Hay una razón por la que Marco Grassi, fotógrafo italiano autodidacta, ha viajado en repetidas ocasiones a la Patagonia. «Cuando vuelas hasta allí, puedes ver las montañas justo debajo. Enseguida me di cuenta de que mi sueño era sobrevolar esas montañas en una avioneta Cessna y fotografiarlas a través de una ventana abierta».
Tras varios intentos fallidos debido a que los pilotos no aparecían, a que los sistemas de radio del avión estaban rotos o a que la avioneta necesitaba una hélice nueva, el sueño de Marco se hizo finalmente realidad en 2019 y pudo tomar esas instantáneas.
«El problema ese día era que el cielo estaba plagado de nubes lenticulares. Había muchas turbulencias y a mí me da miedo volar. Pero me subí, me aproximé la cámara Alpha 7R III al ojo e intenté olvidar mis miedos. Las turbulencias eran exageradas, pero merecieron la pena porque las condiciones eran increíbles, con unas nubes con formas únicas esparcidas por los picos de las montañas».
Ser capaz de hacer fotos en condiciones perfectas es todo lo que Marco anhela, ya que, como señala, «la luz es crucial. Cada vez que presencio una luz increíble, es para mí una inspiración como fotógrafo».
Uno de esos momentos de inspiración que Marco tuvo durante el viaje fue cuando sobrevoló por primera vez los enormes campos de hielo de la región montañosa. «Cuando los vi, supe que tenía que bajar», afirma Marco.
Cuatro años más tarde, Marco cogió su Sony Alpha 1 y visitó por segunda vez los campos de hielo, a principios de este año. Las estribaciones de la cordillera de los Andes supusieron varios retos, pero gracias a la actualización de su cámara, Marco se mantuvo firme e hizo fotos con vientos de hasta 120 km/h y fuertes nevadas. «Muchas veces digo que no es que la cámara no vaya a sobrevivir a las condiciones meteorológicas, sino que la cámara no va a sobrevivir conmigo».
Marco no solo ha elegido la Alpha 1 por su estructura robusta, sino por su rendimiento general y por la calidad de la imagen.
«Me gusta la Sony Alpha 1 por su velocidad. Todo es rápido, desde los ajustes de horquillado hasta la velocidad de disparo y el sistema de enfoque. Cuando fotografío paisajes quizás no necesite esa velocidad, pero es genial cuando vuelo, viajo o fotografío animales salvajes. Tampoco hay que olvidar el rango dinámico ni los bajos niveles de ruido. Hace unos años, siempre tenía problemas de ruido, pero desde que me cambié a Sony, estoy maravillado con la calidad de las amplias impresiones que puedo hacer con las imágenes que obtengo».
Caminar a través de las estribaciones de los Andes hasta el glaciar es muy difícil. «El desafío principal está en conseguir llegar al glaciar. Toda la entrada es terreno rocoso, y hay que respetar las condiciones meteorológicas. Si hace muy mal tiempo, hay que salir lo más temprano posible. Tuvimos que llevarnos todo para una caminata de varios días, por lo que tuve que reducir mi equipo de cámara al mínimo».
Al igual que muchos otros fotógrafos de viajes y aventuras, Marco lleva un bolso lo más ligero posible gracias al objetivo Sony FE 24-105mm f/4 G OSS. «Me aporta flexibilidad, necesaria cuando fotografío desde un avión o helicóptero, o cuando exploro un nuevo lugar en el que no sé lo que me voy a encontrar».
Otro objetivo esencial para Marco es el FE 12-24mm f/2.8 G Master. «El objetivo de 12-24 mm me permite explorar el paisaje en primer plano y crear imágenes que no se pueden ver con los ojos», nos cuenta Marco. Por último, cuando necesita usar específicamente un teleobjetivo, Marco opta por el objetivo FE 100-400mm f/4.5-5.6 G Master. «A menos que tenga la certeza de que lo necesito, no me lo llevaría a un viaje de aventura de varios días, ya que, aunque es ligero, resulta crucial que solo me lleve lo que necesito, pues cada gramo cuenta».
Marco consiguió una de sus imágenes favoritas con la Sony Alpha 1 y el objetivo 12-24mm f/2.8 G Master. «Me pasé toda la mañana haciendo fotos y estaba a punto de irme cuando vi aquella planta en el suelo que contrastaba con una luz y un paisaje de fondo espectaculares», describe Marco. «Tenía prisa, así que tomé una serie de instantáneas con apilamiento de enfoque a 12 mm, cámara en mano. Hice tres fotos: una en primer plano, otra en plano medio y una última en segundo plano. Al editarlas, las fusioné para que todo se viera nítido, desde la parte frontal a la trasera».
Con el deseo de Marco de fotografiar constantemente cosas que la gente no ha visto hasta ahora, no pasará mucho tiempo hasta que vuelva a viajar a la Patagonia y se aventure por los senderos de montaña acompañado de su equipo Sony.
«Lo que me impulsa a hacer estas imágenes es visitar un lugar famoso y volver con algo único, algo diferente. Me motiva y me anima a seguir explorando en distintas direcciones».