Para el director de fotografía y operador de estabilizador Malcolm Modele, ser elegido para crear un vídeo de lanzamiento de una nueva cámara de cine fue mucho más que una simple demostración de producto. El vídeo narra la historia de un luchador de MMA que entrena sin descanso, sufre una derrota y decide levantarse y esforzarse aún más. Aunque está ambientado en el mundo de los deportes de combate, su mensaje va mucho más allá.
«En realidad, se trata de la dedicación», afirma Modele. «Da igual si eres luchador, cineasta, actor o empresario: en algún momento vas a caer. La cuestión es si te quedas en el suelo o sigues adelante». Además de contar esa historia, Modele quería crear algo que pusiera a prueba de verdad la cámara.
«Cuando te dan acceso a una herramienta como esta, es una oportunidad que no hay que desperdiciar. Se invierte una enorme cantidad de tiempo, esfuerzo y trabajo de ingeniería en crear una cámara de este nivel, así que sentí que tenía que sacar el máximo partido tanto a la cámara como a mí mismo».
Antes de que comenzara la producción, puso a prueba la cámara rodando un cortometraje de terror completo utilizando únicamente luz natural y los mismos objetivos. «No quería limitarme a presentarme el día del rodaje y apuntar la cámara hacia cualquier sitio. Quería entender dónde estaban los límites. Quería ver qué pasaba cuando las condiciones no eran perfectas».
El rodaje del vídeo de lanzamiento se llevó a cabo a lo largo de dos días, cada uno con un enfoque muy diferente. El primer día fue sencillo e instintivo: Modele rodó a solas con el actor por Londres al amanecer, utilizando una configuración de cámara compacta y objetivos G Master. «El primer día se centró por completo en la libertad», explica. «Sin equipo técnico, sin equipo de iluminación, sin apoyo. Solo yo, el actor y lo que la ciudad nos ofreciera». El segundo día se trasladó a un entorno controlado, un gimnasio de MMA, con un equipo de catorce personas, objetivos anamórficos, objetivos G Master e iluminación diseñada. «El contraste fue deliberado. El primer día fue crudo y espontáneo. El segundo día fue preciso y controlado. Lo que más me interesaba era saber si podría fusionar a la perfección esos dos mundos sin que el público se diera cuenta». Desde el momento en que tuvo la cámara en las manos, a Modele le llamó la atención su tamaño compacto. «Mi primera impresión fue lo ágil que resultaba. Me recordó a la FX3 en muchos aspectos, pero la pantalla más grande y el visor desmontable destacaron de inmediato». Sin embargo, lo que más le impresionó fueron las opciones de grabación que ofrecía un cuerpo tan pequeño.
«La combinación de un sensor 4:3, la grabación X-OCN LT y hasta 240fps 4K en un cuerpo tan pequeño es extraordinaria. Esas son características que tradicionalmente he asociado con cámaras de cine mucho más grandes.»
A lo largo del rodaje, la función integrada de colores falsos, la corrección interna de la distorsión y el sensor 4:3 se convirtieron en elementos clave de su flujo de trabajo, especialmente al trabajar con objetivos anamórficos. «Recurrí en gran medida a la función integrada de colores falsos. En combinación con mi medidor de luz LIT DUO, me permitió mantener la coherencia durante todo el rodaje». La producción brindó a Modele la oportunidad de probar la cámara en condiciones de poca luz natural, en interiores controlados y en escenas de acción rápidas filmadas a mano alzada. «El rendimiento con poca luz fue excelente. Incluso durante las secuencias del amanecer, el metraje se mantuvo increíblemente nítido. El rango dinámico de más de 15 pasos me permitió recuperar las zonas iluminadas y realzar las sombras sin comprometer la calidad de la imagen».
El autoenfoque también fue esencial durante la jornada de rodaje en solitario. «Cuando trabajas completamente solo, tienes que confiar en la cámara. El autoenfoque respondía bien, era preciso e increíblemente fiable, incluso en situaciones de poca luz». Otra característica destacada fue el sistema de ISO triple. «Siempre me ha gustado trabajar a 800 ISO, pero hay muchas situaciones en las que 800 no es suficiente y 12.800 es demasiado. Contar con 4000 ISO satisface una carencia con la que me he topado a menudo». Como especialista en acción y movimiento, Modele rodó gran parte de la película a mano alzada, moviéndose con el actor y manteniéndose cerca de la interpretación.
«Gran parte de mi estilo cinematográfico se basa en el movimiento y la conexión. No quiero quedarme al margen y limitarme a observar. Quiero estar dentro de la interpretación, porque si yo estoy dentro de ella, también lo están los espectadores». Antes de rodar las secuencias de lucha, dedicó un día entero a ensayar y coreografiar la acción. Aprovechando su experiencia como actor, doble de acción y exmilitar, abordó cada movimiento tanto desde la perspectiva de los intérpretes como desde la del director de fotografía. «Entiendo cómo debe sentirse un movimiento para el actor sin dejar de lado la seguridad, pero al mismo tiempo visualizo cómo lo captará la cámara para que resulte convincente». La película se rodó principalmente en 5K 4:3 utilizando objetivos anamórficos, con secuencias adicionales en 5K 17:9 y formatos de alta velocidad. Todo se grabó en X-OCN LT y S-Log3. «Mi proceso de exposición fue muy meditado. Cada decisión sobre la iluminación, la elección de colores y las decisiones creativas se sopesó cuidadosamente».
Cuando el metraje llegó a la fase de posproducción, Modele quedó impresionado por la gran flexibilidad que ofrecían los archivos. «Ya había trabajado con estos códecs en sistemas cinematográficos más grandes, así que esperaba que el metraje funcionara bien. Pero aun así me quedé alucinado con lo que veía». Para Modele, la cámara representa una nueva y potente herramienta, pero tiene claro que la tecnología por sí sola no basta para crear grandes películas. «Una cámara no te convierte en un mejor operador. No va a mejorar de repente tu iluminación, ni va a reforzar tu narrativa, ni va a hacer que tus composiciones sean más interesantes». En cambio, cree que la cámara premia la preparación, la maestría y la intención.
«La película solo funciona gracias a la planificación, la preparación, la iluminación, el movimiento, el equipo técnico y las interpretaciones. La cámara te ofrece unas posibilidades increíbles, pero aún así hay que saber cómo y cuándo utilizarlas». Para los cineastas dispuestos a hacer ese trabajo, él ve un enorme potencial.
«Se la recomendaría tanto a los fotógrafos independientes como a las grandes producciones, y a todos los que se encuentren entre ambos extremos. Su versatilidad es excepcional. Cuando la cámara pasa a un segundo plano y simplemente te permite crear, es entonces cuando ocurre algo especial».