En una época en la que podemos ir deslizando sin cesar las imágenes en nuestros teléfonos, el simple hecho de recibir una foto impresa es algo emocionante. «Las primeras personas a las que sorprendí con una foto, fue algo mágico», recuerda el fotógrafo y cineasta holandés The Guy with the Printer.
En un momento difícil de su vida, estaba buscando un nuevo proyecto creativo para su fotografía y cinematografía cuando se topó con un vídeo de un fotógrafo callejero que mostraba sus imágenes a la gente que aparecía en ellas. «La reacción de la gente al ver sus fotografías me emocionó bastante. Pero en los vídeos no se escuchaba nada de la conversación, y las imágenes solo se mostraban a las personas en los teléfonos».
Fue entonces cuando The Guy tuvo la idea de iniciar un proyecto similar, esta vez con la intención de imprimir las imágenes y entregárselas a sus sujetos mientras filmaba el encuentro con una pequeña cámara.
Cuando le entregó a la persona la primera foto que le hizo, recuerda: «Fue como una explosión de amor. Yo venía de una época complicada, en la que estuve bastante deprimido, y de pronto me encontré con la oportunidad de hacer feliz a la gente y de sonreír con algo que estaba haciendo para ellos. Era algo insignificante, puesto que se trata solo de una foto, pero también está la atención que le brindas a las personas cuando las sorprendes. Me produce una sensación maravillosa».
The Guy utiliza en su proyecto ciudades holandesas, como Ámsterdam y Róterdam, ya que le resulta mucho más fácil integrarse como otro fotógrafo más, que hacerlo en una pequeña ciudad o pueblo. «Siempre busco a alguien a quien fotografiar cuando intuyo que hay una historia más profunda detrás de ese momento. Se ve a mucha gente por las calles, pero a veces ves a alguien que destaca; eso es lo que busco».
Últimamente, The Guy ha estado utilizando la RX1R III de Sony, con su resolución de 61 megapíxeles y su objetivo de 35 mm con apertura de F/2, para hacer sus fotografías callejeras. «La primera vez que tuve la cámara en mis manos pensé: "Esto es hermoso". Me encanta el cuerpo, ya que es muy compacto y cabe fácilmente en un bolso o bolsillo. Además, tiene un estilo vintage. Es una cámara muy bonita para utilizar en la calle, pero lo que realmente me encantó de la RX1R III es el objetivo de 35 mm con apertura de F/2 para retratos. La apertura de F/2 crea una hermosa profundidad de campo reducida, ideal para retratos. Me encantó la cámara desde la primera vez que la utilicé».
Cuando The Guy trabaja, suele llevar consigo su Alpha 7 III y el FE 70-200mm F/2.8 GM OSS de Sony, con los que captura momentos espontáneos y retratos. «Con la RX1R III y el objetivo de distancia focal de 35 mm, me acerco más a la gente y les pregunto si puedo hacerles una foto. Con la cámara de 61 megapíxeles de resolución, tengo la flexibilidad de disparar a gran angular y capturar la escena, o de recortarla durante la edición. Tengo resolución más que suficiente para imprimir mis fotos.»
A pesar de su tamaño, la RX1R III de Sony cuenta con las últimas tecnologías de Sony, como la tecnología de estimación de pose humana y el seguimiento en tiempo real, gracias a lo cual la cámara puede enfocar de forma rápida y precisa a los sujetos de las fotos de The Guy, lo que le permite concentrarse en el encuadre. «Como es muy rápido, ya no tengo que pensar en el enfoque. Tengo que disparar muy rápido, así que, para mí, la RX1R III es perfecta para este tipo de fotos». Al trabajar deprisa en la calle, The Guy utiliza un lector de tarjetas SD para copiar las imágenes en su teléfono, donde puede editar y ajustar rápidamente los colores y el contraste. Luego utiliza una impresora Bluetooth para imprimir la imagen desde su teléfono y se la entrega a la persona que ha fotografiado.
«Todo el mundo tiene miles de imágenes en sus teléfonos, pero nunca las vemos todas. Regalar a alguien una foto impresa es algo físico, algo que puede llevarse a casa para mostrárselo a familiares o amigos. Les entrego un recuerdo en las manos. Creo que esa es la mayor diferencia entre mostrarles una foto en la pantalla de una cámara o de un teléfono. Se nota en la reacción de la gente lo mucho que significa para ellos». Uno de los momentos más memorables se produjo cuando The Guy fotografió a un vagabundo, preguntándole amablemente si le importaba que le hicieran un retrato. «La foto no fue una sorpresa, porque le había preguntado primero, pero regresé con la foto impresa. El hombre se quedó impactado. Me dijo: “Estoy tan feliz, hoy has aportado luz a mi vida". Mientras me alejaba, miré por encima del hombro y vi que seguía mirando la fotografía. La verdad es que me conmovió, porque en ese momento me di cuenta del impacto que yo podía ejercer en las personas. Fue un momento muy bello».