tortuga nadando con tiburones detrás

En las profundidades

Dr. Pelayo Salinas de León

Empecemos por el final. O, al menos, por un posible final. Es un momento maravilloso para el biólogo marino Dr. Pelayo Salinas de León, y tardará mucho en olvidarlo. “Era mi quinta visita al Parque Nacional de Revillagigedo (México), donde estaba ayudando a mi amigo y colega el Dr. Mauricio Hoyos a colocar marcas por satélite en tiburones sedosos y a realizar otras investigaciones sobre mantas oceánicas”, recuerda. “Además de marcar tiburones, también buceábamos mucho con los demás investigadores y el guarda del parque, y por supuesto hicimos muchas fotos. Fue estupendo volver a este increíble parque nacional y ver en qué se había convertido: una zona floreciente, serena, virgen y salvaje con toda la gozosa diversidad de la vida oceánica”.

delfín con dos buceadores detrás © Dr. Pelayo Salinas de León | Sony α1 + FE 16-35mm f/2.8 GM II | 1/200s @ f/8.0, ISO 640

Entonces sucedió algo extraño. Al ver a uno de los delfines mulares de la zona tumbado boca arriba a 33 metros de profundidad, Pelayo y sus colegas se quedaron un tanto perplejos. “El delfín estuvo allí tres o cuatro minutos, sin moverse”, explica, “y nos preguntamos qué estaba pasando. Finalmente, nos dimos cuenta de que se estaba haciendo el muerto, ¡como un cachorrito! Solo quería que le frotáramos la barriga. A pesar de ser salvajes, a estos delfines les encanta jugar con los seres humanos”.

El Parque Nacional de Revillagigedo es un auténtico paraíso que, según Pelayo, se construyó a base de esfuerzo y aplicación de normativas, y años de protección por parte del gobierno mexicano, junto con ONG como la de su colega Mauricio, Pelagios Kakunja. “Las autoridades fueron valientes al crear esta enorme reserva, que es la mayor zona con veda permanente de Norteamérica, lo que significa que no se puede pescar. Dedicaron recursos a protegerla, y hoy la vida marina prospera en este lugar. Puedes tirarte al agua y encontrar tiburones, rayas, delfines, ballenas... así es como pueden ser los océanos sin las nocivas actividades humanas”.

banco de tiburones visto desde abajo © Dr. Pelayo Salinas de León | Sony α1 + FE 16-35mm f/2.8 GM II | 1/200s @ f/8.0, ISO 250

Pero, por desgracia, Revillagigedo no es lo habitual. De hecho, a menos que se tomen medidas importantes, “el fin” del océano parece mucho más oscuro y sombrío que la alegre experiencia de Pelayo en estas cálidas aguas mexicanas. “Los océanos del mundo tienen grandes problemas debido a la fuerza destructiva de los seres humanos”, afirma. “La destrucción de hábitats, la contaminación y el cambio climático llevan demasiado tiempo degradando nuestro planeta azul y muchas especies –y los ecosistemas que habitan– están en grave declive”.

Gran parte del problema, dice Pelayo, está causado por la sobrepesca de la gran fauna marina, como los tiburones. Ha dedicado su vida a estudiarlos e intentar protegerlos contra las ideas preconcebidas arraigadas que son injustificadamente negativas. “A diferencia de muchos otros depredadores, los tiburones tienen muy mala prensa”, admite. “El ciudadano medio tiene una opinión de los tiburones basada en películas como ‘Tiburón’. Esa película mermó las posibilidades de proteger a los tiburones, y la percepción que se tiene de ellos sigue sufriendo hoy en día, 50 años después”.

grupos de tiburones acurrucados © Dr. Pelayo Salinas de León | Sony α1 + FE 16-35mm f/2.8 GM II | 1/125s @ f/9.0, ISO 1250

“Lo desconocido provoca miedo”, continúa. “Las personas creen que si se meten en el agua serán devoradas, pero cualquier biólogo marino te dirá que la realidad es muy distinta. También sabemos que la mayoría de la gente no está expuesta al mar; la mayoría no sabe nadar ni bucear. Por tanto, solo ven lo que muestran los medios de comunicación. La superficie, y debajo lo desconocido. Yo siempre estoy en el agua con tiburones, y me siento muy cómodo, así que en mi mano está difundir ese mensaje lo máximo posible”.

