Mi nombre es Olle Nilsson, de Suecia, y soy fotógrafo de naturaleza y vida salvaje. Recientemente pasé algo de tiempo en el campo en Suecia, explorando el bosque y fotografiando la temporada de celo del gamo, capturando los comportamientos e interacciones únicas de estos animales. Aunque estaba centrado en el gamo, también aproveché la oportunidad para capturar otras cosas que me encontré durante mis paseos.
Esto es algo que me encanta sobre la fotografía de vida salvaje: lo impredecible que es. Cada salida te ofrece encuentros inesperados, desde aves a mamíferos, a cambios de luz y de paisajes. Cada momento es como su propia historia, lo que hace que este tipo de fotografía sea tan apasionante.
Mi cámara habitual es una Alpha 7 IV y aunque las carcasas son de tamaño similar, lo primero que observé cuando cogí la Alpha 1 II era su agarre mucho mayor. Es cómoda y equilibrada, lo cual es perfecto para pasar muchas horas en el campo. La distribución de los botones es perfecta, con acceso fácil a todo lo que necesito, sobre todo el botón C5, que tiene una ubicación ideal para activar o desactivar rápidamente la función de aumento de velocidad.
Al mirar a través del visor electrónico por primera vez, me maravilló su tamaño en comparación con mi cámara habitual y el nivel de detalle es impresionante. El monitor LCD multi ángulo de 4 ejes también me encanta; poder ver la pantalla desde casi cualquier ángulo es una gran ayuda, sobre todo cuando estoy en posturas raras. Esta cámara es como un caballo de batalla sólido y fiable, y estaba deseando salir fuera y probarla.
Lo que realmente me sorprendió con la Alpha 1 II sobre el terreno es lo natural que era capturar esos momentos impredecibles. El modo de captura previa combinado con la captura continua a 30fps era un poco como un arma secreta. Me permitía capturar esas diminutas acciones rápidas, como un pájaro despegando o un gamo moviendo su cabeza de forma perfecta. Es como magia; captuar lo que sucedió justo antes de que ni siquiera pulsara el obturador.
© Olle Nilsson | Sony α1 II + FE 300mm f/2.8 GM OSS + 1.4x Teleconverter | 1/3200s @ f/4.0, ISO 3200
Una ventaja inesperada de la captura previa es lo útil que era para las fotos con velocidad de obturación más lenta. Ya que registra las imágenes antes de pulsar el obturador, podía evitar la ligera vibración de la cámara que a veces sucede con velocidades más lentas, eliminando la necesidad de un mando a distancia o un temporizador en esos momentos.
El seguimiento del autoenfoque por IA era otra función muy útil. Reconocía y seguía rápidamente mis objetos, lo cual fue una enorme ayuda cuando los animales se movían de repente o se fundían con su entorno. A menudo es un desafío cuando se fotografían animales en un bosque denso.
La Alpha 1 II realmente cumple al dar a los fotógrafos las herramientas que necesitan para los proyectos más exigentes. La calidad de imagen es fantástica, y mantiene todos los detalles incluso cuando necesito recortar más cerca. Perfecta para las fotos de animales en las que acercarse al objeto no es siempre posible.
Para los fotógrafos que necesitan capturar momentos que pasan en menos de un segundo, esta cámara es perfecta. La captura previa y la captura continua a 30fps sin blackout hace que sea fácil capturar acciones rápidas e impredecibles y no puedo dejar de enfatizar lo útil que es esta característica cuando más hace falta.
La fotografía es capturar un momento a tiempo y una cámara como esta hace que esto sea posible.
Para este proyecto, usé sobre todo el FE 300mm f/2.8 GM OSS, que ofrece una nitidez increíble. Su poderosa configuración, sobre todo cuando se empareja con un teleobjetivo, me permite disparar a hasta 600 mm.
En el bosque donde fotografié el gamo, las condiciones de luz cambiaban rápidamente, de forma que tener la flexibilidad de cambiar entre las aperturas f/2.8 y f/5.6 fue increíblemente útil y a pesar de este impresionante alcance y flexibilidad, la configuración es sorprendentemente ligera, lo cual es una enorme ventaja cuando vas por el bosque o caminas a y desde el punto de apareamiento.
A veces necesito arrastrarme por el suelo para poder acercarme lentamente sin que adviertan que estoy ahí y es en esas situaciones en las que el peso de esta configuración realmente brilla. La carga más ligera me ayuda a poder moverme fácilmente y estar preparado.
Al final, lo que más importa en la fotografía de vida salvaje es estar preparado.
“La fotografía de vida salvaje puede ser difícil, pero eso es lo que hace que sea tan gratificante. Capturar el momento perfecto es parte de la diversión. Es posible que hayas oído esto antes, pero conocer a tu objeto es esencial. Comprender la conducta de un animal te ayuda a fotografiarlo de la mejor manera posible.
Dedica algo de tiempo a aprender sobre el animal que estás fotografiando. Pide consejo y prepárate para mejorar siempre. No dijo que necesites una sesión de estudio a nivel de Karate Kid antes de coger una cámara. Simplemente estar en la naturaleza es la mejor manera de vivirla. Si observas un comportamiento que despierta tu curiosidad, ¡míralo! Estas pequeñas informaciones al final suman, profundizando tu conocimiento.
Cuando siento que voy a rendirme por no encontrar lo que busco, me recuerdo que veré más vida salvaje aquí (en el bosque), que desde mi sofá en casa. Así que sal fuera, queda expuesto a al naturaleza y siempre lleva tu cámara”.