El arte no surge de la nada. Ya sea en la pintura, la poesía, la danza o la fotografía, la obra de un artista es una reacción al mundo que le rodea. Es una respuesta a la inspiración.
“Llevo 18 años haciendo fotografías a nivel profesional”, empieza Burak, “y siempre he encontrado inspiración en el cuerpo humano y su movimiento. La danza me cautiva y me hace sentir alegría”.
Aunque captar el arte de la danza es un reto, según admite, es un reto que agradece. “Fotografiar el movimiento siempre es un problema agradable de resolver. Con la danza, mi objetivo es responder a los momentos más puros e inspiradores. Pero esos momentos son fugaces. Tienes que valorar el ángulo, el enfoque, la composición, y todo ello mientras el sujeto se mueve y cambia. Con la experiencia puedes entenderlos mejor, instruirte y anticiparte, pero sin duda hay formas de configurar la cámara que ayudan”.
“Gran parte de esa ayuda es la velocidad de obturación”, continúa, “pero ajustarla a la velocidad más rápida posible no tiene en cuenta lo que ocurre delante del objetivo. Tienes que pensar en la velocidad del sujeto. La danza moderna es un poco más lenta que el ballet, así que fijo la velocidad en torno a 1/500 s, pero cuando fotografío a una bailarina de ballet, uso 1/1000 s, 1/2000 s o incluso más para congelarlas. Por supuesto, también hay veces en que introduzco deliberadamente el movimiento desenfocado utilizando velocidades más lentas”.
Para conseguir estas velocidades, a Burak no le asusta subir la ISO, algo que la cámara que ha elegido le ayuda a hacer sin perder calidad. “A veces, para conseguir la velocidad de obturación que quiero podría llegar incluso a ISO 10 000, pero no es un problema con mi Alpha 7R V de Sony, porque los resultados son muy limpios”. También aumenta la velocidad de obturación trabajando con aperturas más amplias, especialmente en lugares donde la luz disponible puede ser escasa, utilizando objetivos rápidos como el FE 55mm f/1.8 ZA, que mantiene las dimensiones naturales de sus sujetos.
Aunque intenta fotografiar en lugares distintos y variados, el motivo de Burak para trabajar en estudio es jugar con ideas más conceptuales. “La danza consiste a menudo en expresar ideas a través del movimiento, así que también puedo experimentar con eso como fotógrafo que soy. En esta toma, quería que la bailarina expresara la alegría que siente un escritor en su mente cuando se le ocurre una idea. Fue una imagen sencilla de montar en el estudio. Los bailarines de ballet tienen una habilidad y unos conocimientos increíbles, y como he visto mucho ballet, pude decirle exactamente qué pose quería”.
“Con los bailarines modernos es un poco diferente”, continúa. “Para mí, suelen implicarse más en el proceso y necesitan menos instrucciones. Los bailarines de ballet pueden conseguir la pose perfecta en una fracción de segundo, pero los bailarines modernos probablemente participen más improvisando y creando, y cuando los dos vais en la misma dirección, es una sensación maravillosa. En cualquier caso, siempre soy consciente de que la foto está hecha con ellos, no solo por mí”.
En el estudio Burak también consigue introducir la iluminación creativa en el proceso. “Me gusta utilizar luces de contraste y de colores por muchas razones”, explica. “Es llamativo, pero el contraste también me permite mostrar el cuerpo de la bailarina de un modo que ilustra la fuerza, el movimiento y la dimensionalidad. Me ayuda mucho el hecho de llevar casi 20 años fotografiando desnudos, porque con la danza necesitas entender y mostrar el cuerpo de forma similar... ver los músculos, la fuerza de los brazos, las piernas y el tronco... pero, como he dicho antes, la danza es más difícil, porque el cuerpo cambia a cada segundo”.
Su compañera de fechorías es la Alpha 7R V, con una diversidad de funciones que facilitan la toma de casi cualquier sujeto. “Para la danza, sin duda confío en la velocidad y precisión de la cámara. Ayuda mucho cuando se trabaja con bailarines, porque pueden cansarse rápidamente, y quieres hacer las tomas bien a la primera si puedes. Por ejemplo, aunque a menudo me gusta temporizar las exposiciones en el modo de disparo único, el ajuste de disparo de ráfaga de 10 fps de la Alpha 7R V me permite capturar muchas imágenes durante un salto o un giro para elegir la mejor”.
“El visor electrónico y el autoenfoque con inteligencia artificial también ayudan mucho en este sentido”, continúa. “Por ejemplo, cuando trabajo en el modo AF con detección de los ojos, el sujeto puede estar dando vueltas y mirando hacia otro lado, pero la cámara siempre sabe dónde está el ojo y vuelve a bloquearlo cuando se da la vuelta. En cuanto al visor electrónico, saber que lo que estoy viendo es la imagen que estoy obteniendo me ahorra, a mí y a la bailarina, mucho tiempo y esfuerzo”.
Trabajando con sus sujetos, respondiendo e innovando, Burak no ve fin a su relación con la danza. “Para mí es una pasión para toda la vida”, concluye, “pero que además me encanta especialmente porque estoy creando junto a otro artista. Ambos estamos aportando algo y la Alpha 7R V facilita precisamente esa colaboración”.
"Mi cámara es la única herramienta que me permite comunicarme en el idioma de la luz con el mundo y las personas a las que fotografío".