Imagina sentirte totalmente libre para crear: un estado en el que puedas explorar ideas sin las ataduras del tiempo ni el juicio de los demás. Así se siente Laura Zalenga con sus autorretratos fotográficos y, cuando ves su trabajo, entiendes su punto de vista y te das cuenta de que ahí no hay barreras, sino un lugar fantástico en el que estar. Solo ella, una cámara y un sinfín de posibilidades.
«Como tantos otros, cuando empecé simplemente fotografiaba lo que tenía a mi alrededor», explica, «pero pronto sentí curiosidad por las personas. La cuestión es que, cuando estás aprendiendo, no quieres molestar a nadie ni hacerle perder el tiempo. Así que me adentré en el mundo del autorretrato. Aunque hoy en día también trabajo profesionalmente como fotógrafa de retratos, captando las historias de otras personas, el autorretrato sigue siendo una parte importante de mi trabajo. Para mí es un espacio de total libertad creativa y experimentación. Me da energía y, al mismo tiempo, me reta a crecer. Con el paso de los años, se ha convertido en una forma de ahondar en cuestiones sobre la identidad, la pertenencia y lo que significa ser humano. Al ser a la vez fotógrafa y protagonista, puedo indagar en estos temas sin concesiones ni expectativas externas».
Las imágenes de Laura, intencionadas y reflexivas, transmiten abiertamente esa libertad, desde la elección de los lugares y la ropa hasta la forma en que sitúa su cuerpo en el encuadre. «Mis imágenes suelen ser minimalistas y visualmente sencillas, pero casi siempre giran en torno a cuestiones más amplias. Me interesan temas como la conexión, la identidad y nuestra relación con el mundo que nos rodea. Me gusta crear metáforas visuales que inviten a la reflexión. Por eso procuro no ser reconocible en la mayoría de mis imágenes, ya que no tratan sobre Laura, sino sobre conceptos que, espero, puedan interpretarse más allá del plano individual».
A menudo hace sus fotos al aire libre, en prados, entre árboles o en acantilados rocosos, y buena parte de su propósito consiste en mostrar la interacción entre las personas y la naturaleza, muchas veces imitando las formas que encuentra o buscando acomodo en las aberturas naturales. «Muchos de mis conceptos exploran la relación entre las personas y la naturaleza. Me interesa la idea de que no estamos separados del mundo natural, sino que formamos parte de él. En una época en la que mucha gente se siente cada vez más desconectada, intento mostrar ese estado con sinceridad o crear imágenes que reflejen una sensación de interconexión. Para mí, la naturaleza nunca es un simple telón de fondo, sino siempre una compañera en la composición».
Su equipo es sencillo: una Alpha 7C II de Sony y un trípode, aunque a veces improvisa y apoya la cámara en el tocón de un árbol o en su mochila cuando la inspiración le llega de repente. «Pero casi siempre conecto el móvil a la cámara con la Creators' App de Sony», explica. «Cualquiera que intente hacerse autorretratos comprobará que es una herramienta increíblemente útil. Es como si llevara la pantalla de la cámara conmigo hasta el lugar de la toma. Compruebo mi posición en el encuadre, ajusto el temporizador, guardo el teléfono para que no se vea y, a propósito, me olvido de la cámara durante un momento».
«Pero la app va mucho más allá», dice. «También puedes controlar todos los ajustes principales, como la exposición o el modo de AF, y ver exactamente dónde está enfocando, igual que en la pantalla normal. Con modos como el AF con detección de ojos de Sony, puedo colocarme en la escena y saber que el foco está justo donde debe estar, incluso con amplias aperturas. Se acabó tener que enfocar previamente a f/8».
«Mi forma de trabajar suele consistir en encajar en un lugar como si fuera una pieza de rompecabezas», explica Laura, «y, cuando empecé con los autorretratos, tenía que volver a la cámara cuando cambiaba la luz o para revisar las imágenes. Pero ahora ya no me hace falta, así que puedo ser más atrevida y sentirme más libre. La app me ahorra un montón de tiempo que puedo dedicar a los aspectos a los que la cámara no llega, como el concepto, las emociones y la historia».
«Además, están los nuevos “Custom Looks”», continúa. «Pensaba que solo había una selección limitada, pero tienes muchísimas más opciones si los personalizas tú. He estado trabajando con un estilo de película fotográfica que he adaptado a mi gusto: he bajado el contraste, he atenuado las luces y he levantado los negros, todo ello añadiendo saturación al mismo tiempo. Comparé el JPG con el resultado de revelar yo misma mis archivos RAW y era bastante parecido. Me impresionó conseguir algo similar a los resultados que obtengo al editar, pero directamente en la cámara. Así puedo compartir al instante vistas previas muy bonitas con los clientes o en las redes sociales. Por no hablar de que puedo ver el mundo a través de mi “Custom Look” personal en el visor y en la pantalla de la cámara mientras hago las fotos, lo que resulta de lo más entretenido».
La Alpha 7C II es perfecta para este tipo de proyectos, dice Laura. «Me encanta. Es compacta y ligera, y no te obliga a renunciar a nada. Tiene 33 megapíxeles, una sensibilidad ISO y un rango dinámico fantásticos, y es rápida. Muchas veces salgo de excursión para buscar localizaciones, pero siempre me gusta llevar la cámara conmigo por si encuentro una escena a la que luego no pueda volver con facilidad. No tener que cargar con un equipo más pesado y voluminoso me permite moverme con libertad mientras exploro y trepar a los árboles o subirme a las rocas con más facilidad».
«Después de muchos años trabajando profesionalmente, publicando, dando clases y exponiendo en el ámbito internacional, sigo creyendo que la curiosidad y la experimentación son los aspectos más importantes del proceso creativo. Los fotógrafos suelen tener ideas increíbles cuando empiezan», concluye, «pero luego van perdiendo ese afán de exploración a medida que adquieren más destreza técnica. Para muchas de las personas a las que asesoro, el trabajo se ha convertido en una rutina con mucha menos creatividad y pasión. En mis charlas y talleres intento enseñar a recuperar esa sensación mágica que uno tiene al principio: la libertad, la imaginación y la curiosidad. Los autorretratos siguen siendo mi forma favorita de acercarme a ese estado. Son un espacio en el que uno puede seguir aprendiendo y desaprendiendo, fallando y creciendo, probando y haciéndose preguntas».
Puedes ver más trabajos de Laura en su sitio web e Instagram.’