Fue un verano de viajes y aventura para la fotógrafa y cineasta británica Alice Greenfield, que se encariñó por las planicies bañadas por el sol y el polvo del delta del Okavango, en Botsuana, confiando en su resistente y fiel Alpha 7 IV de Sony para capturar cada paso de un increíble viaje.
La vida actual de Alice es diametralmente diferente de lo que era cuando vivía y trabajaba en Londres. “Cada fin de semana me marchaba de Londres en dirección al campo o la costa”, nos dice Alice. “Creo que la mejor versión de nosotros mismos es cuando estamos en el exterior, que es donde debemos estar. Somos parte de la naturaleza y pertenecemos a ella”.
Confiar en sus instintos y abandonar la ciudad ha llevado a Alice a seguir su pasión por estar en la naturaleza. Su trabajo la lleva ahora de aventura por todo el mundo, creando contenido para los sectores de viajes y actividades al aire libre.
© Alice Greenfield | Sony α7 IV + FE 70-200mm f/2.8 GM OSS II + 1.4x Teleconverter | 1/160s @ f/4.0, ISO 160
En el campamento Kwapa, Alice usó su Alpha 7 IV para capturar materiales de marketing para una experiencia de safari rural con los guías de Natucate y The African Guide Company, dirigidos por Alan McSmith. “Cuando pensamos en un safari, solemos pensar en jeeps con aire acondicionado y bonitas y lujosas tiendas de campaña, pero esto fue diferente; el objetivo es sacar a las personas para que vean cómo es este entorno, ofreciéndoles una experiencia sostenible y significativa a través del voluntariado y de una conexión real con la naturaleza como nunca se ha visto. Aprendemos habilidades de supervivencia y rastreo saliendo de lo convencional y adentrándonos en las llanuras abiertas del Delta”, rememora.
El objetivo de Alice no era hacer fotografías de animales salvajes sino capturar el elemento humano del safari. “No soy habitualmente una fotógrafa de animales salvajes, pero fue una tarea increíblemente interesante captar la forma en que interactuamos con este entorno”, continúa. “Como no soy fotógrafa de fauna salvaje, no me llevé ningún objetivo largo; ni siquiera tengo uno. También tenía un estricto límite de peso para lo que podía llevar, así que solo llevé dos objetivos, el FE 24-70mm f/2.8 GM II y el FE 70-200mm f/2.8 GM OSS II, junto con un teleconvertidor 1.4x para cuando necesitara un poco más de distancia focal para fotografiar determinados animales salvajes.”
© Alice Greenfield | Sony α7 IV + FE 70-200mm f/2.8 GM OSS II + 1.4x Teleconverter | 1/640s @ f/4.0, ISO 320
El objetivo 24-70mm se convirtió en el objetivo básico para Alice en muchos momentos del viaje. “También estaba haciendo vídeo, y para eso el 24-70mm es perfecto. Me proporcionó el alcance de zoom necesario para captar todos esos aspectos del viaje relacionados con el estilo de vida, la interacción humana entre todos y esa magia que se produce cuando todo el mundo se sienta alrededor del fuego a preparar el café de la mañana. También lo usé para hacer unas tomas increíbles de una Vía Láctea bellísimamente despejada sobre las llanuras. Era el objetivo perfecto para todo”.
A pesar de su interés en documentar a las personas, uno de los momentos e imágenes favoritos de Alice es de fauna salvaje. “Estábamos en uno de los pocos lugares de África en el que la población de elefantes está aumentando. Los elefantes se quedan cerca de este campamento mientras bombean agua para crear lagunas que les permitan venir y sobrevivir. A lo largo de los diez días tuvimos muchos encuentros con elefantes, pero hubo una toma en la que tuve que esforzarme mucho. Quería captar a los elefantes que vienen siempre al mismo abrevadero a primera hora de la tarde. La tierra estaba seca y los elefantes levantaban polvo al cruzar. Después de horas de esperar en mi posición, conseguí esta increíble imagen a contraluz con una bella composición. Pero cuando supe que tenía la imagen, me acordé de guardar la cámara y disfrutar de ese momento único”.
© Alice Greenfield | Sony α7 IV + FE 70-200mm f/2.8 GM OSS II + 1.4x Teleconverter | 1/800s @ f/4.0, ISO 125
Como fotógrafa híbrida, no puede vivir sin una característica de la Alpha 7 IV de Sony: cambiar los ajustes personalizados entre vídeo y fotografía. “He configurado mi modo de vídeo para disparar a 24 o 25 fps en 4 k. Pero si tengo que tomar fotos, puedo cambiar a mi modo de fotografía, que tiene todos mis ajustes favoritos de exposición e imagen listos para trabajar. En una fracción de segundo puedo cambiar de modo y comenzar a disparar”.
Para hacer imágenes comerciales a menos distancia, Alice también usa una Alpha 7R V, pero la Alpha 7 IV sigue siendo lo que ella describe como su “caballo de batalla”. “Si me voy a cualquier lugar remoto, puedo contar con ella”, dice Alice. “En Botsuana había mucho polvo, especialmente porque pasaban por una época de sequía. Me aseguré de tenerlo todo limpio, pero no pensé mucho en proteger la cámara; sé que es resistente y fiable. Yo concibo la cámara como una herramienta. Puede que su aspecto ya no sea tan bonito, pero sé que puedo contar con ella en cualquier lugar del mundo en que me encuentre”.