Reconocida internacionalmente por sus imágenes de bodas y de moda, románticas y de colores pastel, la fotógrafa profesional Sandra Åberg parece haber encontrado el objetivo perfecto para ella. “Hace muchos años que utilizo objetivos Sony, incluyendo el FE 50mm F1.4 ZA, el FE 55mm F1.8 ZA y el FE 85mm F/1.4 GM”, explica, “pero por muchos motivos, el nuevo FE 50mm F1.2 GM es el más increíble que jamás he usado. Es por el aspecto que da a mis fotos, por su versatilidad y por la forma en que me permite encuadrar mis retratos. Me encanta el aspecto de mi 85mm F1.4, pero hay algo relacionado con poder acercarme más que marca una gran diferencia para mí. Me aporta un poco más de contexto y me ayuda a encontrar esa conexión que siempre busco.”
“Evidentemente, la apertura de F1.2 representa una enorme ventaja para el tipo de imágenes que quiero crear”, continúa Sandra, “y logra exactamente el tipo de calidad etérea que persigo. Crea este suave efecto bokeh tan increíble en torno al sujeto, de modo que queda enmarcado en el centro de esta textura tan hermosa. Hace que todo parezca ligero y sutil, pero conserva la conexión humana como protagonista de la imagen, centrada en los ojos. Incluso con la máxima apertura, resulta perfectamente nítido allí donde es necesario.”
Todo esto encaja perfectamente con el singular estilo de retratar de Sandra, donde los sujetos, rodeados de luz, son captados en el momento de su máximo esplendor. “Tanto si fotografío a una novia como a una modelo”, aclara, “quiero que parezca que ella es 'la única', la que está en el centro de todo. Esto lo consigo, en gran parte, gracias a la retroiluminación, tanto con el sol como con mi propia luz. Si a esto añadimos el enfoque preciso que obtengo con este objetivo, entonces el sujeto cobra protagonismo y adquiere una dimensión casi icónica."
Para trabajar con retroiluminación y conservar el enfoque y el contraste perfectos, un objetivo tiene que ser capaz de controlar los brillos, y aquí es donde, en opinión de Sandra, el FE 50mm F1.2 GM también cumple a la perfección. “Antes de que el sol estuviera demasiado bajo para disparar, hice algunas fotos de prueba muy, muy retroiluminadas con una luz solar muy intensa y el resultado fue extraordinario", explica la fotógrafa. “Después, cuando empezamos a hacer la sesión definitiva, al atardecer, captaba el ojo del sujeto en cada foto. Anteriormente, nunca resultaba tan fácil, y si querías tomar imágenes con la máxima apertura, lo más seguro es que perdieras muchas de ellas a causa de un enfoque deficiente.”
“Y tampoco se lo pongo fácil a los objetivos”, señala riendo, “porque me gusta hacer fotos a través de cristales o tejidos, o incluso hojas, para obtener un atractivo efecto bokeh en primer plano. La gente se piensa que estoy loca, cuando me ve subirme a un arbusto. Pero cuando puedes disparar a F1.2, todos esos elementos en primer término pueden añadir capas extra de profundidad a una escena, y combinados con un fondo suave, hacen que el sujeto gane mucho más volumen en tres dimensiones.” Sandra tomó fotografías a través de diferentes objetos para añadir estas capas a sus imágenes, incluyendo cristal húmedo, telas bordadas y hojas, lo que multiplica la sensación onírica, sin llegar a confundir a la cámara o el objetivo en ningún momento.
“Además de ser rápido y preciso, el objetivo es muy silencioso”, añade Sandra, “y puesto que emplea electroimanes, no hay mecanismos que hagan ningún tipo de sonido. Es ideal cuando fotografío bodas o cualquier otra situación en la que no quiero nada de distracciones. Incluso puede ser una ventaja en los retratos, especialmente para aquellas personas que no se sienten cómodas delante de la cámara. No les gusta el sonido de las cámaras y yo no quiero nada que interrumpa la conexión que se establece entre nosotros.”
Sandra no solo está encantada con este objetivo que le permite plasmar aquello que ha imaginado, sino que además piensa que el FE 50mm F1.2 GM también cambiará su forma de trabajar en el futuro.
“Con este objetivo, sin duda voy a poder experimentar más”, explica. “Pasar de las DSLR a la cámara de Sony ha simplificado mucho todo el enfoque, y ahora, con este nuevo objetivo en una cámara como la Sony Alpha 1, puedes explorar mucho más y trabajar con la máxima apertura con resultados garantizados. Los artistas necesitan la confianza de saber que sus herramientas están a la altura de su visión, y disparar a F1.2 acostumbraba a ser muy complicado. De hecho, era tan difícil, que la mayoría de fotógrafos del sector de las bodas evitaba hacerlo. Este objetivo te permite conseguir esa perspectiva con confianza, jugar más y ser más creativo. Si a las increíbles prestaciones de la Sony Alpha 1, como el seguimiento ocular, le añades el objetivo 50mm F1.2, tienes la cámara de tus sueños.”
"Si te entusiasma y te da miedo al mismo tiempo es que deberías hacerlo".