La fotografía de eventos consiste precisamente en capturar un momento único en el tiempo. Un momento que ocurre solo una vez y que, luego, se pierde para siempre. Es una sonrisa. Es una lágrima. Son 60.000 personas moviéndose al unísono. Vemos estas cosas a lo largo del día, y la fotografía las captura para que podamos revivirlas y sentir lo mismo que sentimos en ese preciso momento.
Pero no se trata solo de capturar lo que vieron nuestros propios ojos. Usamos diferentes objetivos para revelar detalles que al ojo humano se le escapan fácilmente, acercar sujetos lejanos o crear perspectivas que no se pueden ver de forma natural.
Una de las perspectivas más singulares es la del objetivo ojo de pez. Capta una visión distorsionada que nuestros ojos nunca podrían ver. Crea sensación de amplitud en espacios reducidos y muestra estructuras enormes, como un escenario, junto con miles de personas reunidas con un mismo propósito: divertirse y celebrar. Puede distorsionar rostros y cuerpos para exagerar expresiones o movimientos, y puede crear imágenes para experiencias de realidad virtual o «planetas en miniatura».
Y ahora por fin tenemos un objetivo ojo de pez de Sony para capturar todo esto. Ya está aquí el FE 8-14mm f/3.5 Fisheye G de Sony.
A 14 mm tenemos un campo de visión diagonal de 180°, y a 8 mm tenemos un ojo de pez circular. El efecto de 180° es muy conocido por las cámaras de acción y los vídeos en primera persona, mientras que el ojo de pez circular se popularizó gracias al skate y al snowboard. Es un efecto de ojo de pez más extremo, con una imagen redonda rodeada por un borde negro.
La distorsión se puede acentuar inclinando la cámara y dejando que el horizonte se curve. Con la mayoría de los objetivos, solemos centrarnos en que las líneas queden rectas. Un objetivo ojo de pez es único porque hace justo lo contrario.
Sony ha incorporado estas perspectivas creativas a su gama de cámaras con objetivos intercambiables, lo que abre un mundo de posibilidades en todo tipo de situaciones fotográficas.
Este objetivo tiene un autoenfoque rápido y fiable, incluso con poca luz, lo cual es esencial para la fotografía de eventos. Las condiciones de iluminación cambian constantemente y, a menudo, simplemente no hay mucha luz disponible. Es uno de esos tipos de fotografía en los que no podemos controlar la luz, así que nos adaptamos a lo que nos toca. Con luces intermitentes y sujetos en movimiento, nuestro equipo tiene que estar a la altura.
La primera vez que usé el objetivo fue en el Festival Medusa de Valencia. Era un evento nocturno, así que sabía que el tema de la luz iba a ser complicado. Pero el objetivo funcionó como si tuviera toda la luz del mundo. El Eye AF se fijó al instante, el seguimiento funcionó a la perfección e, incluso con poca luz, conseguí las fotos de los artistas que buscaba.
Mientras daba una vuelta por el recinto con mi Alpha 1 II y mi Alpha 9 III, me pasé por otro escenario con enormes pantallas LED y llamas. Era el momento perfecto para hacer fotos panorámicas. Encontré el centro del escenario entre la multitud, cambié al modo de prioridad del obturador a 1/40, saqué mi mando a distancia Bluetooth, coloqué la cámara en mi monopié por encima de la cabeza y capturé toda la magnitud del escenario.
Gracias a su diseño con apertura f/3,5, el objetivo solo pesa 350 gramos. Es lo suficientemente ligero como para llevarlo todo el día y es perfecto para usarlo con un monopié durante espectáculos de fuegos artificiales o con llamas. Cuando fotografiamos estos momentos, a menudo tenemos que mantener la cámara por encima de la cabeza durante mucho tiempo. No hay nada más frustrante que perderte unos fuegos artificiales espectaculares porque tus hombros necesitan un descanso.
Con este objetivo, eso nunca fue un problema. Empecé con 1/40 s, f/3,5 e ISO 500, y luego bajé a 1/25 s e ISO 100. Tanto a 14 mm como a 8 mm, mis fotos salieron nítidas porque pude mantener el equipo con firmeza. Claro, la estabilización integrada en la cámara también ayudó, pero el diseño ligero marcó una gran diferencia.
En el escenario, una de las tomas clásicas con objetivo ojo de pez es desde el lateral, con el artista a un lado del encuadre y el público al otro. Incluso cerca de los bordes, el objetivo se mantuvo excepcionalmente nítido y el autoenfoque siguió siendo rápido y fiable. Esa nitidez de esquina a esquina es especialmente importante con un objetivo ojo de pez, porque en muchas composiciones el sujeto queda lejos del centro.
Dentro de la cabina del DJ, el espacio era limitado, lo cual era perfecto para un objetivo ojo de pez. El DJ no paraba de saltar y bailar, pero cuando lo encuadré en el borde de la imagen, el autoenfoque lo enfocó y ya no lo perdió. Incluso a 8 mm, con ese campo de visión circular, todas las fotos salieron nítidas. Ya fuera en las esquinas o en el centro, daba igual.
Al día siguiente, me llevé el objetivo a un evento totalmente diferente. En Medusa todo giraba en torno al baile; en el Dynamo Metalfest, todo giraba en torno a las guitarras y el headbanging. Fotografié a uno de mis grupos favoritos, Bleed From Within. Cuando empezó la intro y el público se convirtió en un gran circle pit, supe que tenía que meterme ahí y capturar el caos con una foto desde mi punto de vista. Había polvo por todas partes, la gente se estaba volviendo loca, pero el objetivo nunca perdió de vista a mi sujeto.
Como estaba haciendo fotos para el grupo, me dejaron subir al escenario. Eso me dio la oportunidad de capturar las llamas con el monopié, además de hacer algunas fotos únicas en 8 mm utilizando el logotipo del grupo.
El domingo fui al Hollandse Zomer en Nijmegen, un evento al aire libre dedicado a la música holandesa. Con una gran multitud delante de mí, utilicé mi Photomast de 6 metros para conseguir una perspectiva aún más elevada. Una de las cosas que me permite hacer esta configuración es crear un «planeta en miniatura». Hice cuatro fotos a 8 mm: una mirando hacia el escenario, otra en dirección opuesta, una a la izquierda y otra a la derecha; luego las uní para crear una imagen de «planeta en miniatura».––
Después de usar este objetivo en tres eventos totalmente diferentes, la verdad es que estoy deseando volver a usarlo. Es ligero, fácil de manejar y perfecto para espacios reducidos, como una cabina de DJ. El autoenfoque es rápido y fiable, incluso con condiciones de iluminación complicadas. El contraste y los colores facilitan mucho la edición. Y la nitidez lo convierte en un imprescindible para cualquier fotógrafo de eventos.