Yo considero que la fotografía debe hacer soñar a la gente. Cada imagen debe tener una historia que contar y, como fotógrafo de bodas, me gusta captar y crear historias memorables.
Esta imagen se tomó para una sesión fotográfica previa a la boda. Tras la pandemia, la pareja llevaba tres años esperando la sesión de fotos y un posterior viaje a Marruecos. Así que, aunque no era su boda real, sabía que tenía que hacerlo lo mejor posible para conseguir una fotografía icónica memorable para ellos.
Amanecía en Scarabeo Camp, un complejo turístico situado en Agafay, a las afueras de Marrakech. Inicialmente, habíamos planeado que la novia llevara un atuendo distinto, pero, tras ver el tono del cielo al amanecer, supe que combinaría a la perfección con su vestido de novia. Así que acordamos cambiar el enfoque y probamos algunas tomas con esta nueva visión en mente.
Como en el 99% de mis imágenes, utilicé la Sony Alpha 7 IV. Para mí, esta cámara es el complemento perfecto para mi fotografía de bodas, ya que es ligera, portátil y cuenta con un montón de funciones, todo lo cual me ayuda a obtener imágenes de calidad en todo momento. Hice la foto a ISO 1000, puesto que no solo ofrece un gran rango dinámico y capta bien los detalles, sino que además produce una calidad de imagen parecida a la de una filmación.
También utilicé mi objetivo favorito de Sony, el increíblemente nítido FE 50mm f/1.2 GM, que capta los detalles a la perfección y nunca falla en el enfoque. En cambio, cuando quieres conseguir algo un poco más tenue y de ensueño, permite que la profundidad de campo pase del punto más nítido de la imagen al fondo cremoso y suave, algo que funciona muy bien para el tipo de fotografías de boda que me encanta hacer.
En esta toma me encontraba bastante lejos de la pareja, pero el enfoque de la Alpha 7 IV captó perfectamente el rostro de la novia, incluso cuando disparaba hacia el resplandeciente amanecer. Esto me permitió concentrarme únicamente en la composición, por eso la imagen que se ve es directamente de la cámara, sin ningún tipo de recorte.
En cuanto al color y el contraste, no hay demasiada diferencia entre las luces y las sombras, pero queda un poco de contraste en el rostro de la novia. Una vez más, gracias al rango dinámico de la cámara, pude captar todos los detalles de las luces del cielo y el vestido, resaltando al mismo tiempo los detalles faciales sin necesidad de utilizar un reflector. La imagen desprende misterio, ya que podría tratarse tanto de un amanecer como de una puesta de sol. La Alpha 7 IV logró captar todos estos matices.
Cuando hago este tipo de fotografías, me encanta poder ser libre y realizar tomas que relatan historias como cuentos de hadas, todo ello con la ayuda de mi Sony Alpha. Nunca pretendo desvelar todo en una fotografía; hay que dejar algo para que el espectador lo descubra con su imaginación.
Para mí, la fotografía consiste en resolver problemas, hablar sobre la vida y comunicarse con los demás en silencio.