En un mundo que parece cada vez más pequeño, la probabilidad de conseguir algo verdaderamente único también puede parecer más y más pequeña. Eso es lo que los fotógrafos de deportes extremos pretenden conseguir a diario, y junto con los atletas a los que fotografían, crean imágenes cada vez más increíbles en lugares extraños y exóticos. Para ayudarles, necesitan cámaras de vanguardia. Saluda a dos de esos pioneros, Stefan Voitl y la Alpha 9 III de Sony.
En un día tórrido en la escarpada provincia de Jazan en Arabia Saudí, este especialista en deportes extremos estaba allí para hacer la crónica de los clavadistas de Red Bull Catalin Preda y David Colturi en sus zambullidas a aguas nuevas y remotas. “Con sus cascadas y piscinas de agua dulce, estos wadis (cañones y valles profundos) son preciosos”, explica Stefan, “pero no estábamos ahí solo para disfrutar del paisaje. Se trataba de encontrar lugares en los que los atletas pudieran hacer algo increíble y yo pudiera grabarlos haciéndolo”.
Tanto para Stefan como los atletas, este proceso empieza evaluando la localización. A fin de cuentas, estés saltando o grabando, es importante explorar todos los ángulos. “Fue una experiencia bastante angustiosa, sobre todo en el segundo lugar”, explica, “donde los clavadistas saltaban desde 22 metros a un pequeño ‘punto ideal’, con escaso margen de error”.
Así, mientras Catalin y David analizaban las paredes del acantilado buscando puntos para saltar, Stefan estudiaba los fondos, la profundidad, el contraste y los pequeños detalles que mostrarían sus proezas en toda su gloria, tal como merecían, colocando cámaras remotas en la localización que se dispararían simultáneamente con su cámara principal, garantizando así una cobertura total desde diversas perspectivas.
Para probar el obturador global y la configuración de luz que quería usar para la sesión, Stefan hizo una foto de prueba, mostrando la poca profundidad de campo a plena luz del día con una apertura abierta. “Antes tenía que llevar grandes flashes para tapar el sol”, dice. “Ahora puedo usar dos flashes pequeños que caben en mi mochila y crear las mismas tomas con esta configuración compacta”.
Para una de sus tomas favoritas del proyecto, Stefan lo había planeado con semanas de antelación. “La foto de la que más orgulloso estoy de ese proyecto se hizo con un flash montado en un dron por encima de los clavadistas”, explica.
Esta innovadora toma fue posible no solo gracias a la imaginación de Stefan y a la valentía de los clavadistas, sino también gracias a las capacidades de la nueva cámara. “La Alpha 9 III mejora significativamente mi trabajo con flash”, explica, “y eso es gracias a su pionero obturador global. Puede sincronizarse con el flash a velocidades mucho más rápidas que una cámara con un obturador normal y sin pérdida de potencia”.
Los obturadores normales tienen velocidades de sincronización de flash máximas de 1/250 s, lo que significa que puede ser difícil usarlos con aperturas amplias durante el día, e incluso cuando se usa un flash normal de alta velocidad, el nivel de iluminación cae a medida que aumenta la velocidad de obturación. Pero la Alpha 9 III no tiene esos problemas, ya que dispara a hasta 1/80 000 s con sincronización de flash.
Esto abre un mundo de posibilidades para los fotógrafos de acción como Stefan, “porque puedo usar esas velocidades de obturación rápidas, como 1/1000 s, para la toma con la iluminación del dron, y poner flashes pequeños de formas creativas sin preocuparme sobre los límites de sincronización del flash. Este nivel de control sobre la luz añade dramatismo y nitidez a mis fotos de acción”, dice, pero subraya que las ventajas no terminan aquí.
“La Alpha 9 III también me permite trabajar sin oscurecimiento a hasta 120 fps con autoenfoque completo y exposición automática”, explica, “así puedo seguir el ritmo de los atletas sin importar qué están haciendo y no perderme nunca un momento cuando un truco o clavado único se despliega ante mí. Todos sabemos lo increíble que es el AF en estas cámaras. Para imágenes como estas, trabajo en AF continuo y no es necesario realizar un enfoque previo. Se mantiene de forma perfecta sobre el atleta, incluso cuando trabajo con la apertura totalmente abierta como haría normalmente con objetivos como el FE 24-70mm f/2.8 GM y el FE 12-24mm f/2.8 GM”.
“Sony cambió mi forma de trabajar de una forma increíble cuando salió al mercado la primera Alpha 9”, dice Stefan. “Fui uno de los primeros fotógrafos deportivos en usar la cámara. Ahora, permiten nuevas posibilidades creativas con el obturador global. Estoy impaciente por hacer más trabajos creativos en deportes con la Alpha 9 III”.