En cine y teatro, existe una expresión fundamental: “Mise en scène”. Se refiere a la composición de elementos visibles que construyen el significado y el ambiente de un escenario o decorado. Incluye la disposición, el vestuario, el atrezzo y el maquillaje, las expresiones y la actuación de los actores, pero también —quizás lo más importante— la iluminación y el color. Todos estos aspectos comunican tu visión al espectador. “En fotografía ocurre lo mismo”, indica Frank Doohof, experto en crear atmósferas. “El cine es una gran escuela para aprender esta habilidad: basta con ver una buena película y analizarla. Pregúntate qué estás sintiendo y, después, deconstruye el color y la luz que se han utilizado”. En este caso, la modelo de Frank, Janaika, encarna el encanto romántico de una protagonista de la época dorada de Hollywood. “Cuidamos cada detalle”, explica. “La luz es suave y cálida, el decorado está adornado con cortinas vintage, y ella viste un vestido de noche y abrigo de piel, recostada en un sillón antiguo. El color es esencial. Los tonos rojos y naranjas transmiten calidez y romanticismo; los azules son más fríos, menos atractivos. Los filtros que utilices definirán las emociones del espectador”.
“Configuré una luz principal enfocada pero suave desde la izquierda del encuadre —explica Frank—, creando el efecto de una luz puntual propia del cine que, a la vez, se derrama sobre el vestido de la modelo. A la derecha, otra fuente luminosa añade el destello del objetivo. Para mí, siempre es mejor trabajar los efectos de luz de forma práctica en la toma, más que en edición. La luz se sitúa ligeramente detrás de la modelo y apunta hacia mí, de modo que solo el borde la ilumina, logrando un resultado suave y sutil. El enfoque de la luz principal es fundamental —continúa Frank—, ya que, junto con su ángulo, aporta volumen y forma al sujeto, mientras que el destello une a la modelo y al fondo mediante un toque suave de color. Es como un pegamento creativo”. Frank utilizó la Alpha 7R V de Sony, una cámara que considera igual de eficaz tanto en exteriores como en estudio. “Lo que ha hecho Sony en los últimos años es una locura —afirma—, especialmente en aspectos como el autoenfoque. La Alpha 7R V puede captar el ojo de un sujeto en casi cualquier condición, incluso en el estudio con una fuerte retroiluminación y neblina. También me encanta la eficiencia de su visor electrónico —continúa Frank—. En exteriores, utilizo su opción Efecto de ajuste, así que lo que ves es lo que obtienes. Lo desactivo con flashes, porque obviamente a 1/125sec, f/16 e ISO 100, no se ve nada. La cámara facilita el cambio entre ambos añadiéndolo a mi menú rápido. El FE 24-70mm f/2.8 GM resulta ideal para retratos, ya que ofrece muchas posibilidades: se puede usar el gran angular para obtener contexto y fondo, o el teleobjetivo corto si se busca compresión y aislamiento. Está diseñado para creatividad. Para tomas como esta, añade un filtro de niebla negra para suavizar la retroiluminación y aumentar la atmósfera romántica. Aprender cómo influyen la iluminación y el color en el ambiente de una imagen es básico para los fotógrafos de retrato —concluye Frank—. Es un lenguaje que se utiliza para comunicar significado, y el equipo de Sony lo pone aún más fácil para el fotógrafo”.
"Por qué imitarlo cuando puedes crearlo".