Me llamo Matija Vincek, vengo de Zagreb, en Croacia, y soy fotógrafo urbano. Conectar con personas de todas las esquinas del mundo es lo que más me apasiona. Encuentro una felicidad incomparable en captar su esencia mediante fotografías en las calles, donde son más ellos mismos. También me encanta la tecnología que me ayuda a lograr este objetivo y estas dos pasiones son el verdadero combustible que da energía a mi vida.
Cuando Sony me pidió que probase el nuevo FE 24-50mm f/2.8 G, quise usarlo en lo que más me gusta hacer, así que cogí mi Alpha 7CR y me fui directo a las calles de Londres.
Mi primera impresión del objetivo fue que parece un modelo G Master con el nombre G. Es muy pequeño y muy ligero, pero da la sensación de robustez y buena manufactura. Al unirlo a la Alpha 7CR conseguí una combinación cómoda y bien equilibrada.
El objetivo que suelo usar es el 24-70mm f/2.8 GM II, pero este objetivo tiene una calidad de construcción similar además del mismo agarre cómodo y anillo de apertura manual. Una característica interesante es que el objetivo se extiende ligeramente según se reduce la distancia focal, por lo que cuando está en 50 mm es cuando es más corto. Para mí es perfecto, ya que tomo muchas fotografías con esa distancia focal. Si necesitaba una mayor distancia, simplemente pasaba al modo APS-C en la cámara, y así conseguía un encuadre real de 75 mm.
En mi fotografía urbana doy prioridad al enfoque automático porque si la combinación entre cámara y objetivo no me siguen con mi ritmo y en mis ideas, no la puedo usar. Las fotografías que no están enfocadas no me sirven. Con respecto a los resultados obtenidos por el enfoque automático del objetivo, puedo afirmar con seguridad que durante las pruebas que hice no tuve que pensar en absoluto en él, y eso quiere decir que funcionó sin fallos. La función de Eye AF es especialmente impresionante; casi es como hacer trampa de lo buena que es. No noté ninguna diferencia en el rendimiento del enfoque automático en comparación con el objetivo 24-70mm f/2.8 GM II.
Lo que más me sorprendió fue la nitidez de borde a borde y la falta de distorsión en todas las distancias focales, incluso a f/2.8. Cuando bajé el diafragma a f/5.6, todo se volvió muy nítido y con mucha resolución, incluso en el sensor de la Alpha 7CR. Como tiendo a recortar las fotos, necesito mucho detalle, justo lo que me da esta combinación de cámara y objetivo.
Mi trabajo suele centrarse en un único sujeto y la historia a su alrededor. Por eso la mayoría de las fotografías son a f/2.8 y me encantó ver que las zonas desenfocadas quedan cremosas y satisfactorias a la vista.
El objetivo pesa aproximadamente 450 g, lo que es bastante ligero para sus capacidades. Tienes que probarlo para apreciarlas en su totalidad. Cuando lo unes a una cámara pequeña, como la Alpha 7CR, crea un conjunto muy cómodo y de alta calidad.
Se puede decir que es necesario ceder algo cuando el objetivo está limitado a 24-50 mm, lo que puede que no sea suficiente para un objetivo multiuso. Sin embargo, si lo acoplas en una cámara como la Alpha 7CR, no tienes que ceder nada. Con solo tocar un botón, puedes pasar al modo APS-C y conseguir una imagen nítida de 26 megapíxeles con un campo de visión de 75 mm.
Para mi trabajo en las calles, un objetivo como este es ideal. La distancia focal abarca mucho de lo que fotografío y con la calidad tan buena que tiene, la usaré mucho en el futuro.
Matija es un creador de imágenes de Sony Europe procedente de Croacia.