamente tenue, por lo que la mayoría de estas imágenes se hacen utilizando ajustes ISO que serían atípicos para retratos, como 3200 o 4000. Y tenemos que usar objetivos rápidos con aperturas como F/1.4 o F/2.8».
Por el contrario, señala Burak, la falta de luz permite usar velocidades de obturación más lentas, lo que da lugar a algunas de sus imágenes UV más impactantes. «La primera vez que hice una de mis imágenes UV borrosas fue a raíz de un afortunado accidente. Estaba moviendo la cámara para ver qué podía lograr –dice–. Ahora es algo que hago con frecuencia, porque cualquier movimiento, ya sea mío o del sujeto, crea estelas de luz procedentes de su piel resplandeciente». Este descubrimiento permitió a Burak desarrollar la técnica, utilizando sujetos como bailarines. «Para este proyecto he trabajado con bailarinas, porque sus movimientos se ven aún más increíbles con el maquillaje resplandeciente. Coloco la cámara en un trípode, rebajo la ISO o cierro la apertura para reducir la velocidad de obturación a 1 o 2 segundos, y les pido que hagan piruetas. Parece un truco, pero son solo las rayas de la luz y el talento del bailarín. Hacerlo con la cámara en mano permite añadir aún más energía y dinamismo».
Para su último trabajo con luz ultravioleta Burak ha estado utilizando las cámaras Alpha 7R V y Alpha 7R IV de Sony, principalmente por su excepcional rango dinámico y resolución. «Con el fondo oscuro y el maquillaje resplandeciente, hay tanto contraste en estas imágenes que muchas cámaras pierden tonalidad en alguna parte –explica–. Pero con estas cámaras pueden registrarse todos los tonos sutiles junto con los intrincados detalles del maquillaje neón, proporcionando una calidad casi tridimensional a cada retrato». «Además –continúa–, la alta resolución permite que la textura de la piel del sujeto parezca perfectamente realista. Esto es importante, porque se trata de imágenes con un aspecto bastante abstracto, por lo que, si se pierden esos detalles, pueden parecer falsas, como si estuvieran pintadas o hechas digitalmente. El nivel de detalle que ofrecen las cámaras Alpha 7R mantiene el aspecto fotográfico».
Al trabajar en la oscuridad, Burak también confía en la velocidad y precisión del autoenfoque de sus cámaras Sony. «Incluso con el maquillaje abstracto, el autoenfoque no se equivoca –señala– y se mantiene fijo durante los movimientos fluidos de los bailarines. El uso de objetivos prime rápidos, como el FE 85mm F/1.4 GM y el FE 55mm F/1.8 ZA, también ayuda mucho –continúa– porque proporcionan al sensor más luz para enfocar. Y me encanta el bokeh que crean». Pero uno de los descubrimientos más emocionantes para Burak ha sido que sus ideas creativas con luz ultravioleta continúan desarrollándose. «Quiero probarla de muchas maneras diferentes –dice–, y, como trabajo con equipos Sony, no hay obstáculo que lo impida. La alta resolución, la óptica excepcional y las excelentes capacidades en condiciones de poca luz me permiten hacer realidad cualquier idea artística que tenga».
"Mi cámara es la única herramienta que me permite comunicarme en el idioma de la luz con el mundo y las personas a las que fotografío".