Esta imagen surge del sueño de recorrer las carreteras que había atravesado Ansel Adams cuando fotografió algunas de sus icónicas imágenes. Quería capturar mi propia interpretación de aquellas vistas. Tras ocho años, ese sueño pasó a ser un proyecto a largo plazo denominado "Ansel", que culminó con la exposición de mis imágenes favoritas.
A medida que evolucionaba el proyecto, se alejaba cada vez más de la simple idea original; se volvió mucho más introspectivo y personal, y mucho más oscuro, aunque siempre mantuve el máximo respeto por la naturaleza y la fotografía, cómo si el espíritu de Ansel Adams me acompañase.
Esta imagen en concreto se llama "The Grand Jury" (el gran jurado). Es un autoretrato que saqué en Nuevo México con la Sony Alpha 7R III y el objetivo FE 24-70mm f/2.8 GM. A la hora de exponer mis obras, y, en especial, con las fotos de paisajes extraordinarios como este, es extremadamente importante obtener los detalles y la nitidez suficiente para poder imprimir la obra a tamaño de exposición. Es incluso más importante para las imágenes en blanco y negro de gran calidad; el archivo RAW debe contar con todo el rango dinámico y los detalles necesarios para editar la imagen, porque es muy fácil reducir la calidad de imagen durante la edición, sobre todo, si vas a editar una imagen monocromática de gran contraste. En este aspecto, el sensor de la Sony A7R III es una obra de arte. Me da la certeza de que obtengo los detalles y el rango dinámico para poder editar las imágenes a mi antojo, igual que Ansel Adams, que pasaba horas en el cuarto oscuro creando sus imágenes.
Se pueden interpretar diferentes cosas de esta imagen; encierra múltiples metáforas y mitos. Estéticamente, me recuerda al trabajo de xilografía de Dürer, o a alguna pintura del Bosco. Desde mi punto de vista, esta imagen es una prueba evidente de que la fotografía puede ser una forma de arte metafísico; podemos observar y leer las imágenes de formas muy distintas. Hablamos demasiado de aperturas, objetivos y edición, pero a menudo olvidamos lo más importante: nuestra imaginación.
«Trabaja sin cesar y ama lo que haces. El resto, vendrá solo».