Como creador de vídeo que pasa más tiempo en la carretera que en el estudio, siempre busco un equipo que esté a la altura de mi ritmo creativo. Dirijo y filmo una mezcla de encargos comerciales, contenido de marca y proyectos por amor al arte que abarcan desde sesiones con coches elegantes hasta narrativa deportiva frenética o de viajes, de gran carácter cinemático. La nueva FX2 de Sony parece estar diseñada para creadores como yo. Desde que la sostuve por primera vez, supe que esta cámara era sinónimo de velocidad y precisión de la imagen sin renunciar a nada.
Visión creativa e inspiración
Este proyecto de cortometraje nació de mi amor por la variedad y el movimiento, no solo en lo visual, sino también en la vida. Quería crear una obra que mostrara tres géneros diferentes: velocidad, deporte y viajes. Cada segmento me permitió poner a prueba la FX2 en un entorno real y ver cómo reaccionaba cuando el ritmo se aceleraba o las condiciones se volvían difíciles.
La película comienza con una toma cinematográfica de un coche: un Porsche clásico capturado con intención y control, donde la iluminación y la precisión eran clave. A partir de ahí, paso a un estilo más documental mientras grabo una sesión de entrenamiento individual con los Vienna Vikings, uno de los equipos de fútbol americano más exitosos de Europa, para lo que debo plasmar la intensidad, el movimiento y la concentración que caracterizan este deporte. Por último, la parte del viaje me llevó a Lisboa, donde filmé en solitario, capturando momentos espontáneos y emotivos de un viaje apasionante.
El hilo conductor de todo el trabajo era el movimiento y la FX2 nunca falló.
Del concepto al set de rodaje
La idea evolucionó rápidamente una vez que tuve la FX2 en mis manos. Su tamaño compacto, su potente estabilización y su fiable autoenfoque me abrieron opciones normalmente asociadas con cámaras de cine más voluminosas o equipos que requieren personal técnico. En verdad, el equipo influyó en la dirección creativa: saber que podía moverme con rapidez y ligereza me dio la confianza necesaria para perseguir ideas que, de otro modo, habría descartado por motivos logísticos.
El mayor reto fue pasar de tres escenarios de rodaje totalmente diferentes, cada uno con un enfoque único. Pero ahí es donde la FX2 brilló con luz propia. Su ergonomía sencilla, sobre todo su equilibrio y su peso reducido, me permitieron moverme sin esfuerzo de un trípode a otro y entre tomas cámara en mano e incluso captar momentos sobre la marcha. Hacer fotos durante la grabación de vídeo, incluso en Log, fue una ventaja inesperada, ya que pude utilizar las imágenes como miniaturas siempre que lo necesité.
Trabajar con la FX2 de Sony
Algunas funciones realmente destacaron durante esta producción. En primer lugar, el autoenfoque ultrarrápido: durante el entrenamiento de fútbol, pude seguir movimientos impredecibles, incluso con condiciones que cambiaban rápidamente y el enfoque nunca me falló. En segundo lugar, la estabilización activa dinámica me proporcionó una suavidad similar a la de un gimbal en las tomas más improvisadas, sobre todo durante el travelling de las escenas de coches, cuando no tenía tiempo ni espacio para instalar nada.
Un aspecto infravalorado es el visor electrónico. Poder operar sin un monitor externo agilizó y aligeró el montaje. Si trabajas en entornos dinámicos, créeme, importa más de lo que la gente cree. También utilicé la aplicación Monitor & Control en una tablet para enfocar a distancia durante las tomas en coche y no tuve mayor problema.
Un enfoque técnico y cinemático
Para este proyecto, combiné los objetivos FE 24-70mm f/2.8 GM II, FE 16mm f/1.8 G y FE 35mm f/1.4 GM. Trabajé sin ningún accesorio adicional (nada de carcasas ni monitores), pues la FX2 es así de ergonómica. El visor electrónico mejorado jugó un gran papel también, haciendo que fuera increíblemente fácil encuadrar y trabajar incluso en situaciones dinámicas.
Hubo varios casos en los que no me habría ido bien con una configuración más voluminosa Por ejemplo, durante las tomas de travelling cámara en mano alrededor del coche durante la hora mágica, o cuando tenía que reaccionar al instante a movimientos rápidos en el entrenamiento individual de fútbol sin dejar de moverme pero manteniendo la estabilidad.
La calidad de la imagen y la ciencia del color me garantizaron el aspecto que quería. Los tonos de piel eran limpios, el rango dinámico lidiaba bien con la compleja iluminación y el metraje era increíblemente fácil de etalonar. Parecía una verdadera herramienta de cine, solo que sin el peso y configuración habituales.
Talento y público
Si hay algo que espero que la gente aprenda de este cortometraje es que no hace falta una configuración perfecta ni los equipos técnicos más grandes para conseguir una buena narrativa. Cámaras como la FX2 hacen que la creatividad sea más espontánea, móvil y, en definitiva, más personal.
Herramientas como la FX2 están redefiniendo las posibilidades tanto de creadores en solitario como de equipos pequeños; difuminan la línea entre un equipo de cine profesional y la tecnología de viaje, y eso cambia las reglas del juego. Para los cineastas independientes, los creadores de contenido comercial y cualquiera que ruede cortometrajes para plataformas más allá del cine, es una potente puerta de entrada.
«¿Mi consejo? No esperes a que se den las condiciones idóneas. Contar con un equipo como el de la FX2 te da permiso para crear en el momento, estés donde estés y sea cual sea la historia».