"Fotografiar una boda es como un baile", dice David Bastianoni... "El lugar y la pareja cambian, pero tú sigues bailando en cada ocasión. No importa dónde estés, o quién sea la pareja", continúa, "la historia es la de dos personas que se reúnen con amigos y familiares para celebrar el amor. Nos movemos con ese ritmo, ese baile, grabando los momentos fugaces que lo definen". "Cada paso del baile debe estar bien colocado y adaptado a la pareja, y, si lo haces bien, se construye algo que perdura por mucho tiempo después de la celebración", dice. "Los momentos importantes pueden pasar tan rápido que te olvidas de que existieron, pero las imágenes correctas no se desvanecen, sino que reavivan las emociones aunque haya pasado toda una vida". Uno de los primeros pasos fue una sesión de retratos en la cancha de tenis del castillo. "Me encantó trabajar en ese espacio", dice, "porque las líneas y la superficie de la cancha le confieren un aspecto limpio y dinámico, pero también extravagante y divertido. Sin embargo, aunque el entorno del castillo resulta impresionante, tampoco puede eclipsar la historia. Grabamos a 50 mm, lo que permite apreciar el entorno de una manera natural".
En los demás casos, las imágenes espontáneas complementaron lo tradicional con un toque periodístico, muchas de ellas con un enfoque y un encuadre creativos. "Las cámaras de Sony son tan elitistas a la hora de seleccionar sujetos que, aunque normalmente dejamos activado el reconocimiento facial, para esas tomas solemos volver a los modos de disparo único y de medición puntual para distinguir a los sujetos entre la multitud o en los espejos", explica.
En lo que respecta a la variedad de luz de la que se dispone en una boda, la técnica de David es trabajar en modo de exposición manual, ajustando con la ayuda del visor electrónico. "Configuramos todo en Manual, porque de esa manera tienes mucho más control. Sesgar la exposición, por ejemplo, al hacer retratos a contraluz cuando está a punto de ponerse el sol, y poder ver los resultados allí mismo, es muy útil".
Y, por supuesto, están esos momentos irrepetibles. "En situaciones como en las que la novia está caminando y el viento se lleva el velo, la velocidad de enfoque y disparo de la cámara es muy importante", afirma David, "porque no puedes pedirle al viento que vuelva a soplar, ni escenificarlo, no se trata de eso”.
Por todo esto y mucho más, David eligió la Alpha 7 IV de Sony, "la cámara perfecta para un equipo de fotógrafos de bodas", afirma. "Tenemos 10 o 12 unidades, todas ellas configuradas de la misma manera, por lo que nos las podemos intercambiar. La Alpha 7 IV cuenta con todos los puntos fuertes de la gama Alpha. Es pequeña y ligera, enfoca perfectamente con seguimiento en tiempo real y tiene un rango ISO extraordinario, para que puedas utilizarla de día y de noche". "El tamaño de los archivos también es estupendo para las bodas, porque, por supuesto, hacemos muchas fotos y necesitamos que los datos sean manejables", continúa. "El sensor full-frame de la Alpha 7 IV es de 33 megapíxeles, por lo que no tiene una resolución tan alta como algunas de las cámaras Alpha de Sony, pero, pese a las dimensiones más reducidas del archivo, sigue produciendo de alguna manera un nivel de detalle asombroso".
En esta boda, David también utilizó el objetivo FE 24-50mm F/2.8 G. "Se ha convertido en uno de los mejores objetivos para fotografiar durante todo el día", afirma, "con una apertura luminosa que permite difuminar los fondos y mantener una velocidad de obturación elevada. También es un zoom que permite algunas perspectivas muy clásicas y humanas, desde gran angular hasta teleobjetivo corto, sin distorsión. Y combina una gran calidad con un tamaño y un peso sumamente manejables durante todo el día". ¿Es difícil para David mantener todos los pasos correctos en su cabeza? "En una boda, no paras", explica, "si no estás fotografiando, estás buscando la siguiente toma. Ese flujo constante de ideas está en movimiento, pero mantienes un registro mental de lo que tienes y de lo que aún necesitas. El equilibrio está bien, pero si al final puedes decir que no cambiarías nada, entonces has realizado todos los pasos correctos".
Para mí, la fotografía consiste en resolver problemas, hablar sobre la vida y comunicarse con los demás en silencio.