Astrofotografía, fotografía nocturna, paisajes con poca luz... Se llamen como se llamen, si hay un aspecto que comparten, es su complejidad. Básicamente, hacer fotos de este tipo no es sencillo. Dependen del momento, el lugar, el esfuerzo, el equipo adecuado y, cómo no, de un dominio técnico forjado en la experiencia.
Stefan Liebermann, especialista en cielos nocturnos, ha pasado innumerables horas bajo las estrellas. Aparte de la ubicación, crear imágenes como las de Stefan requiere la técnica y el equipo adecuados. La principal dificultad es la combinación de las largas exposiciones que se necesitan para exponer el cielo nocturno y la rotación de la Tierra. Esto provoca que las estrellas dejen estelas, en lugar de mostrarse nítidas como se ven a simple vista.
"Por lo general usamos la ‘regla del 500’ para determinar cómo de larga puede ser la exposición antes de que aparezcan estelas —explica Stefan—. Para ello, dividimos 500 entre la distancia focal del objetivo que usamos. Así, con el FE 24mm f/1.4 GM que yo uso, el tiempo máximo de exposición es de unos 20 segundos. Además, necesito disparar con una ISO de 3200 o 6400 para conseguir el brillo que quiero. Esto me limita mucho, por lo que uso un rastreador de estrellas para alargar el tiempo de exposición".
Para su trabajo más reciente, Stefan ha usado su α7 III de confianza. Al montarla en el rastreador de estrellas, la cámara gira lentamente para ajustarse a la rotación de la Tierra. "Esto me permite alargar el tiempo de exposición hasta dos minutos o más —afirma—. Tras tomar una exposición independiente vinculada a la Tierra para el primer plano, luego solo hay que combinar las dos durante el procesamiento".
También existen otras ventajas. "Al usar un rastreador de estrellas, no es necesario abrir tanto la apertura —señala—. Por ello, puedes disparar a f/2.8 o f/3.5, lo que es muy bueno para la nitidez, y usar valores de ISO más bajos, como 800 o 1000. Con el rastreador también puedo usar objetivos como el FE 16-35mm f/2.8 GM, que me permite encuadres más flexibles. Cuando empiezas a usar uno resulta muy adictivo y elimina la necesidad de hacer esas cosas tan técnicas que requieren las astrofotografías estáticas, como apilar cientos de exposiciones. Yo prefiero un método más sencillo".
El visor electrónico de sus cámaras Alpha también ha supuesto una gran ventaja para Stefan a la hora de enfocar.
"Enfocar bien las estrellas con aperturas amplias siempre ha sido un desafío —cuenta—. No obstante, un visor electrónico como el de mi equipo Alpha lo hace mucho más fácil. Solo tienes que ajustar un valor de ISO muy alto y entonces podrás ver las estrellas y la Vía Láctea muy claramente en la Live View del sensor, de modo que es fácil enfocarlas manualmente".
Según Stefan, fotografiar este tipo de paisajes transmite una sensación maravillosa que todo fotógrafo de paisajes debería experimentar. "Mucha gente se pasa el tiempo leyendo o hablando sobre el tema —nos dice—, pero nunca salen y lo hacen. Para mí, es la sensación más maravillosa y, además, me motiva especialmente porque suele ser una actividad en grupo, que me permite salir y hablar con mis amigos mientras hacemos fotos. Me gusta que aparezcan en mis escenas, como en esta imagen, porque eso les añade una dimensión humana y les aporta un sentido de escala a esos cielos tan enormes".
Además, para Stefan, hacer fotos como estas cobra aún mayor importancia, ya que la contaminación lumínica cada vez hace más difícil la astrofotografía en el populoso hemisferio norte. "Creo que es muy importante tomar fotos como estas —afirma—. Puede que, en 50 años, la contaminación lumínica y la población hayan crecido tanto que no podamos ver los cielos de la misma manera. Es muy importante que la gente sepa lo hermosos que eran".
"Es un tipo de fotografía muy especial: no se aprecia con el ojo humano, pero es real"