“Debido a esas ideas equivocadas, los tiburones no suelen estar tan protegidos como otras grandes especies”, continúa, “y por eso se pescan cada vez más al límite de la extinción. Muchos piensan que esto se debe a los mercados asiáticos de aletas de tiburón, pero te sorprendería saber cuántos países del mundo cazan tiburones. Uno de los principales puertos de desembarco de tiburones es Vigo, en el norte de España, desde donde las aletas de tiburón se envían a Asia y se destina mucha carne de tiburón al consumo humano habitual. Los estudios han demostrado que cuando vas a comprar el típico pescado con patatas fritas, a menudo no es bacalao o eglefino como está etiquetado, sino alguna especie de tiburón”.

banco de peces dorados nadando en formación © Dr. Pelayo Salinas de León | Sony α1 + FE 16-35mm f/2.8 GM II | 1/200s @ f/8.0, ISO 800

La victimización de los tiburones pone en peligro todo el ecosistema, explica. “La naturaleza funciona perfectamente desde hace millones de años, pero es fácil que la estropeemos. Los tiburones son los médicos del océano, regulan las redes alimentarias y están especializados en depredar a los lentos, los débiles y los enfermos. Cuando eliminas a esos depredadores superiores, los grupos inferiores pasan a estar superpoblados y el sistema se desequilibra”.

Entonces, ¿cómo cambiar esas percepciones y construir un mundo mejor para los tiburones y otras formas de vida marina, como las que se encuentran en Revillagigedo? Para Pelayo, la fotografía y el cine son parte de la respuesta. “El mundo submarino –lo que ocurre bajo la superficie– nos resulta comprensiblemente ajeno. Es un entorno inmenso y desafiante. Explorando, estudiando y fotografiando los últimos lugares salvajes de nuestro planeta azul, quiero compartir la belleza de nuestros océanos para que la gente se identifique con ella y se convierta en promotora de su protección”.

gran raya blanca vista desde abajo © Dr. Pelayo Salinas de León | Sony α1 + FE 16-35mm f/2.8 GM II | 1/125s @ f/8.0, ISO 640

“Por supuesto, mi trabajo consiste en recopilar datos y generar artículos científicos, y eso es vital, pero por otro lado, son cosas que solo leerán mis colegas. Llegar a un público general es diferente, y si puedes traducir los datos y conocimientos científicos en algo que tenga sentido para el ciudadano medio, puede ser un gran avance. Por eso ahora nunca buceo sin cámara. No quiero perderme un momento que pueda cambiar la opinión de alguien”.

“Bucear en Revillagigedo fue mi primera aventura con la Alpha 1 de Sony”, recuerda, “y es una cámara sencillamente increíble para la fotografía submarina. Cuando buceas, pierdes mucha luz, pero el gran sensor de la Alpha 1 y su espectacular rango ISO original y ampliado lo compensan a la perfección. Yo hago tanto foto como vídeo, así que, por supuesto, las magníficas funciones de vídeo también me vienen como anillo al dedo”.

Introduciéndola en su carcasa estanca Isotta especialmente diseñada para la cámara, en este viaje Pelayo combinó la Alpha 1 de Sony con un objetivo FE 16-35mm f2.8 GM II, explicando que “como quería fotografiar animales grandes, incluidos tiburones, mantas y delfines, junto con paisajes submarinos como desniveles, paredes y mar abierto, era importante utilizar un zoom gran angular de semejante calidad. De todos modos, no es fácil utilizar teleobjetivos bajo el agua y, por supuesto, un gran angular significa acercarse más al sujeto, lo que demuestra que no hay que temer a los tiburones”.

tres delfines nadando juntos © Dr. Pelayo Salinas de León | Sony α1 + FE 16-35mm f/2.8 GM II | 1/200s @ f/8.0, ISO 640

“Hemos visto en Revillagigedo que es posible un futuro mejor para nuestros océanos”, termina, “porque en el momento en que se cierran zonas a la sobrepesca y a otras acciones humanas negativas, el océano tiene este asombroso poder regenerativo para curarse de forma natural. Esa es la receta del éxito, y el Convenio sobre la Diversidad Biológica tiene el objetivo mundial de proteger de ese modo el 30 % del océano para 2030. Pero deben ser reservas propiamente dichas y estar protegidas con algo más que un nombre”.

“Cuando ves lo que puede ser el océano, ves el camino hacia un planeta mejor. Sabemos que cuando respetamos los mares, están más sanos y, a su vez, regulan el clima de la Tierra, nos alimentan, nos entretienen y producen la mayor parte del oxígeno que respiramos. La importancia es clara. Y cada foto que hago me ayuda a defenderla”.

Productos destacados

Regístrate para recibir tu boletín de noticias α Universe

¡Enhorabuena! Ya estás suscrito al boletín de noticias α Universe.

Introduce una dirección de correo electrónico válida

¡Lo sentimos! Algo salió mal.

¡Enhorabuena! Ya estás suscrito.