El éxito de la fotografía de calle depende de muchos ingredientes, pero uno de los más importantes es, sin lugar a dudas, ser valiente. Se puede tener el mejor equipo y una técnica extraordinaria, pero sigue haciendo falta cierta dosis de valor para meterse con la cámara en medio de la vida humana. Y si se tienen agallas, es tan sencillo como salir por la puerta de casa.
A pesar de sus años de experiencia en fotografía espontánea y documental, lo que a Thomas Kakareko le atrae de la calle sigue siendo esa embriagadora mezcla de riesgo y recompensa. Es una emoción que sigue siendo tan fuerte ahora como la primera vez que se aventuró a salir armado con nada más que su teléfono con cámara. Y, justamente, esos aspectos puros y tradicionales de la fotografía de calle son los que le hacen volver.
“Gran parte de mi obra reciente en la calle ha tenido un estilo más artístico o ilustrativo”, dice, “con un toque urbano, como de paisaje urbano con un elemento humano. Sin embargo, lo que realmente me inspira es la faceta más emocional de este tema, y la sensación de estar en medio de una multitud. Eso me ha hecho alejarme de la fotografía de siluetas y personajes anónimos que venía haciendo, y volver a algo más crudo”.
“Quería volver a capturar imágenes en las que se pueda ver la cara de una persona, sus sentimientos, y quizá incluso sentir la emoción de que te vean. Una interacción o un intercambio de una fracción de segundo, que sea honesto e irrepetible”, continúa. “Es un estilo que se acerca más a los orígenes de la fotografía callejera”.
Una de las formas favoritas de Thomas para conseguirlo es fotografiar a parejas en la calle. “Estas imágenes no están en absoluto escenificadas. Son totalmente espontáneas. Simplemente busco a personas que caminan por la ciudad o que se detienen juntas. Y uno puede observar esas emociones tan puras mientras se comunican o simplemente muestran cómo se sienten con su lenguaje corporal. Cuando se captan esos momentos e interacciones, es como una pequeña chispa captada por la cámara: un elemento humano puro, en un trasfondo urbano, con una luz estupenda, y una pareja inmersa el uno en el otro”.
Como en cualquier fotografía de calle, para hacer esto lo más importante es que no te vean”, dice Thomas. “Tienes que desaparecer. Aunque lo curioso es que con las parejas no es tan difícil. A menudo están tan volcados el uno en el otro que puede que ni te vean”.
“Cuando empecé con la fotografía callejera, hacía la tomas con un teléfono, lo que permite permanecer oculto, porque todo el mundo tiene un teléfono en la mano todo el tiempo. Con lo que se pueden hacer fotografías mientras se finge estar jugando a algo o consultando las noticias. Con una cámara de verdad, como la Sony Alpha 7R IV que utilizo ahora, la calidad extra que se obtiene es increíble, pero hay que utilizarla de forma que no llame la atención”.
“La mera acción de acercarse la cámara al ojo hace que la gente se fije en ti o actúe de forma diferente, y eso implica la posibilidad de perder el momento decisivo. Por eso, cuando se utiliza una cámara de verdad, es más fácil fotografiar a la gente por detrás o desde lejos. Para contrarrestar esto entran en juego muchas de las características de la Alpha 7R IV. En particular la pantalla articulada, que se puede inclinar y girar hacia fuera, lo que me permite disparar más fácilmente desde la cadera o desde abajo, cerca del suelo. Con el teléfono solía fingir que me ataba los cordones de los zapatos, y con la pantalla de la Alpha 7R IV se puede hacer algo parecido”.
Al trabajar de ese modo, el enfoque automático de la Alpha 7R IV también desempeña su función, señala Thomas, al ser capaz de mantener enfocados a los sujetos mientras él se concentra en la composición y en mantenerse invisible, “y me permite trabajar con una profundidad de campo muy reducida y lidiar con escenas urbanas abarrotadas”, añade, “sin que el punto de nitidez se desvíe de donde debería estar”.
Thomas, que suele hacer breves Reels de Instagram durante su trabajo en la calle, también está encantado con la capacidad de la Alpha 7R IV para alternar rápidamente de instantánea a vídeo. “Con solo pulsar un interruptor puedo captar la misma escena”, confirma, “sin necesidad de cambiar de cámara ni de objetivo, y eso me permite hacer estos contenidos que combinan fotografía y vídeo”.
Así pues, la calle es un sujeto que requiere y premia la valentía, pero quizá lo más atrevido sea seguir en ella. “Este tipo de fotografía puede ser superdifícil y sumamente imprevisible”, confirma, “y puedes pasarte semanas o meses en la calle y no conseguir nada que te emocione. Pero siempre hay que perseverar, porque así las buenas imágenes serán más especiales todavía. Cuando consigues ese momento perfecto, único, y lo congelas en el tiempo, es simplemente maravilloso. Me alegro de que Sony me esté ayudando a recuperar esa sensación”.
"Como fotógrafo que soy, intento pasar desapercibido. Capturo situaciones y momentos, así que, cuanto menos se nota mi presencia, mejores son los resultados".