El objetivo original 85mm GM ha sido mi objetivo favorito desde que comencé a trabajar como fotógrafa de bodas. Siempre he trabajado con dos cámaras y dos distancias focales distintas, pero el 85mm es el que más utilizo. Lo utilizo sobre todo cuando la novia se está preparando, para los detalles, los retratos de novia, la sesión de pareja o durante la ceremonia para fotografiar a los invitados. Me brinda una buena oportunidad de captar a los invitados de forma cándida, cuando creen que nadie les presta atención. En mi opinión, el resultado son fotos sinceras y genuinas de los seres queridos de mis parejas.
Me hizo mucha ilusión tener el privilegio de probar el nuevo objetivo FE 85mm f/1.4 GM II de segunda generación. Nada más sacarlo de la caja, me di cuenta de lo ligero que era el objetivo en comparación con la primera generación. Como llevo dos cámaras y dos objetivos durante 10-12 horas, esto supone una gran carga para mis hombros y espalda, por lo que agradezco cada gramo menos de peso. Además de la ligereza, el objetivo también es más pequeño que su predecesor y ahora es mucho más manejable, sintiéndose mejor en la mano y equilibrado con la cámara.
Como era de esperar de los objetivos G Master de Sony, es impresionantemente nítido y cuenta con una innovación funcional que me llamó inmediatamente la atención: ahora hay un segundo botón de fijación de enfoque. Probé el nuevo objetivo tanto con la Alpha 7R V en el estudio como con la Alpha 9 III con una de mis parejas de novios. Me encantan las fotos cándidas en movimiento, a menudo centrándome en los planos intermedios, los vestidos que se agitan y la luz de ensueño que brilla a través de los vestidos de las novias.
Descubrí que la combinación del 85mm f/1.4 GM II y la Alpha 9 III era perfecta para mí y todas las fotos salían maravillosas. Efectivamente, la Alpha 9 III puede captar 120 fotos por segundo, como confirmé en la prueba. Para mi forma de trabajo, entre 20 y 30 fotos por segundo son suficientes para conseguir la perfecta; de lo contrario, no tengo tiempo suficiente para seleccionar todas las fotos durante el posprocesamiento. Cada pequeño cambio es crucial, ya sea la expresión facial, el aspecto del vestido en movimiento o el pelo, la iluminación y la pose. Es maravilloso contar con esa selección para hallar la foto perfecta y centrarse más en el sujeto ya que la tecnología funciona con tanta precisión. Esta combinación es ahora imprescindible en mi flujo de trabajo.
Lo que sí que fue evidente de forma inmediata fue la mayor rapidez del autoenfoque en comparación con el 85mm original. La velocidad es extraordinaria, me da aún más control sobre el resultado de una foto y me permite tener libertad creativa. Las tomas en ráfaga y poder confiar en la tecnología son cuestiones especialmente importantes para esos momentos especiales irrepetibles, como la salida de la pareja tras la ceremonia o el intercambio de anillos.
Es una gran responsabilidad tener que captar estos momentos. Durante la salida de la pareja, que solo dura unos segundos, debo centrarme en muchos pequeños detalles. Normalmente, camino rápidamente hacia atrás delante de la pareja, teniendo en cuenta que no puedo ver lo que hay detrás de mí, tal vez un bordillo o una carretera. Siempre estoy muy concentrada en la pareja, comunicándome con ella y con los invitados, manteniendo la cámara fija y, por supuesto, encuadrando la toma.
Es un gran alivio confiar en que el Eye AF funcione a la perfección durante estas tomas en ráfaga. En mi campo, se trata de narrar una historia y captar momentos especiales que no se pueden perder. Este objetivo me facilita el trabajo. Ahora imagina fotografiar una boda y descubrir en el posprocesamiento que ni una sola foto sale borrosa. ¡Qué innovación!
Un rápido inciso técnico: durante las tomas al atardecer, he observado que se suprime la franja de color en los círculos del bokeh, lo que crea un aspecto uniforme y suave, y no aparece tan borroso; perfecto para perfeccionistas como yo.
Trabajar con la Sony Alpha 7R V también fue emocionante durante las sesiones de retrato. Me sorprendió el suave bokeh y la nitidez del sujeto, hasta la punta de las pestañas. Durante la fase de edición, bailé de felicidad unas cuantas veces cuando me di cuenta de que todas las fotos tenían el enfoque perfecto.
Sin embargo, tuve que guardarme para mí estos momentos especiales, que fue lo más complicado durante el posprocesamiento. Me habría encantado llamar a todos mis amigos fotógrafos y contárselo, pero ese es el problema de poder probar equipos antes de su lanzamiento, que tuve que guardármelo para mí.
Los objetivos G Master de Sony siempre han sido mis favoritos y estoy encantada de que la nueva incorporación a mi familia G Master sea una ventaja para mi trabajo».