Tener una revelación mientras se sobrevuela la estatua del Cristo Redentor en Río de Janeiro parece casi demasiado perfecto. Pero para el fotógrafo Ron Timehin fue precisamente así. «Estuve en Río un par de días», recuerda, «y el viaje en helicóptero llevaba mucho tiempo planeado. Las vistas eran increíbles, pero a nivel emocional, nada que ver con lo que había vivido el día anterior. En ese momento decidí cambiar mi forma de trabajar en la fotografía».
Retrocedamos 24 horas para ver a Ron fotografiando a unos niños del barrio tocando instrumentos de metal en la favela Pereira da Silva, una pequeña comunidad situada al sur de la megaciudad. Allí, explica, se ha puesto en marcha un programa para ofrecer clases de música a los niños y jóvenes del lugar. «Se llama Favela Brass», explica Ron, «y lo puso en marcha Tom Ashe, del Reino Unido. Al vivir en la ciudad, vio que los niños de familias más pobres no tenían oportunidades de aprender música. Y como los instrumentos de metal son mucho más caros en Brasil que en el Reino Unido, están completamente fuera del alcance de muchos». Al ver un documental sobre el programa, Ron se enamoró del concepto. «Me recordó lo importante que fue para mí la música cuando era niño. Tocaba la trompeta y pasaba mucho tiempo actuando con orquestas. El valor de aprender a tocar un instrumento es enorme. Te enseña que la disciplina y la dedicación pueden dar sus frutos, cómo colaborar en una banda y cómo controlar los nervios al actuar. Además, amplía tus horizontes. Hacer fotos de mis viajes fue lo que me llevó a interesarme por la fotografía».
Desde su inicio con cuatro estudiantes, Favela Brass ha crecido hasta alcanzar los 150 miembros, y las diversas bandas tocan en el mundialmente famoso Carnaval de Río, interpretando samba, así como jazz y música pop. Inspirado por esta historia, Ron quiso fotografiar a los músicos. «La idea era hacer algunos retratos ambientales de los alumnos, pero también documentarlos mientras tocaban, y que pudieran utilizar ambas cosas para su propia promoción. Fuimos a la escuela y conocimos a los alumnos y a los profesores, además de ver dónde ensayaban y pasaban el rato. Para ayudarnos, contábamos con un guía de la favela que conocía la zona y a los lugareños, su novia, mi novio y un asistente de iluminación afincado en Río, lo que supuso tener acceso al equipo que necesitábamos».
Y eso resultó ser fundamental desde el primer momento, explica Ron. «Tenía pensado hacer fotos durante el día, ¡pero se me había olvidado que estaban en el colegio! Eso supuso tener que trabajar de noche, así que poder disponer de iluminación fue genial. Colocamos luces LED para aumentar la luz disponible en las calles, a veces utilizándolas como luz principal, o desde atrás para crear una luz de contorno y añadir separación. Por ejemplo, la chica que toca la batería está iluminada principalmente por una farola, con luces LED para rellenar y destacar partes. Utilizamos luces bicolores para poder adaptarlas a las bombillas de la escena».
Aunque no formaba parte del plan original, la iluminación continua ayudó a Ron a trabajar con rapidez y discreción, según cuenta. «Es evidente que el flash puede llamar la atención y, aunque esa favela es una de las más seguras de Río, es mejor trabajar en las calles sin llamar la atención, si es posible. El uso de LED hace que la iluminación sea visible a través del visor, por lo que puedes basar la exposición en lo que tienes justo delante y se necesitan menos ajustes». Igualmente crucial fue la elección de Ron de una cámara Alpha 7R V de Sony junto con los objetivos FE 28-70mm f/2 GM y FE 50-150mm f/2 GM. «Los LED no tienen la potencia del flash, por lo que hay que disparar con objetivos rápidos y utilizar ISO más altos», explica, «pero un modelo como la Alpha 7R V ofrece una calidad de imagen magnífica incluso con ajustes como ISO 1600. Y con objetivos f/2, se obtiene un paso completo más de luz en comparación con los f/2,8, por lo que 1/50 s se convierte en un 1/100 s mucho más manejable. Esos objetivos también son notablemente pequeños y ligeros teniendo en cuenta lo rápidos que son, y junto con la Alpha 7R V, todo cabía en una pequeña mochila».
Las emociones que Ron sintió al trabajar con la banda le han animado a emprender más proyectos como este, afirma. «Solía ir a lugares como Río y centrarme en los lugares emblemáticos, pero trabajar con gente me pareció mucho más personal y cercano. Me encantaría volver y fotografiarles más veces actuando, o documentar cómo ensayan en casa. A Tom Ashe también le encantaron las fotos y las utilizará para seguir con el buen trabajo. «Estoy muy orgulloso del proyecto», concluye. «Que me acogieran en esa historia y poder apoyarles fue un verdadero privilegio. Y me demostró que la fotografía puede unir a la gente de la misma manera que la música».
"La fotografía me permite procesar, valorar e interpretar el mundo que me rodea"