La sensación fue de emoción y miedo. Para obtener la imagen, tuve que situarme debajo de esta masa de hielo, que podía derrumbarse en cualquier momento.
Nos encontrábamos en mitad del lago Baikal, en el corazón de Siberia, a finales de marzo. Se trata del lago con mayor profundidad y volumen del mundo, y yo iba avanzando con dificultad por el hielo de dos metros de grosor para fotografiar esta enorme pieza de hielo esmeralda que quedaba suspendida desde un acantilado. No sé cuántas toneladas debía pesar, pero acabaría desprendiéndose del acantilado en las próximas semanas, y yo estaba debajo de ella.
Capturé la imagen con mi Sony Alpha 7R II y el objetivo FE 24-70mm f/2.8 G Master, con un cierre de apertura justo por debajo de f/20 de manera que pudiera obtener una gran profundidad de campo con el paisaje de fondo y el hielo. Me pasé el día conduciendo y caminando por todo el lago junto a unos amigos en busca de esta clase de formaciones. Justo encontré esta cuando el sol se estaba poniendo.
Decidí usar el objetivo FE 24-70mm f/2.8 G Master para no arriesgarme a cambiar de objetivo en un entorno helado. Si cometes el error de cambiar un objetivo en una camioneta con temperatura cálida, por ejemplo, se podría introducir vaho que luego se congelaría en el interior de una cámara fría. Por eso, al fotografiar en entornos extremadamente fríos, trato de usar un solo objetivo que me dé la mejor calidad.
Tuve que sostener la cámara a muy baja altura para conseguir la imagen, estaba prácticamente reposando en la superficie glaciar. De no haber contado con la pantalla trasera, tendría que haberme tirado con todo el cuerpo y la cara en el hielo. Literalmente, la pantalla me salvó la piel, porque tenía la nariz y los dedos congelados y me dolían mucho. Lo último que me apetecía era poner la cara y los codos en el hielo para mirar por el visor.
En muchas de mis fotografías muestro las personas y las historias de una sociedad o un entorno. Sin embargo, desde mi punto de vista, esta imagen encierra mucho más acerca de la dinámica de la propia vida. La historia no trata solo de un pedazo de hielo, sino también sobre el agua. El lago Baikal alberga un 20 % del agua dulce de la Tierra y sufre la amenaza de la explotación forestal de las superficies que lo rodean, así como de la erosión del suelo, la contaminación, la industrialización y el turismo.
Gracias a la cámara y el objetivo pude capturar los matices del hielo. Es un único bloque de agua uniforme, pero, aun así, se pueden apreciar diferentes sombras y contornos. Necesitas un objetivo muy bueno para capturar el hielo con tanta calidad y realzar su brillo.
Esta masa de hielo inmaculado es una representación de lo que nos puede regalar la naturaleza si nosotros no interferimos.