"Siempre dije que nunca fotografiaría una boda —ríe Yannick Zurflüh—, pero ahora es lo que más me gusta". De hecho, cuando estudió Economía y Administración de Empresas, pensó que conseguiría "un buen trabajo, ¡con traje!" pero, como la fotografía era una afición que le apasionaba, nunca la descartó y comenzó a formar parte de su vida de manera significativa.
Si bien a simple vista los trabajos nupciales de Yannick tienen un aspecto documental o cándido, el espectador pronto se da cuenta de que hay algo más profundo en ellos. Existe una conexión más inclusiva con las personas que fotografía que te hace sentir casi como si estuvieras invitado al evento. "Disfruto mucho captando los momentos más sinceros —según explica—, aquello que ocurre en el marco del día, como los abuelos compartiendo momentos divertidos y de reflexión, o miradas entre amigos durante los discursos. En resumen, momentos que únicamente vería alguien que ha sido invitado al evento".
"Para ello, tengo que formar parte del evento, comiendo y bebiendo y compartiendo emociones con ellos —continúa contando—. Por eso tengo que dedicar tiempo a conocer a la pareja con la que trabajo, invitarles a cenar conmigo y mi pareja, y permanecer en contacto hasta que se celebre el evento y después. De hecho, muchos de mis mejores amigos empezaron siendo parejas que fotografié. Es más una experiencia social que un trabajo de fotografía".
Un enfoque tan humano necesita una cámara y unos objetivos que se adapten. Este conjunto tiene que reflejar la visión que el fotógrafo tiene del mundo y ayudarle en su trabajo. Por este motivo, Yannick suele usar sus dos Sony Alpha 9 con los objetivos FE 35mm f/1.4 ZA y FE 50mm f/1.4 ZA.
"Me gusta estar cerca de los sujetos a los que fotografío, pero con una visión no distorsionada —señala—, y estos objetivos me dejan fotografiar tal y como veo que se desarrolla la historia. Al fotografiar con distancias focales más largas, algunas personas no notarán la diferencia, pero sí que la sentirán, porque la visión no es tan humana".
"Otra cosa que aporta la apertura rápida de estos extraordinarios objetivos es tranquilidad —continúa explicando Yannick—, algo muy importante en medio del caos de la diversión de una boda. Casi siempre fotografío con gran apertura y quedan nítidas a f/1.4. Para mí es imprescindible poder aislar al sujeto, algo que no pasa tan fácilmente con el f/2.8 del zoom. Actualmente, puedo fotografiar todo con gran apertura y la visión es mucho más limpia y tranquila, lo que crea maravillosos momentos de calma en medio de la celebración".
Junto con sus objetivos Sony, la Alpha 9 le da "tal vez lo más importante en la fotografía de bodas —afirma Yannick—: silencio. Lo es todo. Cualquiera que haya fotografiado en bodas celebradas en templos pequeños con un obturador mecánico lo sabe, porque suena como una auténtica ráfaga de disparos, precisamente cuando todo debería estar en silencio. También abre un nuevo espacio de intimidad, ¡y no te haces una idea de la cantidad de hombres que pillo llorando! Antes se tensaban ante una cámara, pero ahora todos, yo incluido, se sienten más cómodos".
Al trabajar con gran apertura y sin segundas oportunidades, es fundamental centrarse en la precisión y para Yannick la Alpha 9 también sobresale en esto. "Puedo sacar 5000 imágenes y todas ellas son nítidas —explica—, y también me permite trabajar con la cámara colocada a la altura del pecho, componiendo desde la pantalla y dejando que el AF de seguimiento en tiempo real se encargue del resto. Cuando eres fotógrafo y te gusta la gente no solo quieres ser una cámara andante con la cara oculta, pero, de esta forma, puedo interactuar o apuntar hacia otro lado para resultar menos intrusivo y menos molesto para poder acercarme más".
Ahora que todo va poco a poco volviendo a la normalidad tras la pandemia, Yannick está deseando volver a acercarse de nuevo. "He ido tirando estos meses a base de trabajos comerciales —explica—, pero son las bodas lo que realmente me apasiona. Lo que deseo es crear un valor a largo plazo. En este mundo, todo va demasiado rápido, pero quiero crear algo de lo que puedan disfrutar los nietos de las parejas con las que trabajo. Es precisamente para ellos, para la próxima generación, para los que realmente trabajo: seguramente querrán ver de dónde vienen y todos esos pequeños detalles que sí importan. Por eso no solo me centro en los momentos importantes de la ceremonia, sino en el entorno, la vestimenta de las personas, la forma en que se reúnen y todos esos gestos de empatía que hacen que cada boda sea única".
"El mayor capítulo está por llegar. Pasemos juntos algunas páginas"