Este surfista está en peligro. Está a punto de ser engullido por la ola.
El surfista debe actuar, porque la ola se va a cerrar y, cuando lo haga, será como si estuviera dentro de una enorme lavadora. Durante unos 40 segundos dará fuertes bandazos bajo el agua. Tomará una gran bocanada de aire y mantendrá la respiración bajo el agua mientras espera que una moto acuática vaya a recogerlo.
El día antes de capturar esta imagen, un amigo me habló de un lugar para los amantes del surf llamado Dungeons, en Ciudad del Cabo. Sabía que se aproximaba un fuerte oleaje y, como las olas de este tamaño no son habituales en el verano en Sudáfrica, supe que sería un buen momento para conseguir fotos impresionantes: nunca dejo pasar la oportunidad de hacer fotos de surf.
No esperaba que el oleaje acabara siendo tan fuerte. Las olas como la de la foto son peligrosas, incluso mortales. Debes saber qué estás haciendo y, si te caes, debes estar preparado para lo que venga. Y, al mismo tiempo, esta es la razón por la que me apasiona este momento en el que el ser humano conquista la naturaleza, aunque solo sea por un instante.
Disparé esta imagen desde un barco con la Sony Alpha 7 III y el teleobjetivo zoom Sony 70-300mm f/4.5-5.6 G OSS. Es un objetivo muy bien construido, que además es nítido y versátil. Capturé una secuencia completa del chico surfeando, desde que empieza hasta que la ola se cierra y dejas de verlo, y todas las imágenes están perfectamente enfocadas. Las cámaras Sony Alpha son geniales para hacer un seguimiento de los sujetos, especialmente cuando pueden bloquear el rostro. Son muy útiles, especialmente para mi estilo de fotografía.
Me encanta la belleza de esta escena. Refleja el poder de la naturaleza y la emoción y el valor de estos surfistas que se enfrentan a grandes olas. Pueden esperar varios meses para una ola como esta. Los nervios de la noche previa no les dejan dormir, y de repente se presenta un instante como este, en el que golpean una preciosa ola inmensa. Luego viene la parte más aterradora, el cierre, y durante una fracción de segundo, la emoción y el miedo embargan al surfista.
Me gusta todo de esta imagen, y la historia detrás de ella, incluso más. Significa mucho para mí y nunca olvidaré a las personas que me ayudaron a volver a hacer fotos y que nunca se olvidaron de mi fotografía. Por ello, es la única de mis imágenes que tengo colgada en la pared.
"Todo lo que tenemos es el ahora. Debemos ver el pasado como una lección, el futuro como una posibilidad y el presente, como el mejor momento de nuestras vidas".