Después de caminar 2 km a las dos de la madrugada en Dettifoss, al noroeste de Islandia, para fotografiar una cascada en el entorno más perfecto, Páll Stefánsson se olvidó de hacer fotos. Cuando regresaba a la furgoneta con su hijo, se dio cuenta de que no había capturado el "agua perfecta", y lo que parecía una toma poco propicia se convirtió en el hilo conductor de la obra paisajística de Páll. Después de ese viaje, comenzó a documentar las innumerables cataratas de Islandia de una forma fiel a su persona. "Tres años seguidos volví el mismo día, tratando de recrearlo, aunque nunca fue del todo igual", ríe. "Pero eso te dice algo sobre el mundo natural. Siempre está cambiando y nunca está quieto, así que tienes que disfrutarlo, dedicarte a él y mostrar su verdadera cara de forma natural".
El agua, y por tanto las cascadas, pueden existir en tres estados. Pueden ser líquido que cae, vapor etéreo, hielo congelado o, a veces, en Islandia, las tres cosas a la vez. Y Páll se esfuerza en señalar que estos increíbles lugares no solo existen a la luz dorada del amanecer y el atardecer. Así que ningún retrato de las innumerables cataratas del país estaría completo sin una visión más amplia con su Alpha 7R IV.
"Una mañana, por ejemplo, la previsión meteorológica era muy, muy mala, pero me fui al norte, a Foss í Fossá, porque después de la tormenta sabía que sería interesante", dice. "Reservé un hotel en un pueblecito cercano y la nieve se hizo tan profunda que me llamaron y me dijeron '¿crees realmente que vas a llegar?' La ventisca era tan densa que no sabía en qué lado de la carretera estaba. Por la mañana, la luz era tan hermosa como esperaba, pero la cascada estaba completamente congelada y los acantilados negros se volvieron blancos. Estaba en un estado diferente. Inusual e inédito. El encuadre era perfecto con el objetivo G Master de 50 mm".
También se deshace en elogios hacia la óptica de su G Master de Sony. "El 50 mm f/1.2 es el mejor que he tenido nunca, ¡y he tenido muchos objetivos! La combinación de nitidez y velocidad de los objetivos G Master es increíble. Quiero ese rendimiento de gran apertura porque me gusta trabajar en los ISO más bajos y, combinado con la resolución de mi Alpha 7R IV, la calidad es increíble. Más que suficiente para hacer las grandes impresiones de paisajes que necesito".
En cuanto a la exposición y la composición de sus fotografías de cascadas, Páll ofrece un consejo que parece un antiguo proverbio escandinavo. "Hay que ser honesto con la cascada", ríe, "¡y no burlarse de ella! Lo que quiero decir es que hay que hacer una foto que parezca tan natural como se vería realmente la escena. Por ejemplo, en lo que respecta a la apertura, no reduzco demasiado el diafragma. No veo esos lugares con una nitidez frontal, así que ¿por qué iba a fotografiarlos así? Me gusta usar un trípode, incluso cuando tengo una velocidad de obturación más rápida, porque me frena y me ayuda a encuadrar mejor".
Este enfoque se extiende también a su elección de objetivos. "Prefiero una perspectiva más natural", explica Páll, "por lo que la mayoría de mis cascadas están tomadas con el G Master de 50 mm. Cuando fotografías paisajes de esa manera, no ves tanto el objetivo, solo el sujeto. Es más real. Pero en la siguiente imagen, utilizo un objetivo más largo, el fantástico 135 mm f/1.8 GM, con la cámara en relación de aspecto 1:1 para conseguir un encuadre más ajustado."
Al fotografiar alrededor, o incluso debajo, de las cascadas en todas las estaciones, la construcción es también tremendamente importante para Páll. "Hay veces que quiero acercarme mucho y mostrar la altura y la fuerza de las cataratas, así que me empapo y paso frío", ríe, "pero al final, lo importante es la imagen. Siempre puedes secarte. Y he descubierto que mis cámaras y objetivos Sony son los que realmente me siguen el ritmo. Los he sometido a mucha lluvia, frío y agua, pero nunca he tenido un problema".
Esas exposiciones, tanto en el cuerpo como en la luz, son realmente lo importante en la aproximación de Páll y la clave de su éxito. "Mira", termina diciendo, "tienes que disfrutar de estos momentos y si eres un fotógrafo de naturaleza, por supuesto, te gusta hacer fotos al aire libre. Creo que la emoción que sientes al estar allí siempre se manifiesta. Así que asegúrate de tomarte tu tiempo para observar y disfrutar de tu entorno, y ese respeto que tienes se notará. Puede que estés fotografiando agua que se mueve rápido, pero tú nunca debes tener prisa".