Su experiencia fotografiando mamíferos, insectos y aves en zonas tan dispares como el helado Círculo Polar Ártico o el caluroso y húmedo Ecuador avala el criterio profesional del fotógrafo de naturaleza profesional Gustav Kiburg a la hora de elegir el objetivo adecuado. Nos sentamos con Gustav, quien, recién llegado del hermoso lago Kerkini de Grecia —hogar de los pelícanos ceñudos— nos contó su historia de amor con el objetivo FE 300 mm f/2,8 GM OSS de Sony.
En el lago Kerkini, la luz y las aves son protagonistas. «Es uno de los mejores lugares de Europa para fotografiar aves», dice Kiburg. «Miles de especies —muchas de ellas exóticas y en peligro de extinción— hacen escala allí en sus rutas migratorias. En invierno es un enclave perfecto para fotografiar pelícanos. Son aves hermosas y llenas de color, sobre todo en esa época del año en que el plumaje de los machos está casi en su apogeo, listo para la reproducción».
Para acercarse lo más posible a los pelícanos, Gustav utilizó una pequeña embarcación, además de salir en su búsqueda a las 6:30 de la mañana. «Es cuando mejor luz hay, y cuando más se aprecia la variedad cromática de su plumaje», afirma.
Entonces, además de las ventajas de aprovechar las horas doradas del día, ¿cómo se integran los diferentes conceptos de «ligereza» en el objetivo FE 300mm F2.8?
«Un objetivo de focal fija como el 300mm suele ser mejor que un zoom comparable en cuanto a calidad», responde, «pero ese objetivo tiene que ser físicamente lo bastante ligero para poder usarlo, y captar suficiente luz a través de su abertura para que sea útil. Durante la sesión en el lago Kerkini utilicé el objetivo acoplado a mi Alpha 1 de Sony, junto con los teleconversores de 1.4x y 2x de Sony».
«El peso físico de un objetivo como este es sumamente importante cuando se dispara cámara en mano y se intenta capturar aves al vuelo, porque en esas situaciones no se puede utilizar un trípode o un monopié», explica Gustav. «El 300mm solo pesa 1470 g, lo que me permite utilizarlo durante horas y horas. Eso no siempre ocurre con los objetivos prime o los zooms, y objetivos como el FE 400mm F2.8 GM OSS, por muy maravillosos que sean, pueden hacer que te tiemble el brazo tras un uso prolongado».
«En cuanto a la captura de la luz», continúa, «por supuesto que un objetivo F4 pesaría aún menos, pero disponer de una abertura F2.8 es crucial para aislar sujetos, disparar con poca luz y trabajar con teleconversores. Y aunque es un objetivo extraordinario de por sí, la posibilidad de combinar el 300mm con los anteriores es lo que de verdad me entusiasmó».
«Además, el objetivo es increíblemente nítido, otro factor clave a la hora de considerar el uso de teleconversores», sostiene Gustav. «Básicamente, los teleconversores funcionan mejor con objetivos fijos de alta calidad. Así es la física de la historia. También son compatibles con zooms, y tienen sus ventajas, pero no en la misma medida. Así que, tomando este maravilloso objetivo como punto de partida, puedo añadir un conversor de 1.4x y conseguir un objetivo de 420 mm F4, o añadir un modelo de 2x y conseguir otro objetivo muy nítido de 600 mm F5.6. Un objetivo inicial con una apertura más pequeña se traduciría en aperturas mucho más lentas después».
«En la práctica eso significa que puedo fotografiar animales más grandes con el objetivo estándar, añadir el 1.4x para aves grandes o utilizar el 2x para las pequeñas y las que se muestran un poco más recelosas conmigo», continúa. «Además de la Alpha 1, tengo un kit completo que me permite fotografiar prácticamente cualquier tipo de fauna, ¡y todo cabe en una pequeña bolsa!».
Equipado con su Alpha 1, Gustav está convencido de que la calidad del dúo es casi como hacer trampas. «La calidad de la velocidad de autoenfoque, además de la nitidez, la resolución y la estabilización hacen que, si algo sale mal, la culpa sea del fotógrafo . Es como si la cámara y el objetivo dijeran: “Estoy preparado. ¿Lo estás tú?” Así que, por mi parte, me aseguro de que todo lo que necesito esté a punto antes de empezar a disparar. Conozco los ajustes de AF y la exposición que necesito, y sé que la cámara y el objetivo se encargan del resto. ¡Ni siquiera tengo que comprobar si la imagen es nítida!».
Gustav señala una de sus fotos favoritas de las tomadas en el lago Kerkini: en ella se aprecia un pelícano que planea sobre el agua bajo la luz dorada propia de la primera hora de la mañana, la punta de sus alas roza la superficie y el sujeto aparece tan cristalino como el propio lago. «La hice con el 300mm y el teleconversor de 2x», presume Gustav, «y es tan nítida que se pueden distinguir las gotas de agua en sus patas y pecho. Es un objetivo que, por un lado, me ofrece una calidad increíble en una amplia gama de sujetos, y, por otra, es tan ligero que puedo dedicar cada vez más tiempo a lo que me gusta».
"El mal tiempo es un tiempo de color".