Para Gustav Kiburg, Ecuador es el paraíso. "¿Sabías que tienen más aves por kilómetro cuadrado que en ningún otro sitio?", cuenta el fotógrafo holandés. Hay 1656 especies distintas de aves en el país, pero hay una familia de aves en particular que Gustav quería fotografiar en Ecuador: los Trochilidae, más conocidos como colibríes.
"Ecuador tiene las especies de colibríes más diversas del mundo", dice Gustav. "Tienen unos colores espectaculares, y la forma en que se quedan parados en el aire, batiendo sus alitas para alcanzar una flor, me resulta fascinante".
En las profundidades de la húmeda selva ecuatoriana, Gustav confía en un equipo de probada calidad que no le va a fallar, y el kit por el que opta es la Alpha 1 y el objetivo FE 400mm f/2.8 G Master de Sony.
A pesar de fotografiar en la naturaleza de la selva tropical, la técnica para fotografiar aves es muy parecida a la de fotografiar en una reserva natural, es decir, conocer las especies y tener la paciencia para observar y esperar tranquilamente. "Coloco la Sony Alpha 1 en un trípode, enfoco una flor concreta y simplemente espero. También intento dejar espacio en la composición, ya que solo se puede predecir parcialmente por dónde va a volar el pájaro en el encuadre. Y lo genial de la Alpha 1 es su sensor de 50,1 megapíxeles. Me ofrece suficiente resolución para recortar la imagen si lo necesito".
La distancia focal de 400 mm del objetivo G Master de Sony proporciona a Gustav un buen equilibrio entre el aumento y una distancia de trabajo razonable entre él y sus sujetos aviarios. Sin embargo, para las ocasiones en que Gustav quiere que el sujeto destaque más en el encuadre, dispone de la ventaja de poder utilizar el Teleconversor de 1,4 aumentos de Sony con el objetivo de 400 mm. Esta combinación le proporciona el equivalente a un objetivo de 560 mm de distancia focal, sin pérdidas perceptibles de calidad de imagen.
Con la cámara, el objetivo y la composición preparados, Gustav espera a que un colibrí llegue volando y revolotee mientras bebe el néctar de la flor. Gustav ajusta el área de enfoque de su Alpha 1 en modo Zona y activa la función AF de ojos en tiempo real para aves (Bird Eye AF), de manera que la cámara solo tenga que retocar el enfoque del objetivo de 400 mm desde la flor cuando el pájaro aparezca.
"Para serte sincero, con la Sony Alpha 1 a veces tengo la sensación de estar haciendo trampa. Tengo amigos que utilizan otras marcas de cámaras y siempre están disparando y comprobando sus tomas. Y se ríen de mí porque yo no me molesto en hacerlo. Pero es que la Alpha 1 me permite ver la toma conforme la he hecho con el visor y sé por experiencia que el enfoque automático habrá funcionado a la perfección".
Quien haya intentado fotografiar aves en pleno vuelo sabe lo difícil que es, pero la Alpha 1 tiene varias características que permiten conseguir estas increíbles tomas. Para Gustav, una de las más importantes es el visor sin oscurecimiento, que le permite disparar hasta a 30 fps sin parpadeos ni apagones en el visor, fundamental cuando se sigue a un pájaro en pleno vuelo.
"Suelo disparar a 20 fps, para poder elegir la posición perfecta de las alas del pájaro al volar. Mantengo la velocidad de obturación por encima de 1/1000 de segundo para mostrar algo de movimiento en las alas. El movimiento forma parte del relato".
Una cosa que destaca en las imágenes de Gustav es la belleza de los fondos, que son totalmente naturales y creados por el objetivo FE 400mm f/2.8 G Master. El hermoso bokeh se obtiene ajustando el objetivo de 400 mm a una gran apertura, pero Gustav rara vez dispara con el diafragma totalmente abierto a f/2.8.
Configuro la Alpha 1 en modo Prioridad de Apertura y suelo abrir el diafragma entre f/4 y f/5.6 para aumentar la profundidad de campo y conseguir enfocar el cuerpo del ave, manteniendo también el fondo borroso. A continuación, ajusto la ISO manualmente para conseguir una velocidad de obturación de 1/1000 de segundo. No me preocupa el hecho de forzar la sensibilidad porque sé que la calidad de las imágenes seguirá siendo excelente".
Muchas de las imágenes de Gustav demuestran la importancia de la composición de cada uno de los elementos de la imagen. Una de las más destacadas es la de un colibrí de pico de espada (Ensifera ensifera), un ave cuyo pico es más largo que su cuerpo. "Parece un avión de combate", dice Gustav. "Recorté la parte superior e inferior de la imagen para que destacara el largo pico del pájaro y la velocidad a la que vuela".
En esta toma, el colibrí está inclinado hacia arriba y bebiendo el néctar, pero para Gustav, ni el pájaro ni la flor por sí solos constituyen la imagen: la manera en que la hoja está colocada en la parte superior del encuadre es lo que añade equilibrio. "La toma sería completamente distinta sin esa hoja", señala Gustav.
"El mal tiempo es un tiempo de color".