niño de pie en un río tapándose el rostro

El río de la vida

Paolo Sodi

Envuelta en frondosos bosques y manglares, la pródiga provincia de Milne Bay, en Papúa Nueva Guinea, da forma al extremo sudoriental del país y se adentra lánguidamente en el mar de Salomón, donde nace una flotilla de más de 600 islas. Ríos y arroyos entrecruzan la maraña de selva y campos. Por extraño que parezca a los ojos occidentales, estas son las calles y carreteras de Milne Bay.

grupo de hombres mirando hacia un árbol © Paolo Sodi

Este es el paisaje que sirve de telón de fondo a “Ecos”, el bello ensayo visual de Paolo Sodi que captura varios días fugaces en la vida de un chico de la zona llamado Sereva. La película ilustra las luchas y esperanzas de Sereva y su familia, así como la sorprendente belleza que puebla sus días.

un niño dando la espalda a la cámara sentado en una canoa © Paolo Sodi

“Poco después de empezar a rodar ‘Ecos’, estaba grabando a Severa mientras jugaba con piedras planas a la orilla de un río”, recuerda Paolo. “Las hacía girar en el agua y las veía saltar, como hacen los niños de todo el mundo, disfrutando inmensamente de ese sencillo juego. Luego se metió en el río a nadar. En ese momento llovía a cántaros. Fue mágico y su felicidad era contagiosa. Fue un placer muy puro derivado simplemente de estar en el mundo”.

No era la primera vez que Paolo viajaba a Papúa Nueva Guinea, pero “Ecos” era un proyecto diferente para él. “Hace ocho años viajé allí por primera vez para rodar una película sobre la población y los animales locales”, explica, “y me encontré con esta tierra mágica. Cuando conoces a las tribus y ves la fauna y la selva te das cuenta al instante de lo diferente que es, y de lo especial que resulta”.

hombre con las manos el alto frente a un árbol © Paolo Sodi

“Desde entonces, había querido volver y hacer otra”, continúa, “y había estado hablando con mi equipo sobre varias ideas. Una de ellas era sobre las canoas que utilizan los indígenas. Hay dos tipos: las canoas de guerra son más largas, grandes y bonitas, mientras que las canoas de pesca son más sencillas y funcionales. Como parte del proyecto, quería hablar con la gente que vivía en la selva, ver cómo se fabrican sus canoas y cómo forman parte de sus vidas. Obviamente, al vivir en Italia no me es posible explorar estas cosas personalmente, así que mi equipo me envió muchos vídeos. Y cuando vi el de Sereva, mi punto de mira cambió de inmediato”.

La vida de las personas cambia y también su visión creativa. Hace dos años, Paolo fue padre, por lo que su atención se dirigió inevitablemente también a la vida de los niños de este entorno. “Después de que naciera mi hija, mi mentalidad cambió. Ella es mi musa, mi inspiración, y enseguida vi la conexión con Sereva. Así que ‘Ecos’ es su historia. Él es el protagonista. Trata de su vida y de los sueños de su familia sobre lo que podría llegar a ser. Trata de lo que le falta a la gente, pero también de lo que gana”.

silueta de dos niños sentados en un asiento de madera con el cielo de fondo © Paolo Sodi

Paolo siguió a Sereva durante 12 días, documentando su trayecto a la escuela y su vida en el pueblo. “Hay tantas cosas que son normales”, explica, “y tantas que no lo son. Imagínate a un niño de nueve o diez años que se levanta y se lava los dientes, se pone un uniforme escolar bastante normal y agarra su mochila, pero luego te das cuenta de que no lleva zapatos. Y no se sube a un autobús ni le llevan sus padres. Va remando en una canoa de pesca por aguas donde hay cocodrilos marinos, serpientes e insectos peligrosos. Va solo y nunca tiene miedo. Yo pensaba que era extraordinario, pero para él es normal”.

