Para mí, pese a que Nepal es un lugar espiritual, también es un país muy concurrido y constantemente ajetreado. En abril de 2021 la escena cambió por completo. Como fotógrafo, busco capturar imágenes de personas y emociones, pero, en aquel momento, la gente llevaba mascarilla y reinaba la calma en las calles, por lo que no era posible captar emociones.
Sin embargo, me crucé con unos niños que estaban jugando en la plaza situada frente al templo de Dattatreya, en Bhaktapur, que, aparentemente, eran los únicos a los que no les asustaba la situación que se había producido a causa de la pandemia. Ninguno de ellos llevaba mascarilla, por lo que pude capturar cada una de las emociones que se asomaban a través de sus rostros.
Estaban jugando en un carro gigante, que se utiliza durante el festival Bisket Jakra en el que se celebra el año nuevo solar. Estos carros de enormes dimensiones, que reciben el nombre de "Rathas", son transportados por hombres que tiran de ellos mediante gruesas cuerdas.
No cabe duda de que los niños no pueden mover los carros, pero estaban jugando e imitando la forma en la que habían visto a los hombres mover este "Ratha". Su energía, el karma positivo que desprendían y tratar de capturar este momento en el tiempo mientras pasaba completamente desapercibido me fascinaba. Ninguno de esos niños me miraba ni hacía nada para mejorar la imagen, ya que estaban ocupados pasándoselo bien, comportándose de manera alocada y derrochando energía.
Además, el tiempo también hizo que me llevara una grata sorpresa, ya que capturé la imagen justo antes de que se produjera una tormenta que se acercaba a esa parte de la ciudad, por lo que pude disfrutar de una luz espectacular tremendamente bella.
Cuando fotografío una escena dinámica como esta, utilizo mi Sony Alpha 9 y el objetivo FE 24-70 mm f/2,8 GM. Juntos constituyen la herramienta perfecta para fotografiar situaciones similares. Sé que el sensor de la cámara me proporcionará la mejor calidad de imagen y que, gracias al sistema de medición multipatrón, obtendré resultados casi perfectos en todo momento. Además, el objetivo es increíblemente nítido, motivo en cierto modo por el cual he presentado la imagen en blanco y negro. En algunas ocasiones el color puede ser demasiado perfecto y darnos tanta información que no deja margen alguno para la imaginación del espectador. Así, la imagen se vuelve más secreta, más intrigante.
Lo que realmente me atrae de esta foto es que desprende una especie de energía positiva. Podemos analizar esta imagen porque contiene numerosos elementos y se puede diferenciar casi a cada uno de los niños que aparecen en ella. Todos son personajes diferentes. Hacen más ruido, son más divertidos, más dinámicos. Para mí, sin duda, se trata de un momento único.
Soy licenciado en Física, por lo que me cuesta comprender qué es la realidad e incluso si realmente existe eso a lo que llamamos realidad. Por eso siempre busco imágenes que capturen momentos increíbles como estos, en los que la información es evidente, pero su significado no es obvio.
"Lo que me importa en la fotografía no es lo que la imagen muestra o presenta, sino el tipo de preguntas que plantea"