A Cartier-Bresson le encantaban los objetivos de 50mm y, al igual que yo, también pintaba antes de dedicarse a la fotografía y no le gustaba la distorsión en las imágenes. Poco después de adquirir mi primera cámara y un juego de objetivos, el primer objetivo de focal fija que compré fue un 50mm f/1.8. Era barato, pequeño y ligero, pero sigue siendo el objetivo que convirtió una afición en una obsesión y (en poco tiempo) en una carrera profesional. Podía hacer fotografías con la máxima apertura y deleitarme con los resultados pictóricos y el bokeh. Por eso los objetivos de 50mm también han ocupado siempre un lugar muy especial en mi corazón, así que cuando abrí la caja del nuevo Sony FE 50mm f/1.4 GM, me entusiasmó de inmediato su ergonomía. Se siente absolutamente perfecto en la mano: un tamaño y un peso tranquilizadores que fueron la primera señal de que se trataba de un objetivo de alta calidad.
Cuando tomé algunas fotos iniciales para hacerme una idea de cómo trabajaba el objetivo (nada más sacarlo de la caja, a máxima aperetura y enfocando cerca de los sujetos), me encontré utilizando un adjetivo que normalmente no asocio con la fotografía: cremoso. Me pareció la mejor forma de describir la deliciosa y suave calidad de las imágenes, pero no en detrimento de las fotos, que son muy nítidas donde lo necesitaba. En algunas de las tomas experimenté con una profundidad de campo bastante extrema, disparando con gran apertura para crear imágenes llenas de bokeh.
En otros casos, sobre todo en la fotografía de alimentos, utilicé aperturas menores porque necesitaba nitidez de borde a borde, algo que consiguió con creces. Un aspecto importante para mí es la ausencia de distorsión y, probablemente, la prueba más eficaz con el nuevo objetivo fue fotografiar un entorno arquitectónico en Oxford. Quedé absolutamente encantada con los resultados.
Tanto mi marido, Brent, como yo somos fotógrafos híbridos y utilizamos los mismos objetivos para vídeo y fotografía. La nitidez y la calidad del nuevo 50mm son las mismas para las secuencias en movimiento, y esta distancia focal es muy versátil para filmar. Trabajo mucho en exteriores, por lo que a veces añado un filtro de 10 pasos para poder seguir disparando con la máxima apertura. También trabajo mucho en lugares históricos y oscuros, por lo que, junto con la Alpha 7S III, forma un dúo fenomenal para situaciones con poca luz.
El objetivo tiene prácticamente el tamaño perfecto para “pasear” y, por eso me acompañó a todas partes durante tres semanas. Estaba bien equilibrado en los cuerpos Alpha 7 y 9 (con y sin baterías) para fotos y vídeo. Era increíblemente fácil de equilibrar en el estabilizador y resultaba muy cómodo de manejar.
El sistema de autoenfoque de Sony parece mejorar cada vez más con el lanzamiento de cada objetivo y cuerpo. El seguimiento del objetivo fue impecable, y lo puse a prueba, sobre todo con nuestro perro labrador negro mientras se lanzaba hacia la cámara en la playa. Para la fotografía, confié por completo en el seguimiento, que realizaba una transición perfecta entre la cara y los ojos. Me impresionó especialmente durante una sesión de retratos en la que le pedí a la modelo que siguiera girando mientras la seguía. Al disparar a f/1.4, la cámara captó sus ojos a la velocidad del rayo pero no los buscaba mientras estaba de espaldas a mí. El rendimiento en vídeo también fue fantástico, tan preciso que no me preocupó en absoluto disparar totalmente abierto, ya fuera para beneficiarme de la luz adicional o del hermoso bokeh. El objetivo es rápido y preciso, puedes confiar plenamente en él.
Mi trabajo varía desde fotografiar y hacer vídeos de bodas hasta comida, desde boudoir hasta anuncios y, como resultado, he invertido en una gama cada vez mayor de objetivos Sony G Master. Los cuerpos de cámara y los objetivos de Sony evolucionan al mismo ritmo y en paralelo, cada uno permitiendo al otro rendir al máximo absoluto. Quiero la mejor resolución Y creatividad posibles, pero lo más importante es que quiero poder relajarme y confiar en mi equipo; no comprometería esa seguridad con ninguna otra marca.
Cualquier inversión en cristales debe plantearse con cuidado y todos sabemos que no hay un objetivo “perfecto”. PERO el nuevo FE 50mm f/1.4 GM funciona tan bien que realmente debería ser una obviedad absoluta para los fotógrafos de todos los niveles e intereses. Los objetivos zoom son geniales y superútiles, pero este objetivo hace que quieras trabajar un poco más con la composición, caminar un poco más y probar cosas nuevas. Hacía años que no hacía ninguna fotografía de paisaje sin gente y el tamaño y el peso eran perfectos para experimentar con el ICM (movimiento de la cámara deliberado) para crear algunas imágenes abstractas y pictóricas, solo por el placer de disparar. ¿Mis pensamientos finales? Es cremoso, rápido, versátil, bien equilibrado, preciso Y creativo. Ya no iré a ninguna sesión fotográfica sin él.