A veces, una historia sencilla es lo único que necesitas para crear las obras de arte más significativas. La cineasta alemana Susanna Kosa lo ha logrado con su película “Nino”, que grabó con la cámara de cine FX6 de Sony, líder en su clase.
El documental muestra la relación entre el ciclista de montaña profesional Oli Dorn y su hijo de cuatro años, Nino. Grabado en la espectacular región suiza de Engadin, la película muestra a Oli y Nino andando en bici, haciendo camping y explorando la zona. Pero el trasfondo de esta hermosa película de aventuras entre el padre y el hijo es mucho más profundo.
“Había trabajado antes con Oli en varios proyectos cinematográficos y nos habíamos hecho amigos”, recuerda Susanna. “Una noche que estábamos juntos me comentó lo mucho que le había costado en un principio asimilar su paternidad. Me dijo que se había sentido aterrado al escuchar la noticia, pero que hoy daría su vida solo por ver feliz a su hijo. Se me puso la carne de gallina al oírlo. Me emocionó mucho. Sobre todo porque sé lo increíble que es como padre y cuándo ama a su hijo. Oli es muy activo con Nino y siempre tiene ideas para correr aventuras o salir en bici por cualquier lugar. Y Nino es un niño superdulce. Ese fue el punto de arranque de la historia”.
Susanna grabó el proyecto con una cámara de cine FX6 de Sony. “La FX6 es la cámara que elijo para casi todo”, exclama. “Para mí, la FX6 combina todo lo que necesito. Tiene un sensor full-frame de 10,2 millones de píxeles y 4K, lo que me permite grabar en condiciones de poca luz. Tiene una excelente ciencia del color con un rango de 10 bits. El enfoque automático es magnífico y tiene un filtro ND incorporado, que lo cambia todo. Cuando se trabaja con niños y perros hay que ser rápido, no hay tiempo para cambiar filtros ND”.
Durante seis días se grabó a Oli, Nino y su perro Balu en la región de Engadin, en Suiza. “Ahí es donde van todos los ricos porque es un lugar muy bello y espectacular. Queda a unas dos horas de nuestra casa”. Susanna contactó con el departamento de turismo de Engadin para financiar la película, un paso que cree que otras personas deberían dar para ayudarles a poner en marcha sus proyectos. “La gente debería salir y compartir su trabajo e ideas, y solicitar financiación. Hay organizaciones que agradecen las buenas historias y las películas”.
Al final, Susanna editó dos películas, una para el departamento de turismo y otra de mayor duración, que piensa presentar en festivales de cine.
Trabajar con un niño y un perro requirió una meticulosa planificación de los seis días. El objetivo era que Nino y Balu no se cansaran ni se aburrieran, y para ello el día se dividía en varias partes, de modo que tuvieran tiempo suficiente para jugar y reponer fuerzas. “Aunque tuviésemos prisa, si Nino necesitaba algo, Oli lo paraba todo y atendía a su hijo. Su hijo siempre es lo primero. Y eso me encanta”.
Constantemente en movimiento, Susanna prefiere grabarlo todo con la cámara en mano, utilizando ocasionalmente un estabilizador de mochila (o easy-rig) como soporte adicional. “Creo que el estilo cámara en mano resulta más auténtico. Es la mejor forma de incluir al espectador y hacerle que se sienta como si estuviera allí, porque se asemeja al movimiento natural del ojo”.
Para algunas tomas, la cineasta alemana acopló su FX3 de Sony a un estabilizador para que la imagen fuera fluida mientras corría junto a las bicicletas o grababa desde la ventanilla del coche. “La FX3 y la FX6 encajan perfectamente al editar, parece como si fueran la misma cámara”.
Acoplado a la FX6 solía encontrarse el FE 24-70mm f/2.8 GM II de Sony. “Es el objetivo más versátil”, dice Susanna. “Solo utilizo objetivos G Master porque el enfoque automático funciona siempre mucho mejor que con objetivos de otras marcas. Tengo la trilogía 16-35mm f/2.8, 24-70mm f/2.8 y 70-200mm f/2.8; todos los objetivos G Master. Y también utilizo el objetivo FE 90mm f/2.8 Macro G OSS cuando necesito hacer tomas más detalladas para la historia”.
En general, Susanna cree que la historia funciona porque es algo con lo que todo el mundo puede identificarse. “Creo que mucha gente que tiene hijos se siente sobrepasada por todo el trabajo que supone y por lo mucho que les cambia la vida”, dice. “Oli era un atleta profesional y no quería hacerse daño ni viajar lejos de su hijo. Así que ralentizó su carrera profesional para estar presente como padre. El cambio de no sentirse preparado para ser padre, a ser el padre que es actualmente, me conmovió enormemente”.
"Mi amor por la producción cinematográfica me ha llevado hasta aventuras espléndidas, pero mi parte favorita son todos los momentos inolvidables que, de otra manera, no habría vivido".