Ricardo Nascimento siempre se ha sentido atraído por el agua. “Llevo practicando bodyboard y surfeando desde que tenía 12 años. Mi padre siempre fue un gran apasionado del mar y, siendo yo más joven, pasábamos mucho tiempo pescando en pequeños botes”, recuerda. Ahora Ricardo dedica su vida profesional a grabar en el agua, haciendo con su Sony Alpha 1 fotografías y vídeos de las increíbles criaturas que viven bajo las olas.
Hace poco, Ricardo estuvo trabajando en las Azores con Futurismo Azores Adventures, que ofrece viajes a los turistas que desean ver ballenas y contemplar desde un barco la increíble vida marina alrededor de las islas. La empresa cuenta con la certificación de la World Cetacean Alliance (WCA), la mayor organización de conservación marina del mundo; y va aún más lejos, contratando biólogos marinos que hacen seguimiento y estudian los cachalotes y otras criaturas para conocer mejor su comportamiento. Aquí es donde interviene Ricardo.
“Grabo y fotografío todo lo que veo bajo el agua”, señala. “Cachalotes, calderones, tortugas, delfines, pulpos, medusas... Cuantas más imágenes tomo, mejor pueden los biólogos identificar y estudiar cada una de esas criaturas”.
Con la resolución de la Sony Alpha de 50 megapíxeles para fotografía y 8k para vídeo, Ricardo logra grabar imágenes lo suficientemente detalladas para contribuir a hacer un seguimiento de cada ballena y aprender sobre su comportamiento. Igual que con otros proyectos de conservación de la fauna salvaje, las fotografías y los vídeos también narran una historia que Ricardo espera llegue a las personas.
“En las Azores, durante más de 200 años, se estuvieron cazando cachalotes por su aceite, pero ahora son una especie protegida. Son increíbles: se sumergen a más de 2500 m de profundidad y pueden permanecer bajo el agua 45 minutos seguidos. Pero si las personas no ven estos animales, no sienten nada por ellos y nunca intentarán proteger el océano. Al poder identificar a las ballenas y darles nombre, creo que a la gente le resulta más fácil entender la situación. Cuando se cuenta la historia de un animal en particular, se siente algo por ese animal. Esta es una de las cosas que descubrí que podía hacer con una cámara, un objetivo y una carcasa sumergible”.
Cuando Ricardo colocó por primera vez su Sony Alpha 1 en una carcasa sumergible, supo que era la cámara perfecta para él. “Cuando probé la Alpha 1 pensé que, sin duda, tocaba cambiar". Ricardo no solo estaba descontento con el funcionamiento de su antigua cámara réflex bajo el agua, sino también con el hecho de tener que utilizar una pesada cámara de cine si quería grabar vídeo. Ahora, con la Alpha 1, Ricardo puede combinar ambas cámaras en una sola que lo hace todo, consiguiendo vídeos y fotografías impresionantes en el mismo cuerpo de cámara.
“Mi cámara de cine y el objetivo pesan alrededor de 14 kg una vez montados. Tengo que saltar desde un barco, sumergirme con ese peso, regresar a la superficie nadando y sacar el equipo del agua. Y a veces hago hasta 50 inmersiones al día, lo cual pasa factura a mi cuerpo. La Alpha 1 pesa muchísimo menos y es mucho más manejable. Puedo nadar más rápido, por lo que tengo más oportunidades de hacer fotos y vídeos increíbles”.
Merece la pena señalar que Ricardo bucea a pulmón: no utiliza equipo de submarinismo sino que aguanta la respiración y se sumerge tan profundo como puede durante el mayor tiempo que puede. “Soy capaz de aguantar la respiración hasta 2 minutos mientras buceo”, explica. “Cuando grabo vídeo siempre suelo sentirme cómodo y me relajo. Es muy hermoso encontrarse junto a un animal en el agua, pero siempre hay que pensar: ‘No puedo quedarme aquí demasiado tiempo’ porque pueden producirse accidentes”.
Bajo el agua, Ricardo también tiene que afrontar las condiciones de rodaje. “La luz no es el mayor problema; es un factor que se puede solucionar fácilmente. Puedo incrementar tranquilamente a 4000 la sensibilidad ISO de la Alpha 1”, afirma Ricardo. “Lo complicado es que cuando se alcanzan determinadas profundidades se pierden los colores. Es decir, que cuando se hace una foto cerca de la superficie el resultado es impresionante, pero a 10 metros de profundidad quedará, por ejemplo, muy azul. Con la Alpha 1 puedo hacer fotos en formato RAW sin comprimir para obtener el máximo detalle, y corregir después el color de esos archivos individualmente”.
Capturar los detalles es fundamental, puesto que ayuda a los biólogos a identificar las ballenas, algo que, curiosamente, se consigue examinando la cola. “La mayoría de las fotografías y vídeos que la gente hace es desde la superficie, cuando la ballena sale y se sumerge de nuevo. Así que tenemos miles de fotografías de colas de ballenas a las que se puede acceder fácilmente para identificarlas. Bajo el agua tengo que capturar los detalles de la cola para que se pueda identificar a la ballena y añadir su ubicación a la base de datos". Los biólogos están acostumbrados a ver estos animales desde el barco, pero les ofrecemos la posibilidad de examinar el comportamiento de los mismos bajo el agua.
Para capturar mejor esos detalles y esas fascinantes escenas submarinas, Ricardo monta uno de los dos objetivos de Sony en su Alpha 1: o bien el FE 12-24mm f/2.8 GM, o bien el FE PZ 16-35mm f/4 G. “Si sé que solo voy a fotografiar ballenas suelo utilizar el 12-24mm, pero si el objetivo es fotografiar diversos sujetos, por ejemplo, ballenas a 15 m, delfines a 2 m y una carabela portuguesa a 30 cm de distancia, utilizaré el 16-35mm. Ese objetivo es mi caballo de batalla en el agua”.
Sony ha prestado apoyo a Ricardo en sus recientes proyectos marinos, con ayuda y consejos fundamentales para su trabajo. “Uno de los aspectos importantes sobre los objetivos es que se comportan de forma distinta bajo el agua”, dice Ricardo. “El apoyo de Sony me ha permitido probar diferentes objetivos para ver cómo se comportan en el agua, sin tener que comprarlos. Eso me da mucha libertad a la hora de elegir las mejores herramientas para trabajar en el proyecto. También puedo llamarles y consultar dudas técnicas sobre las cámaras. Ha sido una colaboración estupenda”.
Siendo la fotografía submarina una profesión tan exigente desde el punto de vista físico, Ricardo se cuestiona en ocasiones lo que hace. “Es difícil. Muchas veces el cuerpo se resiente. Hay que pasar todos los días horas y horas en el agua. Cuando llegas a casa, hay que lavar todo el equipo. Hay que hacer copias de seguridad de tus imágenes y vídeos. Hay que volver a hacer bien las maletas, cargar el teléfono, cargar las cámaras, limpiar la carcasa subacuática de la cámara e intentar dormir seis horas para poder volver de nuevo al día siguiente. En las fotos y en los vídeos siempre parece mucho más romántico de lo que realmente es, pero merece la pena por los momentos en los que me siento honrado y asombrado de poder estar tan cerca de estas increíbles criaturas”.
“Me encanta. Me encanta todo el proceso. Si fuera fácil no lo haría, pero la capacidad de adaptación de la Alpha 1 me ayuda, sin duda alguna, a conseguir esas imágenes que podría haberme perdido con mi antiguo sistema de cámaras”.