Puede ser un eterno dilema en la fotografía de vida silvestre: cuanto más cerca estés, mejor será la toma, pero mayor será el riesgo de ahuyentar a tu sujeto. «Una de mis aves favoritas para fotografiar es el somormujo», dice el fotógrafo de naturaleza Paul Browning. «Para fotografiarlos hay que bajar mucho hasta el agua. Pero en cuanto el pájaro me ve, ya está a mitad de camino hacia el otro lado del lago». Por eso los superteleobjetivos son vitales para los fotógrafos de vida silvestre, sobre todo para los fotógrafos de aves.
Recientemente, Paul ha estado fotografiando con el objetivo FE 600mm F4 GM OSS de Sony, a menudo combinándolo con un teleconversor de 2x para alcanzar una impresionante distancia focal equivalente a 1200 mm. «Me encanta su alcance. Me gusta el hecho de que no moleste a los pájaros, y que yo pueda conseguir las tomas», comenta Paul.
No molestar al sujeto es una prioridad que Paul siempre tiene presente. Los sujetos y las tomas se planifican con días, semanas e incluso estaciones enteras de antelación. Se realizan trayectos nocturnos para capturar los primeros vuelos del día y se colocan escondites con tiempo suficiente para que los animales se acostumbren a ellos. Además, su calendario se planifica con un año de antelación para poder ir a ver nuevamente a parejas de aves en lugares específicos. Sin embargo, la planificación y la preparación no garantizan que vaya a conseguir las tomas que desea..
«Solía reírme de los amigos que van a pescar», sonríe. «Les decía: “Te quedas ahí sentado todo el día, junto al río. ¡A veces ni siquiera atrapas nada! ¿No te aburres?”. Y aquí estoy yo ahora, haciendo lo mismo».
Ahora, los lagos y las riberas de los ríos son como un segundo hogar para Paul, que ya sabe cómo detectar si un pájaro ha estado allí recientemente. «Busco las ramas con escamas de pescado», revela. «Eso quiere decir que un martín pescador ha estado allí golpeando el pez en la rama. Entonces, si el río fluye bien, monto mi escondite. Lo dejo allí durante un par de días y luego voy y me siento en su interior. A veces estoy allí sentado todo el día y no veo nada».
Pero la paciencia siempre da sus frutos, y Paul ha hecho fotos increíbles de martines pescadores con el objetivo FE 600mm F4 GM acoplado a su Alpha 1 II de Sony. «La nitidez del objetivo no tiene comparación, no me lo puedo creer. Y con el teleconversor y la cámara, tengo una imagen de 51 megapíxeles a 1200 mm; puedo recortar de forma ajustada y seguir teniendo una imagen de alta resolución. Y el enfoque es increíble; incluso cuando se fotografía un pájaro a unos 300 metros de distancia, al otro lado de un lago, el Bird Eye AF funciona a la perfección».
En el pasado, los teleconversores tenían la mala reputación de reducir la calidad de imagen, pero ese no es el caso con el objetivo de 600 mm y el teleconversor de 2x. «Entre 600 mm y 1200 mm no hay diferencia de nitidez, al menos para mí», dice Paul. Hace poco estuvo fotografiando águilas pescadoras que anidaban a unos 350-400 metros de él. «Eran las dos de la tarde y el sol vespertino estaba haciendo que una neblina de calor se elevara desde el lago. Puse el teleconversor de 2x en el 600mm y, cuando recorté la imagen en mi ordenador, todavía podía leer perfectamente el identificador que el águila pescadora llevaba en la pata. Me quedé alucinado».
Para Paul, viajar y fotografiar aves es toda una aventura. «En la aplicación de mapas de mi teléfono tengo pines por todas partes. Si veo un nido, lo marco y así podré volver más tarde para fotografiar un ave específica. Para mí, se trata de estar solo y encontrar algo único».
Con el objetivo de 600 mm y su Alpha 1 II de Sony, Paul puede conseguir las tomas únicas que desea, con detalles que antes eran imposibles de capturar. «La otra semana, estaba fotografiando después de la puesta de sol cuando vi una garza en lo profundo de los juncos. Con el objetivo de 600 mm disponía de la apertura máxima de F/4, y mi velocidad de obturación era de 1/400 s, por lo que mi sensibilidad se situaba en ISO 8000. Esa habría sido una toma que, hace unos años, simplemente habría dejado correr, sabiendo que no llegaría a tener calidad, pero ahora, con el objetivo de 600 mm y la tecnología de sensores de Sony, pude resaltar todos los detalles de la garza. Hace solo unos años, me aterrorizaba la idea de trabajar con ISO superiores a 3000 o 4000».
La dedicación y el experto trabajo de campo de Paul, combinados con la potencia del FE 600mm F4 GM, le permiten ahora fotografiar sin concesiones.