Para Maciej Pesko la fotografía de paisaje es pura emoción. Es la sensación de asombro cuando el sol ilumina un puerto de montaña, o la sensación de paz que transmite un prístino lago alpino. “Cada paisaje cuenta su propia historia”, explica, “y cada viaje es un recordatorio de toda la belleza que tenemos alrededor. Quiero que las personas que vean mis fotografías también sientan eso”.
Esa perspectiva llevó hace poco a Maciej a los Dolomitas italianos, a unos 1200 km de su casa en el centro de Polonia. “Había estado una vez, en mayo de 2024”, recuerda, “pero esas montañas son un lugar de una belleza tan estremecedora que supe que tenía que volver. Hice algunas de las rutas más famosas de los Dolomitas, fotografiando en las inmediaciones de Tre Cime di Lavaredo, Sassolungo, Cinque Torri, así como los pasos de Passo Gardena, Passo Sella y Passo Falzarego, y los dos lagos italianos cercanos, Iseo y Garda”.
Explorar estas ubicaciones y pasar todo el tiempo posible en la montaña se tradujo en algo muy importante, dice Maciej: oportunidades. “El verdadero valor de estar ahí fuera, incluso cuando la luz y el tiempo no son muy inspiradores, es que llegas a conocer el lugar”, explica. “Aprendes dónde colocarte con la cámara y qué objetivo utilizar para conseguir el mejor encuadre, así que todo es memoria muscular para cuando la naturaleza te regala algo especial”.
“Pero en realidad, en la fotografía de paisaje, el tiempo es el que juega un papel primordial”, continúa, “y durante este proyecto estaba claro que en los días en los que parecía que no iba a pasar nada, las cosas podían cambiar en cuestión de segundos. Eso es exactamente lo que sucedió en Santa Maddalena y en Passo Gardena. En ambas ocasiones, el cielo estaba gris y pensé en hacer un reconocimiento de la zona y regresar de nuevo. Pero la fotografía de paisaje consiste en esperar, y tuve mi recompensa, porque, en cuanto el sol se coló entre las nubes, yo no sabía si temblaba de frío o de emoción: durante 30 minutos pude contemplar unos colores surrealistas”.
Para captar la luz en Passo Gardena, Maciej tuvo que esforzarse. “El sol estaba entrando en el valle antes de que yo estuviera en posición”, explica, “así que tuve que acelerar el paso y subir unos 200 metros a toda prisa. Tuve que correr montaña arriba con mi mochila para lograrlo, pero mereció la pena”.
Aquí es donde Maciej valoró realmente la portabilidad de su Alpha 6700 y sus objetivos de Sony. “El diseño ligero y compacto de la cámara la convierte en la compañera perfecta para largas caminatas y para quedarte en el campo, esperando el momento adecuado”, explica, “y el acertado diseño para los fotógrafos de paisajes, como yo, no acaba ahí. Tiene una estabilización del sensor excelente, lo cual me ayudó mucho, porque todas las fotos que hice en esa subida, incluso las que tomé a pulso y con tiempos de exposición más largos, como 1/10 s, no salieron movidas”.
Aunque la Alpha 6700 utiliza un sensor más pequeño para mejorar su portabilidad, eso no tiene ningún coste en términos de calidad de imagen, según Maciej. “El sensor APS-C ofrece una resolución y rango dinámico estupendos, lo que significa que mis fotos de los Dolomitas fueron extraordinariamente nítidas y detalladas, con colores naturales, incluso en condiciones de iluminación complicadas. De hecho, la cámara funciona muy bien en situaciones de poca luz, lo que me permitió capturar bellos paisajes al anochecer y al amanecer, con un gran rango dinámico”.
Los fotógrafos de paisajes aventureros que optan por la A6700 también pueden sacar el máximo partido a algunos de los excelentes objetivos ligeros. “La decisión de utilizar en este viaje los objetivos E 16-55mm f/2,8 G y FE 70-200mm f/4 Macro G OSS II de Sony se debió a lo bien que se complementan entre sí, así como a su ligereza y calidad”, afirma.
“El 16-55mm es una herramienta muy versátil que me permite capturar tanto encuadres más amplios como tomas más detalladas, todo en uno. Cuando realmente quería captar detalles, utilizaba el 70-200mm, ya que la mayor distancia focal me permitía aplanar la perspectiva y captar las delicadas capas de las laderas de las montañas, cubiertas por la niebla”.
“En general, la Alpha 6700 funcionó estupendamente para este proyecto”, concluye. “Gracias a la forma en que está diseñada, pude centrarme en lo que realmente me importa: capturar la naturaleza y transmitir las emociones que surgen al observarla. Junto con los ligeros objetivos de Sony, pude centrarme en la creatividad y la exploración. Es el kit perfecto para las personas que quieren captar la belleza del mundo que les rodea, y espero que esas imágenes puedan inspirar a la gente a cuidar de ese mundo también”.