Siempre busco capturar algo representativo y honesto en una sesión de retrato; para lograrlo, es fundamental crear una atmósfera tranquila y relajante que permita a mi sujeto sentirse lo suficientemente seguro como para regalarme ese momento. Considero que la verdadera habilidad del fotógrafo de retrato reside en su capacidad para generar esa confianza y posibilitar un intercambio genuino y sincero. En esta imagen se percibe la quietud en la que han desaparecido tanto la actuación como la complicación. Este retrato cobró vida cuando contacté a la actriz Amaka Okafor y le pregunté si le gustaría venir a mi nuevo estudio de luz natural, @28Sunbury. Contar con mi propio espacio de trabajo me ha ayudado enormemente a abordar el arte del retrato de otra manera, y me he puesto en contacto con diversos talentos, sin agenda ni instrucciones, salvo por puro amor al proceso. Estoy fotografiando personas que realmente me interesan, y ha resultado reconfortante y enriquecedor conectar con caras nuevas y crear un trabajo hermoso en el que creo profundamente. Durante años, mi flujo de trabajo consistía en configurar el flash y crear un ambiente. Ahora, es casi al revés, puesto que me ha fascinado la sencillez de utilizar y modelar la luz natural. Siempre resulta muy favorecedora y, cuando la combino con mi cámara Alpha 7R V y el objetivo FE 50mm F/1.2 GM de Sony, tengo plena confianza de que estoy capturando la máxima calidad posible.
Usar un objetivo de distancia focal de 50 mm de esta calidad resulta muy cómodo y familiar: hay una razón por la que le se conoce como el objetivo estándar y merece ser un elemento fundamental en cualquier bolsa para cámara. En primer lugar, facilita una intimidad real entre el sujeto y tú, ya que puedes llenar el encuadre con tantos detalles como desees, o bien retroceder para revelar el espacio y el contexto que rodean al sujeto. En este caso, me acerqué mucho y sentí una conexión con Amaka. La dirección para crear la forma y el movimiento se realizó en susurros, que se prefiere mucho más. Algo que me fascina de este retrato es la increíble calidad que se obtiene con esta combinación específica de cámara y objetivo. Se puede apreciar cada detalle de su piel, y la manera en que la profundidad de campo cae sobre su cabello es impresionante. Su rostro se convierte en el protagonista de la imagen; es hermoso, espectacular y hay que celebrarlo. La elección de la apertura fue meramente estética, enfocando la atención en el sujeto y no en la fotografía en sí ni en la técnica. Siempre fotografío en color y en formato RAW, pero ha sido fascinante observar cómo gran parte de lo que he captado en mi estudio con luz natural se ha convertido a blanco y negro. No sabría decir por qué, más allá de que ha sido consecuencia de la búsqueda de simplicidad y de la necesidad de eliminar todas las distracciones, ya que mi objetivo es lograr retratos poderosos y honestos. Los fotógrafos decidimos. Decidimos cómo queremos que luzcan nuestras imágenes y qué nivel de impacto buscamos con ellas. En este retrato, resultaba indiscutible que siempre debía ser en blanco y negro, apoyándome en los elementos esenciales del rostro de Amaka, su cabello, su calma y, luego, la luz, el objetivo y el sensor. Todo esto se suma para crear un retrato en blanco y negro, sensible pero dramático. Maquillaje de Shanice Croasdale. Fotografiado en @28Sunbury
"La felicidad es el sentido y el propósito de la vida, el objetivo y el fin de la existencia humana." Aristóteles