Sereva no tardó en entablar una relación con Paolo y no se inmutaba en absoluto por el hecho de ser grabado. “Al principio estaba tranquilo conmigo y bastante serio, pero después pasamos todos los días juntos y nos divertimos mucho. Sentía mucha curiosidad por mis cámaras y por el proceso de copiar las imágenes en discos duros. Él tampoco había probado nunca la Nutella, ¡así que eso nos unió! Una noche, antes de cenar, incluso nos cantó una bonita canción, que aparece al final del documental”.

primer plano de un niño que mira a lo lejos © Paolo Sodi

Paolo cree que la elección del equipo tuvo un gran impacto en la relación con Sereva y, por lo tanto, en el éxito del proyecto, sobre todo en lo que se refiere a no abrumar a una persona sensible. “Para este proyecto utilicé principalmente la cámara BURANO de Sony”, explica. “Es un sueño para mí, y es perfecta para la producción de documentales”.

“El cuerpo es tan pequeño y ligero que se puede usar con la cámara en la mano o al hombro, sin necesidad de soportes”, añade. “Es genial cuando quieres grabar momentos sencillos y tranquilos, como hice con Sereva. Es mucho más real y auténtico hacerlo uno mismo... sin foquista, porque podía confiar en el maravilloso AF de la cámara, sin asistentes de iluminación... La mayor parte del tiempo estábamos solos él y yo, viajando juntos y contando su historia. Si hubiera cinco o seis personas detrás de la cámara, habría actuado de otra manera”.

Con el mismo deseo de autenticidad, Paolo confió en el impecable rendimiento con poca luz de la BURANO. “Sólo quiero trabajar con luz natural”, explica. “La luz en Papúa Nueva Guinea es preciosa, así que estaba encantado de utilizar lo que el sol me ofreciera, o trabajaba a la luz del fuego si hacía falta. Pero eso solo lo pude hacer gracias a funciones como las dos ISO base de la BURANO de 800 y 3200, que me permiten elegir la mejor sensibilidad para la escena que estoy documentando, sin pérdida de calidad de imagen”.

grupo de hombres en una canoa adornada © Paolo Sodi

“Tampoco quería utilizar un cardán”, continúa, “por lo que la IBIS integrada en la cámara fue fundamental. Me permitió caminar con Sereva y obtener unos resultados maravillosamente fluidos, así como realizar tomas más largas cámara en mano siempre que era necesario. Y por cierto, aunque para esta película utilicé objetivos normales como el FE 12-24mm f/2.8 GM y el FE 24-70mm f/2.8 GM, también utilicé el FE 200-600mm f/5.6-6.3 G OSS para los momentos en que Sereva estaba en la canoa. Así pude conseguir primeros planos de él remando, o fotografiar las ondulaciones del agua, añadiendo textura a la narración”.

Un momento crucial de la película es la entrevista de Paolo con el padre de Sereva. Habla de su deseo de que su hijo adoptivo tenga las mejores oportunidades y resultados: una canoa propia para que pueda trabajar y construir su propia casa algún día. Al hacer la película, Paolo ha encontrado su propio eco, su propia esperanza.

hombre mayor y niño sentados junto a un río © Paolo Sodi

“Cuando le enseñé unas imágenes de Sereva a un niño en Italia, me dijo que pensaba que era triste, porque esa gente no tiene todas las cosas que tenemos nosotros. Los aparatos y los lujos. Yo diría que tienen algo más. Sí, puede ser una vida difícil, pero viven con una naturaleza impresionante, una familia fuerte y un aprecio por ambas cosas. Cada niño tiene un sueño, y cada familia debería tener un sueño para su hijo. Intentan construirlo juntos. Pero las cosas más sencillas pueden ser las más poderosas y gratificantes. Eso es lo que quiero enseñarle a mi hija”.

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Paolo Sodi | Italy

“Para mí, cada vez que grabo, la cámara se convierte en una prolongación de mi cuerpo y todo pasa a ser sencillo y natural”.

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