La mejor fotografía de viajes es una ventana a otro mundo. Para conseguirlo, el fotógrafo tiene que sumergirse en la cultura del lugar de destino, zambulléndose hasta el fondo para conseguir las mejores fotos.
Para Pauline Simon, especialista en fotografía y películas de viajes, su ligera Alpha 7C II de Sony es su mejor compañera a la hora de explorar el mundo. Su reciente trabajo en Tailandia presentó una oportunidad perfecta para explorar y sumergirse en la cultura del lugar de destino. Hablando de su viaje al distrito Mae Wang, explica: "Caminé por la zona para poder divisar el lugar desde todos los ángulos y sentir el paisaje y las personas antes de empezar a hacer fotos. Salí de la densa jungla y pasé por campos de arroz hacia una aldea. En un momento dado encontré a un hombre cocinando pescado y hablé con él, antes de hacerle un retrato".
"Me encanta esa imagen", continúa, "porque, para mí, retrata Tailandia a la perfección en sus colores, su energía y lo acogedora que es. Lo mismo sucede con la mujer que trabaja en el campo de arroz. Estaba viéndolos trabajar y dijo: "¡Ven aquí y echa una mano! Conectamos, y hacerle una foto fue un momento sumamente feliz".
El enfoque de Pauline se centra en el ser humano, y aunque su trabajo implica capturar paisajes y retratos, siente que hay más profundidad en estos últimos. "Creo que el papel más importante de la fotografía de viajes es contar una historia. La gente quiere una historia que les enseñe algo nuevo sobre el mundo, y esas historias siempre implican a las personas".
Esa necesidad de contexto se muestra en la composición de las imágenes de Pauline, a menudo con un encuadre bastante amplio, a distancias focales de entre 35 mm y 50 mm para mostrar el entorno de sus sujetos. Esto les confiere actividad y personalidad. "Nada está preparado", explica, "y todos los detalles son naturales. Me gusta capturar los momentos en los que las personas están haciendo sus cosas. Para mí, tiene que ser genuino y auténtico, de lo contrario no funciona".
"Para trabajar de esa forma, siempre tengo mi cámara en la mano", explica. "Eso hace que sea obvio que soy fotógrafa, pero antes de hacer una foto siempre sonrío e intento hablar con ellos. Solo cuando siento que están cómodos, les pregunto si puedo hacerles una foto. Después, siempre les muestro la imagen y hablamos algo más, para que siempre sea algo cooperativo y natural".
La cámara y objetivos por los que opta Pauline le ayudan a conseguirlo. "Para este proyecto usé la Alpha 7C II y el FE 24-70mm f/2.8 GM II, porque es la combinación perfecta para viajar, tanto en fotografía como en vídeo. Fue la única cámara y objetivo que me llevé, pero son tan versátiles que no necesité nada más aparte de mi dron y un micrófono".
"No me malinterpretes", aclara, "me encantan mis otros objetivos Sony, como el FE 50mm f/1.2 GM, pero cuando viajo, quiero sumergirme en un lugar y no pensar tanto en el equipo que llevo. El FE 24-70mm GM II puede hacer todo lo que necesito, desde retratos hasta tomas panorámicas, y la apertura f/2.8 es suficiente para darme una profundidad de campo reducida para separar el sujeto del fondo o para poder trabajar con poca luz".
Con su tamaño reducido y un rendimiento ágil, la Alpha 7C II no es una cámara que ralentice a Pauline. "Es muy ligera", explica, "y eso es muy importante porque en estos viajes se camina mucho. Estoy en movimiento todo el día, interpretando lo que encuentro a través del objetivo. Así que necesito mucha energía, y lo cierto es que me impresionó la duración de la batería de la Alpha 7C II. Siempre llevo repuestos para los trabajos de viaje –de hecho tenía seis para este viaje, puesto que había trabajo de vídeo– pero solo utilicé una al día, algo realmente sorprendente".
"Para el vídeo que grabé en Tailandia, también hizo un gran trabajo", continúa. "Mi cámara de vídeo principal es la FX3 de Sony, pero aunque la Alpha 7C II es pequeña y ligera, tiene una calidad de vídeo 4K en 10 bit, que es lo que necesito para la gradación de colores. Nadie quiere volver al vídeo de 8 bit después de ver la calidad extra. Además, en la Alpha 7C II puedo cargar mis LUT y ver cómo será el resultado final tras la edición".
"En cuanto a las fotos, su sensor de 33 megapíxeles ofrece detalles magníficos", dice Pauline, "y, por supuesto, para mi estilo, el Eye AF de Sony es increíble. No quiero estar tocando el enfoque o repitiendo tomas, porque eso rompería la conexión con la gente que acabo de conocer. Pero la Alpha 7C II enfoca los rostros en décimas de segundo y los mantiene en un enfoque perfecto".
En definitiva, señala Pauline, su papel es descubrir y documentar sus experiencias, y la Alpha 7C II es una cámara que no le da problemas. "Para mí, viajar es siempre muy estimulante", dice para terminar, "y eso es porque salgo de mi zona de confort y me encanta superar mis límites. No es algo que puedas hacer en casa. Cada vez que me sumerjo en esas experiencias, aprendo y crezco y me convierto en una persona nueva. ¡Es realmente apasionante!"