Los pescadores de Stromboli fueron una vez el baluarte de su comunidad. Ahora, solo quedan diez hombres devotos a este trabajo, y cada uno de ellos aún conserva un arte antiguo y precioso.
Stromboli es una de las siete islas volcánicas que forman las Islas Eolias, en la costa norte de Sicilia. Se conoce como el "Faro del Mediterráneo" por su imponente resplandor, debido a que la isla está a 920 metros sobre el nivel del mar, y cae por debajo del nivel del mar unos 2000 metros. Stromboli también es famosa por tener uno de los volcanes más activos del mundo, el cual ha vomitado ríos de lava casi continuamente durante 2500 años.
Como parte de una serie que apareció en un artículo sobre la isla de Stromboli publicado en la revista National Geographic, en esta foto concreta, pude capturar a uno de los pescadores más conocidos de la isla recogiendo las redes de su barca tras pasar una larga noche en el mar.
Durante el proyecto, visité la isla varias veces y supe instantáneamente que los pescadores estarían entre mis protagonistas. El día antes de la sesión fui al pequeño puerto a pedir permiso para fotografiarlos y para saber cuándo volverían de pescar. Volver al amanecer con el pescado es uno de los momentos más importantes de la vida de la isla, y no quería perdérmelo.
Tomé la imagen con la Alpha 7R III y el objetivo FE 16-35mm f/2.8 GM, que es, sin duda, mi objetivo favorito. Para capturar las imágenes documentales que quería, debía estar cerca del sujeto y sentirme implicado, algo que el objetivo 16-35mm me permite. Las fotos que muestran la relación entre los seres humanos y el entorno son las que más me interesan, y el objetivo gran angular me permitió documentar a los sujetos en la imagen y al mundo que les rodea con facilidad.
Sobreexpuse ligeramente la imagen para conseguir un mayor detalle en las sombras proyectadas en la cara del pescador. Usé ISO 100 para conseguir la mejor calidad del sensor de alta resolución de la Alpha 7R III. Quería crear una profundidad de campo superficial, para desenfocar el fondo y enfocar las manos y los gestos del pescador. Para conseguirlo abrí la apertura del objetivo un poco, a f/3.2, y usé una velocidad de obturación rápida de 1/2500 seg para congelar cualquier movimiento en segundo plano.
Las increíbles funciones de Enfoque automático continuo y Detección facial de la Alpha 7R III me permitieron concentrarme en las acciones y gestos del pescador, lo que hizo que pudiera vivir el momento sabiendo que el Enfoque automático de la Alpha 7R III enfocaría el objetivo perfectamente sobre el rostro del pescador.
Cuando miré por el visor, supe de inmediato que esta era una de las imágenes que estaba buscando para contar la historia de estos hombres. El increíble amanecer sobre el mar, la soledad, la fuerza y la simplicidad del gesto de este pescador, se unieron para formar la perfecta narrativa, todo en un encuadre. Una foto que no podría haber conseguido si no fuese por mi fiable equipo Sony.