Me llamo Nikola Krstić y soy cineasta desde hace más de 11 años. Durante este tiempo, he filmado en casi todos los continentes, desde anuncios y películas turísticas hasta documentales y proyectos creativos cortos. Para mí, el cine siempre ha consistido en buscar historias en lugares inesperados, lugares donde la naturaleza, la cultura y la conexión humana colisionan para crear algo inolvidable. Eso es lo que me atrajo a Kirguistán. Es un país en el que no mucha gente piensa cuando planea un viaje, pero esa es exactamente la razón por la que yo quería ir. Remoto, agreste y lleno de tradiciones que aún perduran hoy en día, me pareció el entorno perfecto para una aventura.
Visión creativa e inspiraciónLa chispa detrás de este cortometraje fue la idea de explorar un lugar que todavía conserva una sensación de misterio. En Kirguistán predominan las montañas salvajes, los valles recónditos y las familias nómadas que han vivido de la misma forma durante siglos. Queríamos capturar ese ritmo de vida y compartirlo en formato cinematográfico, al tiempo que probábamos hasta dónde podíamos llevar una configuración cinematográfica compacta. La historia evolucionó de forma natural. Al principio, se trataba únicamente de documentar la vida nómada. Pero a medida que avanzábamos, los desafíos inesperados dieron forma a la narrativa: quedarse atascado en el barro antes de una sesión al atardecer con cazadores de águilas, averías en automóviles a 3000 metros o tormentas repentinas que convirtieron las carreteras en ríos. En lugar de obstáculos, todo eso se convirtió en parte de la historia. Y, por supuesto, nada de esto habría sido posible sin mi equipo, reducido pero comprometido. Filmar en lugares tan remotos no es un esfuerzo individual; se necesita un equipo. Tuve la suerte de tener a Alen Tkalcec y a otros a mi lado. La propia cámara influyó en nuestra forma de trabajar. Saber que tenía la FX2 de Sony me dio confianza para abordar la película de una manera sencilla: un equipo reducido, el material mínimo y la libertad de improvisar. ¿El mayor reto? La imprevisibilidad. Dos semanas en las montañas implicaba carecer de red de seguridad; si algo se rompía, teníamos que arreglarlo o encontrar una solución local. Ahí es donde la FX2 realmente demostró su valía. Fiable, versátil y lo suficientemente ligera como para llevarla a todas partes, nos ayudó a seguir filmando pasara lo que pasara.Trabajar con la FX2 de SonyLo primero que noté cuando tuve la FX2 en mis manos fue su tamaño. Es compacta y ligera, pero sigue teniendo todo el ADN de la gama Cinema Line. Esa combinación fue perfecta para Kirguistán, donde pasamos horas caminando con el equipo a la espalda y alternábamos constantemente entre configuraciones planificadas y momentos de acción frenética. Otra gran ventaja fue que la FX2 me pareció una verdadera herramienta 2 en 1: cámara de cine y cuerpo fotográfico en uno. No necesité llevar una cámara adicional solo para las fotos. Gracias a la capacidad de capturar vídeo profesional y fotos de alta resolución en un solo cuerpo, mi equipo pudo ser más ligero, sencillo y mucho más eficiente. Funciones como la Estabilización Activa Dinámica me permitieron disparar con la cámara en mano cuando no había posibilidad de instalar un trípode o un estabilizador. Y la ISO nativo dual me salvó la vida durante las sesiones nocturnas, como cuando filmábamos a músicos locales actuando alrededor de una enorme hoguera en medio de las montañas. También me encantó lo fácil que era alternar entre instantáneas y vídeo. Con su sensor de 33 megapíxeles y su botón específico para fotografías/película, pude capturar imágenes de alta resolución siempre que lo necesité, sin tener que interrumpir el proceso de filmación. Y luego está el modo Super 35, una de las características más subestimadas. En un objetivo como el FE 24-70mm F/2.8 GM II, de repente estás trabajando con el alcance equivalente a un objetivo de 105 mm sin comprometer la calidad. Esa flexibilidad fue enorme para la filmación de estilo documental. Al principio tuve mis dudas respecto a que esta cámara de cine compacta pudiera aguantar un rodaje tan exigente, pero al final del viaje me di cuenta de que la FX2 había acabado gustándome tanto que se convirtió en mi cámara preferida.
Enfoque técnico y cinematográficoPara este proyecto combinamos la FX2 con una gama de objetivos G y G Master de Sony para cubrir todas las situaciones:
Para el audio utilizamos el micrófono ECM-B1M, que era una solución ligera perfecta para capturar un sonido limpio durante los desplazamientos. Este kit me permitió realizar tomas que no podría haber logrado con otra configuración. Por ejemplo, los primeros planos con la cámara en mano de personas en el mercado de animales de Karakol tienen un aspecto muy natural porque la FX2 no intimida; los lugareños se rieron con nosotros, incluso mientras cargaban cabras en la parte trasera de un automóvil. Y cuando Alen se ofreció como voluntario para sumarse a un combate de lucha de caballos de Kok Boru, la estabilización y al alcance del Super 35 consiguieron que en el metraje parezca que estuviéramos justo en medio de la acción. La calidad de imagen y la ciencia del color de Sony nos proporcionaron una sólida base cinematográfica. Incluso cuando las condiciones eran duras, a gran altitud, con una intensa luz solar o sombras profundas, los archivos mantenían un nivel de detalle y un rango dinámico increíbles.Arte & AudienciaLo que espero que el público se lleve de esta película es una sensación de cuánta belleza y tradición existen todavía en lugares en los que rara vez pensamos. Kirguistán es salvaje, desafiante y, a veces, implacable, pero por eso precisamente es una fuente de inspiración. También espero que demuestre a los aspirantes a creadores que no se necesitan equipos masivos ni plataformas pesadas para contar historias significativas. La FX2 de Sony demuestra que puedes mantener una configuración compacta, adaptarte a cualquier situación y seguir ofreciendo resultados de calidad profesional. Para mí, herramientas como esta están configurando el futuro del cine independiente y de formato corto. Nos permiten ser ágiles, viajar más ligeros y centrarnos en la creatividad en lugar de la logística. Mi consejo para otros cineastas: no tengáis miedo de experimentar con nuevos dispositivos. Ponedlos al límite en situaciones incómodas. Descubriréis no solo lo que la cámara puede hacer, sino también lo que tú puedes hacer cuando las herramientas te permiten liberarte y concentrarte en el relato.
Reflexiones finalesMirando hacia atrás, Kirguistán fue uno de los proyectos más difíciles y gratificantes que he hecho jamás. Tres semanas, que parecieron dos meses, repletas de desafíos, sorpresas y momentos inolvidables. En todo momento, la FX2 siempre estuvo a mi lado. Pero más allá del equipamiento, fueron también importantes las personas con las que compartí el viaje. Contar con Alen Tkalcec y el resto del equipo hizo que la experiencia fuera inolvidable. Superaron los mismos desafíos, compartieron las mismas risas y frustraciones, y juntos hicimos que la historia cobrara vida. Lo que comenzó como un experimento terminó con una cámara que no quería dejar de utilizar. Y para mí, ese es el mayor cumplido que puedo hacer.
Agradecimiento especial al equipo:Nikola Krstic:https://www.instagram.com/nickrsticAlen Tkalcec: https://www.instagram.com/be_mesmerized/Stjepan Dolenec: https://www.instagram.com/be_mesmerized/ Puedes ver el vídeo completo de Nikola aquí.